REVISTA DIGITAL DE PROMOCI脫N CULTURAL                     Director: Ren茅 Avil茅s Fabila
15 | 11 | 2019
   

Para la memoria hist贸rica - Encarte

El juego del poder. Nace una estrella


Jos茅 Mart铆nez Mendoza

De lideresa magisterial a la c谩rcel

A estas alturas, cuando el tema ha sido abordado desde diversos 谩ngulos y la detenci贸n de Elba Esther Gordillo ha provocado una reacci贸n de satisfacci贸n en la sociedad y los medios de comunicaci贸n, vale la pena acercarse m谩s a los oscuros a帽os de su formaci贸n. Analizar c贸mo lleg贸 a acumular tanto poder y a manejarlo con total cinismo. Todo ten铆a: casas en el DF y en Estados Unidos, avi贸n, joyas, ropa de marca, autom贸viles, bastantes cuentas bancarias y hasta en el colmo de lo grotesco un partido pol铆tico que recib铆a dinero del IFE.
El periodista Jos茅 Mart铆nez Mendoza, investigador a fondo, escribi贸 un libro sobre Elba Esther Gordillo. En esta obra, amenazada y perseguida por la lideresa magisterial, podemos encontrar toda su vida: desde la cuna hasta poco antes de que llegara a la c谩rcel. Y lleg贸 a la prisi贸n por una sola cosa y no tanto por sus excesos y corrupci贸n: ret贸 el poder del Estado, olvid贸 su poder铆o. Ahora es el momento oportuno para que el magisterio recupere su personalidad y dignidad.
De la citada obra de Jos茅 Mart铆nez, publicamos para nuestros amigos y lectores, un cap铆tulo, en espera de investigar m谩s profundamente su vida llena de manejos turbios y hasta criminales.

El B煤ho

EL JUEGO DEL PODER
NACE UNA ESTRELLA
JOS脡 MART脥NEZ MENDOZA


El legendario escultor chipriota Pigmali贸n, se enamor贸 de la estatua de Galatea que acababa de esculpir, y se cas贸 con ella cuando Afrodita le infundi贸 vida. Al profesor Carlos Jonguitud Barrios 鈥攓ue lleg贸 a proclamarse l铆der vitalicio del magisterio鈥 le pas贸 lo mismo con Elba Esther Gordillo a quien rescat贸 de la pobreza e hizo a su imagen y semejanza. Pero el profesor Jonguitud fue m谩s all谩 de Pigmali贸n, sembr贸 en la Maestra la semilla de la ambici贸n por el poder y, como el mito griego de Saturno que termin贸 bajo el yugo de sus hijos, el l铆der magisterial termin贸 devorado por su propia creaci贸n.
La Maestra ha creado su propio mito a partir de una historia recurrente. Mil veces ha dicho que se inici贸 en el magisterio como 鈥渁lfabetizante鈥 cuando a煤n era una ni帽a de doce a帽os, y que por un sueldo de sesenta pesos mensuales ense帽aba a escribir y a leer a los ind铆genas chiapanecos. 鈥淟as condiciones de pobreza en las que viv铆a me obligaron a ser maestra.鈥 Cuando obtuvo una modesta plaza de profesora en Nezahualc贸yotl, dice que emprendi贸 una lucha sindical inspirada en la injusticia que padec铆an los maestros.
Elba Esther Gordillo vivi贸 sus primeras experiencias sindicales en la d茅cada de los sesenta, cuando dos l铆deres hist贸ricos como Martin Luther King y el Che Guevara representaban para el mundo un s铆mbolo de lucha contra la opresi贸n y la injusticia. En su acci贸n ofrendaron la vida a cambio de su causa, mientras la Maestra daba sus primeros pasos de la disidencia a la claudicaci贸n de sus ideales, en el af谩n de alcanzar la cima de un gremio caracterizado por una verdadera lucha por el poder aun a costa de la sangre.
Esta mujer que posee un poder inconmensurable y tiene fama de ser dura e insensible, se define como una mujer t铆mida. En una entrevista con el peri贸dico Reforma se describe a s铆 misma:
De ni帽a fui muy quieta, tranquila y observadora. Pero recuerdo que me encantaba la m煤sica y estando en la primaria me sub铆 a los mesabancos a bailar un cha cha ch谩, mis compa帽eros cantaban y yo bailaba. Nunca lo he olvidado, fue un acto audaz, por que aunque mucha gente no me cree, soy muy t铆mida.

