REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 11 | 2019
   

Apantallados

Una aventura extraordinaria


Martha Chapa

Todo mundo me la recomendaba, mis propios nietos insistían: “Martha Chapa la tienes que ver”, pues toca el tema del Budismo que tanto te gusta. Laura, mi hija, me comentó por igual “Mamá, ve a verla, no te la puedes perder”, e inclusive en mi reciente viaje a Nueva York una sensible vendedora de cosméticos al preguntarle qué me recomendaba ver en Nueva York soltó casi automáticamente: Una aventura extraordinaria, y claro que para mis adentros pensé que en la “Gran Manzana” no iría al cine, pero tan pronto regresara a México cumpliría con esa asignatura pendiente y verla.
Y la verdad es que el título le va muy bien ya que está basada en un libro que pronto se convirtió en un Best Sellers, del autor Yann Martel, quien hasta hace tiempo había vendido más de 7 millones de copias.
Es importante señalar que el director chino norteamericano Ang Lee fue el creador valiente e innovador de todo un suceso cinematográfico, ya que se adelantó a muchas películas al usar la tecnología 3 D, toda una vanguardia, pues en efecto tales efectos visuales fueron aplicados por él antes que ocurriera en films como Avatar y Titanic.
Pero su más reciente película nos permite introducirnos en un viaje fantástico que a momentos lo percibimos con un acento espiritual y en otros con un manejo maestro de realidades y ficciones, al propio tiempo que logra perturbarnos como también divertirnos. Sin embargo, lo que para mí tiene mayor importancia es que, se convierte en una lección de vida con mensajes muy profundos inspirados en la manera de ver la vida en Oriente. Déjenme decirles que la película comienza y termina en Montreal, concretamente en la búsqueda de un escritor sobre un tema para su próximo libro.
Por supuesto, cuando escucha la historia de su interlocutor aprovecha la oportunidad y se inspira en el personaje de Pi, que tiene una vida pródiga ya que su padre era el dueño de un zoológico y cuyos días transcurren con una gran cercanía con animales, entre ellos tigres, cebras, hipopótamos y muchos otros exóticos. A la vez, su exquisita sensibilidad le permite crear sus propias teorías en relación a la fe. Quizá uno de los momentos más emotivos de Pi es cuanto trata de hacerse amigo de un tigre de Bengala, que se llama Richard Parker con quien aprendió una lección de su padre. Y así, fue difícil sobre todo para un niño como él, escuchar que los animales no piensan “como nosotros”, las personas que olvidan tal verdad terminan muertos.
La vida de Pi, cambia drásticamente cuando tenía los 17 años porque sus padres deciden emigrar de la India para buscar una mejor calidad de vida, así que cierran el zoológico y se trasladan con todas sus pertenencias y en especial con su tesoro más grande que era el zoológico. Con este gran bagaje a cuestas toman un barco de carga de origen japonés en donde tienen muchas aventuras, pero una que sobresale es la experiencia desagradable con el malhumorado chef que caracteriza magistralmente Gerard Depardieu.
En la travesía sobreviene una tormenta y se hunde el barco. Pi salva la vida milagrosamente ya que contra su voluntad, es echado literalmente a una barca. Y así pasa muchos, muchos días en el naufragio y de manera inesperada se encuentra que en la barca le acompañan otros, pues se percata que está con él una cebra, una hiena, un chimpancé y de repente aparece ahí el feroz tigre de Bengala. Poco después, la hiena mata a la cebra y al changuito y el tigre a la hiena. A partir de ese momento Pi y su compañero se enfrentan a mil y una incidencias. Sin embargo, nunca deja de sentir a Dios y especialmente lo percibe en los momentos más difíciles. Pi daba gracias de todo lo que le pasaba y sentía que lo que le sucedía tenía un porqué. En una ocasión, entre tantas aventuras, llega a una isla muy extraña que durante el día mostraba una bella naturaleza y en la noche cambiaba y se convertía en carnívora. Todas sus experiencias fueron transformando a Pi. Y hasta logra domesticar a ese feroz tigre de Bengala y ya casi desfallecido llega a tierra firme y casi sin vida se arrastra y logra encallar su barca, en tanto unos lugareños se disponen a ayudarlo y ya dentro de su deterioro apenas alcanza a advertir cómo el tigre, con el que llegó a tener un vínculo muy profundo se interna de nueva cuenta en la selva, su natural hábitat, simultáneamente aparece otra vez en su mente la imagen de su madre. Ya en el hospital es interrogado por los agentes de los seguros del barco en el que se trasportó y a quienes desesperadamente les contaba esta historia porque no se la creían. Al advertir esto entendió que tenía que transformarla en otra totalmente diferente en la cual el tigre encarnaba a ese cocinero cruel que conoció en el barco. Y así los otros animales fueron traducidos a otros personajes. Queda entonces a un lado la versión poética, dándole cabida a la pragmática.
¿Cual fue la verdadera? Creo que no lo sabremos y cada uno de nosotros le dará la interpretación que más nos parezca e incluso si Dios existe o no.
Y la última sorpresa que nos depara Ang Lee, en esta obra de arte, fue que Pi, ese hombre lleno de sabiduría y de recuerdos intensos y profundos, se salva e incluso años después es padre de dos lindos hijos y está casado con una hermosa mujer, ya con una vida muy tranquila.
Una aventura extraordinaria, profunda, humana, estrujante, espiritual, llena de belleza y esperanza.

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