REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 07 | 2019
   

Confabulario

Teorema de las oscilaciones


Perla Schwartz

“Y organicé los ejércitos de mi mente.”
Orhan Pamuk La vida nueva

Estoy a la deriva
en un vaivén tan frágil
como el mismo futuro,
no encuentro un rumbo
a seguir,
no emerge
el alfabeto de luz
se halla soterrado
entre las aristas de la incertidumbre.
La tristeza se impone
en una mirada que se detiene
en realidades que no son,
realidades desdibujadas
que son incapaces
de conjurar al vacío.

Vivo en un tiempo suspendido,
no encuentro
una opción para el avance,
me pierdo
en un camino sin retorno
surco
los laberintos de la desmemoria.
Delirio de los sentidos,
aquelarre
de un corazón desvencijado,
música en caos,
golpes que entrechocan
contra un muro de contención.
La ciudad se erige
como un absurdo escenario
de provocaciones y accidentes.

El alma está
en un claroscuro permanente
y todo tiene el riesgo
de transformarse en una mascarada
con tintes opacos.
Ese extraviarse
entre obtusos recuerdos
para resucitar la amnesia
de ciertas pulsaciones
que permitan
volver a acceder
a la vida en movimiento.
En tanto,
permanezco distante
como si se condujera al ritmo
de una voz en off,
y las intromisiones
se presentan en fundidos en negro
en la mente,
en ese ser que se niega
a volver ser mancillado.

Es preferible generar imágenes congeladas
a reincidir a una nueva entrega
sin respuesta,
es preferible lanzarse
entre las redes
de un tiempo intermitente.
Siempre
ese teorema de las oscilaciones,
siempre
la preponderancia
de ecuaciones irresolutas,
que devienen
en una impotencia quebradiza.
Caer y caer
en la densidad de la noche,
caer y caer
entre la espesura de las sombras,
fundirse con la nada.
La irredenta oscuridad
erosión de las certezas,
el surgimiento de un bosque en llamas.
La imaginación prosigue trazando
travesías primigenias,
la memoria se rebela
ante el horror del mundo.
al compás de los ruidos alternos
albergados en una noche sin límites.
Deletrear,
configurar,
escribir palabras:
estalla el lenguaje
en frases que rebasan
a la opresora realidad.
Ambiente noctívago
presidido por una luna
que se aferra
en el cielo vagabundo.
Se conquistan,
se moldean
palabras
en un afán de capturar
lo absoluto,
se abate a la tenaz melancolía.
Renace la esperanza
tras la espera inútil.
Se construye
un itinerario que conjuga
el agua
con la fuerza del fuego
y una tierra ahíta de viento.
Surge la opción para superar
la geometría de la confusión.


noviembre 2006- febrero 2013