Y cuenta una an茅cdota m谩s cuando 鈥攄ice鈥 era una alumna de preparatoria. La directora de la escuela no respet贸 la parte laica de la educaci贸n. Ella relata que decidi贸 tomar cartas en el asunto:
Sacamos a la directora de la escuela porque viol贸 el art铆culo tercero constitucional. Una ni帽a tuvo un coqueteo, nada inapropiado, con un ni帽o y a la directora se le ocurri贸 llamar a un sacerdote, en lugar de pedir apoyo pedag贸gico. Levant贸 la voz la m谩s t铆mida y dijo que no se val铆a. Fue ah铆 cuando descubr铆 que ten铆a inquietudes y capacidades para la pol铆tica.
Aunque nadie tiene un registro de su militancia en los partidos de izquierda, la Maestra le cont贸 en una entrevista a la polit贸loga Denise Dresser:
Me inici茅 como militante en la izquierda, y en la izquierda radical dura. De ah铆 pas茅 a otro proceso. Voy evolucionando, voy tratando de entender los cambios en la sociedad. Soy una ciudadana consciente de las transformaciones sociales de un M茅xico diferente que no naci贸 el 2 de julio. Naci贸 hace varias d茅cadas.
Algunos de sus cr铆ticos le han endosado credenciales de troskista, pero ella misma los ha negado, aunque otros afirman que en los sesenta estaba ligada a un c铆rculo de estudios de un gur煤 que respond铆a al nombre del profesor Armando S谩nchez, vinculado al Partido Revolucionario de los Trabajadores. Lo cierto es que la disidencia y el gremio magisterial en su conjunto siempre ha sido un caldo de cultivo de todas las tendencias pol铆ticas e ideol贸gicas, donde act煤an lo mismo grupos autodefinidos como troskos, clasistas o ultras, ricardistas, vanguardistas, populistas, anarquistas, proletarios, revolucionarios e institucionalistas. Adem谩s, cabe hablar de la infiltraci贸n de otros movimientos radicales como el Frente Popular Francisco Villa y el Movimiento de los 400 Pueblos, am茅n de la injerencia de los partidos pol铆ticos y la prevalencia de un sector duro, identificado con el PRI, que mantiene un control f茅rreo sobre las huestes magisteriales por la cuota de poder pol铆tico y econ贸mico que representa por ser 茅ste el sindicato m谩s numeroso del pa铆s y de toda Am茅rica Latina en lo que se refiere a la diversidad de su membres铆a.
Despu茅s de varios a帽os de luchar en la oposici贸n magisterial, donde lleg贸 a ocupar cargos menores en la Secci贸n 9 como representante delegacional, la Maestra, poco a poco, fue escalando los pelda帽os de la burocracia sindical luego de iniciarse en las lides que le abrir铆an las puertas a otros niveles pol铆ticos.
En una semblanza apologista bajo el t铆tulo de 鈥淣uestros Dirigentes鈥, elaborada por el PRI, en una especie de 驴qui茅n es qui茅n en el partido?, aparece la siguiente ficha sobre la Maestra:

