REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
03 | 04 | 2020
   

De nuestra portada

Las casas de O´Gorman


María Helena Noval

El viernes 22 de marzo abrió sus puertas como museo, una de las casas que fuera construida en 1929 por el arquitecto y pintor Juan O´ Gorman (1905-1982) en la ciudad de México. Ubicada en San Ángel, a un costado de donde construyera para Diego Rivera y Frida Kahlo dos casas hermanas en la misma fecha, la construcción destaca por su economía de elementos decorativos, la sencillez de sus acabados y sus dimensiones reducidas. Las tres moradas se levantaron sobre lo que fueran los terrenos destinados por el también pintor de origen irlandés, Cecil Crawford O´ Gorman, padre del pintor homenajeado, a las canchas de tenis del vecindario, y nacieron venciendo un “no” rotundo por parte del padre hacia las ideas innovadoras del hijo que se iniciaba como arquitecto, porque implicaron un rompimiento de estilo tremendo con respecto a lo que se construía en aquellos días, y sobre todo con respecto al estilo inglés y alemán que imperaba en el vecindario.
Todo esto y más nos lo contó la señora Guadalupe Rivera Marín, hija del afamado pintor, durante la inauguración del lugar, mismo que además de ser una muestra del estilo llamado funcionalista que se dio en arquitectura, mostrará pintura y dibujo relacionados con otra de las casas del arquitecto, una que ya no existe, pero que hizo época por su carácter orgánico, ubicada en la Avenida San Jerónimo. “O’Gorman siempre me ha parecido un caso muy interesante, su obra ha aparecido en otras exposiciones y libros, pero ha habido pocos casos en los que se le ha dedicado un estudio puntual sobre la casa de San Jerónimo. Lo que quise hacer fue un estudio a detalle de las ideas que están o estaban detrás de la construcción, y al mismo tiempo revisar el contexto cultural de la época del México de los 50, cuando surge esta casa”, dijo el curador de la muestra, Daniel Garza Usabiaga.
Guadalupe Rivera Marín, ella misma un personaje importantísimo de la historia del país, pues ha sido activista, política, empresaria, editora, autora de libros, conferencista y brillante pensadora, relató que Diego y Frida vivieron poco en esas casas porque ni los vestidos de Frida cabían bien, ni le era fácil moverse por esos pasillos tan estrechos dada su condición física, ni a Diego le satisfizo el pequeño estudio en el que le tocaba pintar, pues él era de espíritu expansivo y la discreción del lugar, lo contenido del espacio no le sentaron bien. Ambos artistas estaban en Estados Unidos mientras las mismas eran construidas y cuando regresaron a México “y como se supone que se querían mucho” se mudaron para allá, a un mismo domicilio partido en dos, unido por un puente --como se unen las parejas que se quieren, pero tienen que vivir separadas--, pero al poco tiempo de haberse llenado de sus personalidades y de sus cosas, Frida y Diego dejaron las casas y la de atrás fue rentada por la propia hija del pintor para ser habitada por ella y por sus hijos. Años después se convirtieron en el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo y se han destinado a recibir exposiciones relacionadas con la vocación y vida de sus afamados dueños iniciales. De Frida se conservan testimonios escritos sobre su residencia allí. Las casas también se escriben.
Como la muestra incluye asimismo parte de la obra personal de O ´Gorman, les quiero comentar una de las obras que a mi gusto refleja más su naturaleza cuestionadora del (des)orden del mundo.

La personalidad de O´ Gorman

Como sabemos, se dio a partir de los años treinta del siglo pasado un anarquismo --ciertamente poco difundido en su momento-- que vino a cimbrar la preeminencia del muralismo y las propuestas fundamentadas en la búsqueda de identidad nacional y el rescate de lo popular. Una vertiente de carácter fantástico relacionada hoy por los expertos con el freudismo, la pintura metafísica y el surrealismo, además de la pintura fantástica mexicana floreció entre varios disidentes del realismo social y entre ellos destaca Juan O´ Gorman quien decidió ejercer su pleno derecho de su libertad creadora, incluida la manera y la hora de morir en tal creación. Terrible el suicidio de O´ Gorman, sobre el que por cierto habla nuestro querido René Avilés Fabila en su espléndido libro sobre el asunto, titulado Réquiem por un suicida.
Sin duda fue él quien mejor manejó el temple de huevo sobre tabla en el modernismo mexicano, no sólo por la calidad de la pintura lograda --el efecto es brillante, limpio, claro, cargado de ricos matices--, sino por la cantidad de detalles figurativos estupendamente bien dibujados en los que se empeñó durante sus composiciones dedicadas a diversos temas, entre ellos su idea de una humanidad tendiente a la autodestrucción.

