REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
27 | 01 | 2020
   

Arca de Noé

Santa Fe Acaxochitl


Pedro Rubén Sánchez Acosta

En el Tejer de la Historia

Una parte del poniente de la ciudad de México, se caracteriza por asentamientos que datan de la época prehispánica y del periódo colonial; así pues, por un lado está la legendaria Tacubaya, hacia otra parte se halla Santa Lucía Xantepec, en otro extremo se ubica San Mateo Tlatenango y Santa Rosa Xochiac, mientras que una localidad más es Cuajimalpa de Morelos, entre estos pueblos y/o colonias se encuentra Santa Fe Acaxochitl en un devenir propio pero incluyente Santa Fe aún conserva ciertas costumbres, tradiciones y un moribundo bosque que lo proyectan como un pueblo con historial tan remoto como la misma conquista americana; sin embargo, es indudable que su necesaria inserción en la urbanidad la asume como una colonia popular; fue y es una dicotomía permanente donde se refleja el “calor y sentir humano” de sus habitantes y el cotidiano vivir urbano del mundo actual.

A un costado del pueblo/colonia Santa Fe e igualmente en medio de tantas historias propias y compartidas, se erige la famosa y actual city Santa Fe, con un gran contraste de su arquitectura moderna a comparación de las áreas aledañas que lo rodean. Todo un proyecto global y fastuoso que por su propio origen y naturaleza, se suma a las tendencias actuales de perfilar toda historia escrita y oral mediante ideas de identificación local, las que reflejan nuevas formas de exclusión social y humana, que se acercan a un racismo exasperante, o por lo menos, la negación de todo lo que represente el arraigo humano del otro y su acontecer histórico.

Ahora bien, Santa Lucía Xantepec, San Mateo Tlatenengo, Santa Rosa Xochiac, Cuajimalpa de Morelos, Tacubaya de los mártires y Santa Fe Acaxochitl, son entidades que desde tiempos remotos y debido a su localización geográfica, se convirtieron en centro poblacional o los llamados “cascos”, a partir de ello han surgido nuevos asentamientos poblacionales populares a lo largo de la historia, que si bien es verdad que rompen los límites geográficos, también es verdad que diversifican las costumbres, identidades y tradiciones.

Los nuevos pobladores de medianos y bajos recursos, en ocasiones las enriquecen al participar directa e indirectamente, asimilando de alguna forma el pasado y entendiendo el presente de los previos asentamientos; por el contrario, cuando se ignora la razón de un origen resulta el peor de los casos, las costumbres, ideas, tradiciones e identificaciones se manipulan y parecieran ser tan absurdas, que simplemente desaparecen.

La historia o clío, se aborda de diversas formas, está la historia de bronce o de héroes, de análisis, serial, historiográfica, etc; se manifiesta de carácter popular o con algún orden educativo, para difundirse de manera escrita, oral, visual en las diferentes expresiones artísticas y del arte. El reconocer sus antecedentes, entre otras cosas, es una constante en todos los asentamientos humanos para establecer y defender su identidad. Santa Fe no es la excepción, algunos habitantes lo asumen de acuerdo a su pasado, otros a partir de las costumbres, allá quienes buscan la presencia de sus descendientes, acullá los que se sustentan en una religiosidad con tradiciones, entre otras versiones, que son tan válidas las primeras como todas las demás.

Sin riesgo de error, Santa Fe perfila su principal identidad en una enorme e incuestionable verdad de origen, razón única con que se estableció y se fortalece a través del tiempo; sin embargo, se presenta tan simple y sus alcances son tan ilimitados que rebasarían el cauce de este ensayo; por el momento, será suficiente con haber mencionado algunas versiones que forman parte de una sola identidad que lo trasciende, así como vislumbrar el término de santafesino o santafeño.

Santa Fe Acaxochitl al igual que los demás pueblos y/o colonias, tienen sus cronistas que dan cuenta de su historia oral, así como monumentos históricos que reafirman su veracidad, los archivos de Materiales de Guerra en la Secretaria de la Defensa y los archivos parroquiales que entretejen una sola historia propia e incluyente de sus pobladores; no obstante, son mínimos los esfuerzos escritos que se han realizado y que los unifique en una sola noción que comparta su acontecer prehispánico, colonial y su presente.