El a帽o 1960 tiene un significado especial para Elba Esther Gordillo. Se trata de una coincidencia enorme y especial que marc贸 su destino, fue entonces cuando ingres贸 a las filas del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educaci贸n (SNTE) y al Partido Revolucionario Institucional (PRI), donde milita desde entonces. Maestra siempre, no s贸lo por haber obtenido este t铆tulo sino por su vocaci贸n, Elba Esther Gordillo es una de las m谩s destacadas luchadoras sociales forjadas a partir de la mitad del siglo XX y una de las mexicanas dedicadas a la pol铆tica m谩s respetadas por sus propios meritos.
Nacida en Comit谩n, Chiapas, profesora normalista; maestra de escuela primaria de historia, Elba Esther Gordillo se hizo en la lucha sindical. Dentro del magisterio ocup贸 el m谩s alto cargo al que puede llegar un integrante del SNTE, la Secretar铆a General, donde realiz贸 un trabajo que consolid贸 su liderazgo y una presencia nacional que, a la fecha, la ubica en los primeros lugares.
Mujer inteligente, incansable, determinada y audaz, Elba Esther Gordillo est谩 profundamente comprometida con las causas sociales de M茅xico, su labor en este rubro as铆 lo confirma.
Como maestra, para ella la responsabilidad principal es defender el proyecto educativo de los mexicanos, la laicidad y la gratuidad de la educaci贸n en nuestro pa铆s; la calidad en la educaci贸n que se imparte, el reconocimiento al trabajo de los maestros y su valoraci贸n como actores fundamentales de la vida nacional.
Como sindicalista, la defensa de los derechos y las conquistas laborales han sido una de las razones que m谩s la han motivado para luchar por aquello en lo que cree.
Como pol铆tica, el compromiso y la lucha a favor de las grandes causas nacionales no s贸lo forman parte de su discurso, sino de su realidad. La agenda de las mujeres est谩 siempre en sus prioridades, la familia, la pol铆tica con rostros de hombres y mujeres, la pol铆tica al servicio de los seres humanos, forman parte de un proyecto de naci贸n que ella tiene muy claro y que es su meta.
Como pri铆sta, se ha inclinado siempre por impedir que su partido abandone esas causas sociales, se las apropie, se comprometa con ellas. Ha insistido en el cambio, en la democracia interna, en un partido a la altura de las exigencias de la sociedad actual, de sus necesidades, un partido al servicio de M茅xico.
Para los viejos compa帽eros de viaje de la Maestra, como el profesor Teodoro Palomino, quien en sus inicios comparti贸 con ella un proyecto de democratizaci贸n del magisterio y termin贸 por romper su relaci贸n luego de varios a帽os de lucha, la describe como una mujer sin escr煤pulos que carga con un profundo problema de 鈥渓egitimidad鈥 que la llev贸 a incrustarse en el poder como consecuencia 鈥渄e una larga cadena de traiciones鈥, estableciendo un cacicazgo regional en el Estado de M茅xico cuando asumi贸 el control de la Secci贸n 36 del Valle de M茅xico, en la d茅cada de los setenta.
En su defensa la Maestra ha acusado a Palomino de haber tratado de negociar, infructuosamente, la dirigencia de esa secci贸n sindical intentando aprovechar que estaba ausente cuando convalec铆a de una enfermedad en un hospital, lo que le imposibilitaba confrontarlo.
La lideresa era cuestionada por su cercan铆a con el presidente del Comit茅 Ejecutivo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educaci贸n, Carlos Jonguitud, quien a su arbitrio pon铆a y quitaba lo mismo a representantes sindicales que impulsaba la carrera pol铆tica de sus subordinados; para ello contaba con el respaldo presidencial bajo el amparo de un r茅gimen autoritario que ten铆a en el gremio magisterial a uno de sus sectores corporativos aparentemente m谩s fieles y disciplinados, en el que el SNTE representaba una de sus piezas angulares como otros gremios aliados al Estado que, a cambio de una cuota de poder en el sistema pol铆tico, ofrec铆an su institucionalidad como garant铆a.
La Maestra se fue adaptando, gradualmente, a las reglas de ese sistema y fue incorporada, en 1971, como secretaria de Trabajo y Conflictos del SNTE. Despu茅s de tres a帽os en ese cargo y tras mostrar sus habilidades de liderazgo, a finales de 1973 pas贸 a ocupar la cartera sindical de secretaria general de la Delegaci贸n en Ciudad Nezahualc贸yotl hasta 1975 y de all铆 dio el brinco a la Secretar铆a General de la Secci贸n 36 para el periodo 1977-1980.
Entre los 26 y los 35 a帽os de edad, Elba Esther Gordillo ya hab铆a logrado escalar los primeros y m谩s importantes pelda帽os hacia el poder. Atr谩s hab铆an quedado las viejas batallas por la democratizaci贸n que, supuestamente, la hab铆an motivado a dar la lucha en un gremio caracterizado por la injusticia y las traiciones desde los m谩s bajos niveles hasta la c煤pula del sindicato.
