REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
25 | 01 | 2020
   

Arca de Noé

El comic y su potencial pedagógico


Luis David Pérez Rosas

A principios del siglo XX en Estados Unidos ya comenzaban a proliferar las historietas, también conocidas como comics. En México durante la década de los veintes, el incipiente desarrollo de estas formas didácticas de narrativa se podía ilustrar en: La Bella durmiente, la Cenicienta, Blanca Nieves; en los cuarentas con Lorenzo y Pepita y varios más. A partir de la segunda mitad del centurio se pudo vislumbrar un ingente impacto en la sociedad, popularizándose así los clásicos: Tarzán, Superman, Batman, Archi-héroe, Mafalda, La Familia Burrón, Snoopy, El Capitán América. Hoy en día algunos persisten y asimismo surgen otros, como los comics japoneses: Evangelion, Pokémon. De esta guisa, lo que es ineluctable es que el comic representa una potencial industria de consumo en el orbe, principalmente, para niños y jóvenes, e incluso adultos.

Hasta el año de 1950, los dibujos e imágenes de estas narrativas eran ilustrados en blanco y negro y acorde con la época que se vivía. Ahora, las figuras de esta industria de la imagen son cada vez más sofisticadas, e incluso algunas son consideradas como procaces para algunos. Sin embargo, una modalidad similar pero disímbola para contar e interpretar algún hecho o suceso es la caricatura, que desde la época de la Revolución Mexicana ya podía apreciarse. La diferencia entre uno y otro es que el comic es una narración completa acerca de alguna historia o de la vida de ciertos sectores de la sociedad, a través de personajes principales; y la caricatura es otro diseño a partir de imágenes con el fin de crear una sátira política principalmente, como los de Rius, El Fisgón, entre otros.

El comic es una manera amena de transmitir el grupo de mitos cosmogónicos y leyendas de los pueblos, en los que se pone en juego el amor, la pasión, la venganza, la guerra, la magia, a través de seres sobrehumanos que tienen vida eterna y que protagonizan acontecimientos históricos, considerando a algunos como héroes que salvan al mundo y a otros como villanos, y así conforman el imaginario colectivo. Toda esta recreación literaria debe ser siempre atractiva y lúdica, tomando como su lenguaje los siguientes elementos: imagen, viñetas, texto-tipografía, sonidos ilustrados, tiempo y espacio definidos.

Sin embargo, con el deseo de soslayar la simple intención comercial y huera de que ha sido objeto este medio impreso, se puede asumir que desde una perspectiva pedagógica el tan cacareado y al parecer egregio comic abre nuevas fronteras para la transmisión del saber; en concreto, es una posibilidad para que la diversión y la enseñanza-aprendizaje vayan necesariamente al consuno.

Lo anterior puede llegar a ser una realidad tangible si el contenido del impreso puede transformarse. Es decir, con la utilización del lenguaje lúdico en imágenes es viable comunicar a los lectores -en este caso alumnos, por ejemplo del nivel básico- conocimientos generales y específicos acerca de algún tema inscrito en la currícula, de la realidad nacional e incluso mundial. Verbigracia, tópicos sobre la historia, la geografía, la sociedad, la cultura, el arte, el idioma, la biología, la química, la física, las matemáticas... es decir, los mismos aspectos referentes a las diferentes asignaturas del grado académico referido.

Esto tendrá como finalidad crear una nueva forma de aprender y de interactuar con el conocimiento entre el docente y el discente, lo cual podría espolear una mayor dinámica cognoscitiva a nivel individual y grupal, que desencadene el interés del alumnado por la lectura y la investigación. No podemos omitir que vivimos un la era de la imagen, la cual lejos de espolear algún tipo de inquina al impreso o arredrar a algunos espíritus adheridos al estudio de la comunicación desde una postura crítica, bien puede ser un atisbo que indique una innovadora tendencia pedagógica.

La cuestión del cómo plasmar de forma didáctica el contenido en las imágenes, se torna un intrincado asunto o más bien un reto que los comunicólogos en coordinación con los pedagogos y los profesionales de cada asignatura deben enfrentar creativamente y trabajando con denuedo para la consecución de esta dimensión cognitiva en el alumnado. Esto sin olvidar los cursos de capacitación que invariablemente necesitarán los docentes para saber utilizar el comic didáctico con sentido pedagógico en el aula.

Esta nueva condición cognitiva que entraña el comic, de ninguna forma es una novedad para estos tiempos; empero, es conveniente seguir fomentando su uso en las escuelas del nivel básico y quizás en posteriores grados académicos. En este sentido, además, el comic es un instrumento que incitará el tan mermado y ahora enarbolado hábito de la lectura en los discentes, el que hasta ahora alcanza ínfimos niveles en la población mexicana.

luisdavidper@yahoo.com.mx