En el caso de Cuajimalpa de Morelos existen algunos esfuerzos de investigación por rehacer y recopilar su historia escrita en las últimas décadas del siglo XX, pero de una manera excluyente y con ideas locales; más sobresaliente resulta Tacubaya de los Mártires, la cual durante el siglo XX, ha sido objeto de diversos estudios que difunden su devenir de una manera propia pero incluyente de sus zonas aledañas, mientras el crecimiento de la ciudad la desfiguró con sus diversas avenidas.

Por otra parte, especificamente Santa Fe previo a la presencia de españoles, se le conoce como Acaxochitl que significa cañaverales en flor, posteriormente como Santa Fe de los naturales, pueblo-hospital, de los altos de México, pueblo, colonia. En este ensayo se opta por Santa Fe Acaxochitl pues este doble sentido representa, por una parte, su existencia desde antes del descubrimiento del nuevo mundo y su presencia en el primer proceso de modernización europea de la conquista de América Latina, por otro lado, nos induce hasta la fecha actual en que debate su nombre y espacio, nuevamente, ante uno de los proyectos globales más ostentosos de este siglo XXI, su vecindad con todo lo que representa city Santa Fe.

Pues bien, Santa Fe Acaxochitl reúne en su seno a algunos personajes y percepciones esenciales junto con las zonas que lo rodean, que a la vez, forman parte de la historia colonial y contemporánea de México. No es la intención de este ensayo, el realizar una minusiosa presentación de todo lo que abarca y menos aún, de lo que simboliza cada una de sus partes, sino más bien, esbozar con una “fugaz mirada” su innegable presencia en clío.

El hablar acerca de los personajes son muchos y muy variantes, desde habitantes, hasta aquellos visitantes que forman parte de una gran historia pendiente, por ejemplo, Francisco Losa, Genovevo de la O, Ernesto “Che” Guevara, Madre Teresa de Calcuta, entre muchos más; por el momento, es adecuado recordar al fundador humanista Vasco de Quiroga; así como su pueblo-hospital, mediante el cual, Santa Fe Acaxochitl se suma a uno de los esfuerzos más relevantes de los religiosos humanísticos del siglo XVI; al respecto existen múltiples y amplias investigaciones.

Otro personaje sobresaliente es el monje Gregorio López, al que algunos catalogaron de adelantado “enciclopedista” del que conviene mencionar a: Artemio del Valle Arizpe al escribir Gregorio López, hijo de Felipe II (su vida y muerte en México), publicado en 1957; así como a Fernando Ocaranza con Gregorio López: el hombre celestial, de 1944; también a Francisco Losa y su Vida del siervo de Dios Gregorio López, editado en 1727; sólo por mencionar algunos.

En otros temas, se encuentra Raquel Pineda Mendoza con Origen, vida y muerte del acueducto de Santa Fe investigación que elabora un rastreo desde la época prehispánica hasta los inicios de la vida independiente, en el cual destaca la importancia del suministro de agua para la sobrevivencia de la ciudad de México, así como las características principales de tal conducto y los beneficios que otorgaba a su paso, entre otros argumentos. No puede faltar Nidia Angélica Curiel Zárate con La real fábrica de pólvora de Santa Fe 1779 – 1810 donde se descubre la importancia estratégica de este elemento y su ubicación, para consolidar la incipiente seguridad de un país que comenzaba a despertar de sí, con el ocaso de los borbones y las esperanzas del modernismo, a la vez que transformó paulatinamente la identidad y vida cotidiana de los lugareños.