En una entrevista con el peri贸dico La Jornada el profesor Teodoro Palomino 鈥攓uien despu茅s de su atribulada participaci贸n en el Partido del Trabajo volvi贸 a la carga contra la Maestra desde la disidencia magisterial鈥 cont贸 sorprendido y en un plano de confrontaci贸n que aquella mujer a la que 茅l hab铆a conocido en la pobreza y con la que tambi茅n comparti贸 importantes momentos de su vida en la lucha magisterial, hab铆a pasado a convertirse en un personaje con mucho poder e intocable.
En sus cr铆ticas a la Maestra, en esa entrevista el profesor Teodoro Palomino no se desprende de la pasi贸n pol铆tica, le irrita que su excompa帽era de viaje argumente que las cr铆ticas en su contra se reduzcan a actitudes del machismo-feminismo.
Palomino cuenta algunos detalles de c贸mo Elba Esther Gordillo se impuso como cacique regional de la Secci贸n 36 del SNTE: en San Juan Teotihuac谩n se llevaba a cabo el congreso seccional donde se disputaba la Secretar铆a General de dicha secci贸n entre el profesor Adalberto P茅rez Quintero, cuya plaza magisterial correspond铆a a Ciudad Ju谩rez, Chihuahua y no al Estado de M茅xico, como estipulaban los estatutos del sindicato. Su contrincante era el profesor Carlos Anaya, quien representaba la posici贸n de los inspectores de la Secretar铆a de Educaci贸n P煤blica. Ambos candidatos se enfrascaron en un pleito sin salida; aprovechando la coyuntura, un grupo de diez delegados disidentes que propugnaban por la democratizaci贸n del SNTE, entre ellos el propio Palomino y el profesor Ram贸n Couho, lograron un consenso del pleno respecto a sus demandas: de 100% incremento salarial, escalaf贸n horizontal, o de mejorar las condiciones en las escuelas y rezonificaci贸n del sobresueldo al ciento por ciento.
Despu茅s de horas de discusiones est茅riles entre los asamble铆stas sobre qui茅n deber铆a representar a los maestros de la Secci贸n 36 (P茅rez Quintero o Anaya), a la media noche una llamada telef贸nica desde la dirigencia nacional acab贸 con el debate cuando se propuso como candidata de la c煤pula sindical a Elba Esther Gordillo, quien entonces ocupaba el cargo de secretaria de Promoci贸n Econ贸mica de esa misma Secci贸n. De los 120 delegados presentes la Maestra s贸lo obtuvo 50 votos a favor. La falta de consenso no obst贸 para que emergiera una nueva lideresa, a cuya imposici贸n se sum贸 la derrota de los disidentes, cuyas propuestas ya aprobadas fueron desechadas en ese mismo momento por Eduardo Rosas, representante del l铆der nacional Carlos Jonguitud.
Investida de poder, la Maestra comenz贸 a ajustar cuentas con sus impugnadores y, con el apoyo de Jonguitud, persigui贸 a los profesores Adalberto P茅rez Quintero y Carlos Anaya, que aquella noche se batieron en un duelo in煤til que los llev贸 a perderlo todo. Como a muchos otros maestros a ambos se les quitaron sus derechos escalafonarios lo cual los orill贸 a radicalizarse y a establecer alianzas. Palomino no cree que por eso el movimiento magisterial en el Estado de M茅xico ha sido tan explosivo.
Sobre su ascenso en el escalaf贸n del poder, la Maestra le confi贸 en una entrevista a la periodista Elena Gallegos, quien le pregunt贸 sobre su cercan铆a con Jonguitud:
S铆, hay cosas de esa Elba que no me gustan [Mis miedos, aunque hab铆a razones para que existieran. Ven铆a de un movimiento disidente. Muchos de mis compa帽eros hab铆an perdido la vida. Otros pasaron por un proceso de cooptaci贸n. En 1972 me sum茅 convencida a la oferta de transformaci贸n del gremio. Con el maestro Jonguitud se escribe una parte de mi historia. En realidad ven铆a de un movimiento democr谩tico y disidente que quer铆a el cambio del sindicato, convencida de posiciones ideol贸gicas, no como se ha dicho de las l铆neas troskas y radicales, pero s铆 m谩s apegadas a la izquierda.
La Maestra puntualiza esa charla con un desahogo pol铆tico:
En esencia soy la misma en cuanto a mis principios; me siento muy orgullosa de ser alguien que se hizo a s铆 misma. Sigo siendo aqu茅lla que cree que hay que hacer transformaciones. Hoy me siento m谩s libre de lo que fui entonces.
Hab铆a nacido una estrella en el firmamento de la pol铆tica. Una nueva l铆der que se incub贸 bajo la sombra de un hombre poderoso que confiaba, ciegamente, en tener el m茅todo, los hombres y la capacidad para perpetuarse en el poder, como otros muchos jerarcas del sindicalismo mexicano. Jonguitud se hab铆a encargado de esculpir a golpe de cincel una obra que a煤n no estaba acabada y a la que estim贸 a su imagen y semejanza. 脡se fue su gran error.

*Jos茅, Mart铆nez. La maestra. Vida y hechos de Elba Esther Gordillo. Editorial Oc茅ano de M茅xico, S. A. M茅xico, D. F. 2003. 235 pp