La pintura catastrofista de O´ Gorman


La ignorancia y la maldad humanas son los puntos nodales de una de las pinturas de la muestra que comentamos. Titulada La humanidad: Cáncer del mundo orgánico. Ilustración de la Teoría de Cuvier (Temple sobre masonite 79 x 56.5 cm), la obra elaborada en 1979 ilustra la teoría catastrofista de Georges Cuvier (1769-1832), quien decía que todos los seres vivos eran inmutables desde su origen, pero que las calamidades naturales de la historia de la Tierra (terremotos, sequías, inundaciones, etc.) habían provocado la desaparición de ciertas especies y la supervivencia de otras, dejando a la humanidad como los únicos seres capaces de esclavizar, destruir y autoconsumirse a voluntad.
En esta pintura se pone de manifiesto eso que le preocupaba a O’ Gorman: para él, los efectos nocivos de la creatividad humana eran patentes. En varias de sus pinturas se ven seres monstruosos y figuraciones orgánicas, sin embargo en ésta que comentamos aparecen calaveras, un personaje que sonríe mordazmente, construcciones sin sentido y una gran explosión que por su forma de hongo recuerda a la de la bomba atómica, tantas veces ilustrada. Aparecen además una computadora que representa al mundo tecnológico, templos griegos desplantados en una pirámide que aluden a las culturas antiguas arrasadas y detrás de ello edificios y fábricas, toda una aglomeración a punto de ser devorada por el fuego.
El colorido de la pieza abunda en delicados tonos pastel y por ello, en una primera lectura lo terrible disminuye. Por otro lado, la vida orgánica y molecular invita a una lectura de tipo cientificista, pero ésta queda pronto rebasada porque las explosiones volcánicas, los cráteres y el fuego son muy evidentes. La lectura final deja un sabor de acidez, de descomposición y de dolor.
Lo curioso es que por el tratamiento pictórico, las lecturas de la imagen se van desdoblando: vamos del asombro por la técnica preciosista, al malestar del descubrimiento de lo humano como causa del propio sufrimiento.
El extremo detalle logrado en las figuras por medio de finísimas líneas y matices superpuestos, es una de las características que debe admirarse más del trabajo de O´Gorman, no sólo por ser la aportación propia del autor a la pintura mexicana, sino porque refleja el carácter y temperamento de un pensador profundo que echa mano de su imaginación eidética (vívida) para darnos a entender su mensaje.

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O’ Gorman: arquitecto
El arquitecto empezó su carrera como constructor con casas que denominó de tipo funcionalista porque la arquitectura racional del siglo XX fue orillando a los jóvenes a que pensaran en que lo construido debía servir, funcionar antes que nada al ser humano dedicado a resolver las demandas de la vida cotidiana. Para O´Gorman la arquitectura tenía una fuerte carga social, debía ser barata y construirse rápido.
“No obstante, con el tiempo, este modelo funcionalista degeneró en un estilo y muchos arquitectos lo empezaron a utilizar por la estética y no por las intenciones sociales, es así que O’ Gorman rompe dicho estilo y le surge el interés por rescatar la tradición mexicana local en la arquitectura, elemento que incorpora en este proyecto de avenida San Jerónimo”, dice el curador de la muestra, doctor en historia del arte, Daniel Garza Usabiaga.
Las ideas del artista se presentan en la muestra a través de fotografías, diseños de muebles y planos, pero también se incluyen pinturas y objetos del arquitecto como figuras prehispánicas, arte popular, arte moderno y obras de otros artistas.
La directora del Museo, Montserrat Sánchez Soler, comentó durante la inauguración, que la adquisición y remodelación del espacio llevó un proceso de más de tres años y medio; y que la restauración a esta “obra de arte”, que le devolvió su imagen original, obligó a pensar en cómo darle relevancia al trabajo de Juan O’ Gorman.
“Él, de alguna manera siempre mantiene una actitud crítica, tanto política como personal, y en cierto momento de su vida abandona el estilo funcionalista y va a otros estilos en su pintura medio surrealista. Hay ideas generadoras, hay propuestas fundamentales y eso es lo que propusimos analizar”, puntualizó la también directora del Museo Mural Diego Rivera.
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