Importante es notar el esbozo ensayístico que realizan Mª de Jesús Díaz Nava y Martín Riaño Delgado al presentar “El pueblo hospital de Santa Fe de México: una forma de vivir el Reino de los Cielos” en Libro anual del Instituto Superior de Estudios Eclesiasticos interesante indagación de archivo parroquial, que deja entrever la determinante presencia de los eclesiasticos en el diario vivir de los santafeños y donde se revela la necesidad de las expresiones católicas en los habitantes, además de la estrecha relación entre el devenir de este pueblo/colonia y el colegio de San Nicolás en Michoacán, entre otras cuestiones que se encauzan desde el siglo XVII hasta el siglo XIX.

Santa Fe Acaxochitl no sólo está y sigue en clío, también fue y es estigmatizado mediante pésimas acusaciones, que carecen de sentido e intentan la negación de su existencia social desconociendo su pasado, como por ejemplo, de haber sido un basurero, un pueblo olvidado e ignorante, refugio de judíos renegados, un nido de vándalos y de violencia popular extrema; ante lo cual, es apropiado mencionar algunas investigaciones, que desmienten tales acusaciones y realizan un notable esfuerzo, por perfilar su historia social en el transcurso del siglo XX.

El estudio que realiza María Elena Esperanza Jarquin Sánchez con Santa Fe: tesoro a cielo abierto establece la división geográfica entre el pueblo/colonia y la problemática interna del basurero –este último donde se construyó el actual city Santa Fe– exploración que da cuenta de los motivos y causas del crecimiento poblacional y urbano en la ciudad a partir de los años cincuenta del siglo XX, así como de su relación con los diversos tiraderos de basura en los límites del área metropolitana.

Otras investigaciones son las de Laura Eugenia Ortiz Madariaga al escribir Habitar y trabajar en Santa Fe: estudio de caso de la urbanización en el poniente de la Ciudad de Mexico; también Adrián Alfredo Atilano Hernández con Análisis sociológico de las bandas juveniles en la Ciudad de Mexico: Estudio de caso Santa Fe; e igualmente el de Diego Vega Pontaza junto con Eleazar Villagarcia Flores al indagar Las bandas juveniles en Santa Fe; las cuales, abordan a Santa Fe Acaxochitl desde un laborioso perfil sociológico y antropológico, para establecer el sentir de los santafesinos, sus inquietudes y su relación respecto al desenvolvimiento de la ciudad de México, sobre todo de los años sesenta a los años ochenta del siglo XX.

Cabe destacar que en estos tres últimos ensayos, resultan innegables las tendencias ideológicas de los autores, pero también, son quienes configuran el enfoque más completo de la vida cotidiana de los lugareños, sus costumbres, tradiciones, su sentir y expresión católica, estudios que por su propia razón los entrelazan con las zonas aledañas.

Resulta apropiado citar el perfil urbanistico que se presenta bajo la coordinación de Mª de Jesús Díaz Nava en Santa Fe crónica de una comunidad: catálogo de exposición e investigación; así como la exposición de Margarita Pérez Negrete mediante Santa Fe: ciudad, espacio y globalización; pues estos, en una breve y sucinta narración, participan en la historia de este pueblo/colonia y de Santa Lucía e incluyen las localidades de su alrededor, las que por diversos motivos, se resisten a olvidar su pasado y sus costumbres, para ser inmiscuidos en una promesa tan antagónica como expansiva que emana de city Santa Fe.

Los pueblos mexicanos y algunas colonias en el Distrito Federal, fueron y son de interés para investigadores independientes, institucionales y académicos de toda índole, la riqueza cultural de nuestras regiones en todo México y América Latina no se ha “desenterrado” del todo, cuanto más si se trata de esas colonias y/o pueblos que han permanecido “pasivos” o relegados por el interés común, cuando esto sucede, importante labor la de los cronistas y pobladores al resguardar, con cierto celo y constante agonía, tanto las experiencias como los recuerdos que dan vida a su entidad.

La memoria colectiva en Santa Fe Acaxochitl hace mucho tiempo rebasó los “muros” del abandono y la indiferencia –lejos de los comentarios despectivos que algunos, con malicia, tratan de difundir– por ende, es conveniente puntualizar que los trabajos de Pineda Mendoza en el año 2000, Jarquin Sánchez durante 1988, Ortiz Madariaga presentado en 2003, Atilano Hernández del año 1988, Vega Pontaza y Villagarcía Flores en el transcurso de 1987, fueron tesis respaldadas por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Por su parte la tesis de Curiel Zárate presentada en el año 1997 fue desde la Universidad Autónoma Metropolitana, la investigación de Díaz Nava y Riaño Delgado fue editado por el Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos; mientras que los ensayos que coordinó Díaz Nava durante el año 2005, y que presentó Pérez Negrete en el 2010 ambos fueron respaldados por la Universidad Iberoamericana.

No menos importante es el perfil técnico y serial que presentan las autoridades gubernamentales en el Archivo Histórico del Distrito Federal: guía general; en el 2000, además del esencial conjunto patrimonial que establece el INAH en su Catálogo de monumentos históricos en la entidad política Álvaro Obregón; así como también la coordinación que realizan Hira Gortari Rabiela y Regina Hernández en Memorias y encuentros: la ciudad de México y el Distrito Federal 1824-1928 en los años ochenta.

Con referencia a la hemerografía existente de este pueblo/colonia, la cantidad de escritos en revistas y periódicos es amplia e ilustrativa –cabe destacar las publicaciones en la demarcación en los años ochenta del siglo XX, como Grueso como ladrillo y La pared los dos del entonces Consejo Popular Juvenil; así como Huitzilin (colibri) y Pintando espejos, ambos del antiguo grupo Tlamantini– aunado a los muchos escritos anónimos de los mismos habitantes santafeños.

Es incuestionable que al mencionar los muchos escritos anónimos de los santafesinos, se aborda una riqueza cultural que se ha transmitido de generación en generación, entre las calles, en los comercios, en la mesa de cada familia; historias orales que reflejan la fisonomía de Santa Fe Acaxochitl en diversas etapas históricas y las entrelazan por medio de narraciones simbólicas, sus costumbres, tradiciones e ideas que los hermanan con Tacubaya, Santa Lucía, Cuajimalpa, Santa Rosa, San Mateo y actualmente sin innegable recelo, con city Santa Fe.

Desde otra perspectiva indirecta, abordar a Santa Fe Acaxochitl es necesario considerar las tesis y publicaciones referentes a Cuajimalpa de Morelos, basta con citar a Alberto Valdés Inchausti Historia de Cuajimalpa en el año 1983; Aida Araceli Carrillo Hernández con Cuajimalpa en el proyecto de modernización urbana de la ciudad de México 1980-2002 durante el 2003; acerca de Mixcoac Mª Patricia Pensado Leglise Mixcoac un barrio en la memoria de 1996; y Edwin Lugo Cuentos sobre el viejo Mixcoac del año 1984.

Referente a Tacubaya de los Mártires se encuentra Sergio Miranda Pacheco con Tacubaya: de suburbio veraniego a ciudad del año 2007; la coordinación de Celia Maldonado y Carmen Reyna en Tacubaya, pasado y presente I y II en 1998. Respecto a los cronistas de la ciudad de México desde el periodo de la conquista hasta el siglo XX, es posible mencionar a Francisco de Ajofrín Diario del viaje a la Nueva España en el año 1986; también La ciudad de México en el siglo XVIII (1690 – 1780) tres crónicas de varios autores y editado en 1990; sólo por mencionar algunos.

También es importante recalcar el importante desarrollo colonial del colegio de San Nicolás de Michoacán en relación con el pueblo-hospital de México, así como el acontecer histórico de Santa Fe de la Laguna y de muchos otros temas más ligados al desarrollo urbano, donde le “brindan” de una forma indirecta, un pequeño espacio al acontecer de este pueblo/colonia del valle de México en diversas etapas de su historia.

Si bien es verdad que la información escrita existente es muy diversa, también es cierto que continúa dispersa, además de “huecos” en algunos periodos históricos de Santa Fe Acaxochitl; por el contrario, a la fecha, la cantidad de escritos en páginas de internet resultan “de extraña forma” ser mínimas y escuetas.