REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 07 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Saint-Exupéry: ¿el cordero se ha comido o no a la flor?


Gabriel Parra A.

Cuando uno está en edad escolar los maestros nos proponen leer El Principito y pensamos que es un cuento donde hay princesas y que termina “y vivieron felices para siempre”; -siempre- es una palabra muy severa llena de un contenido que nos llega a espantar, la palabra debería de tener una temporalidad limitada, pero en cuestión de literatura y letras, la palabra siempre tiene el peso del plomo.
Antoine De Saint-Exupéry el escritor-piloto nos ha legado una serie de reflexiones que sobrepasan su relato, un texto considerado infantil que nos arrastra a las brumas de la niñez, Saint-Ex llamado cariñosamente por sus amigos, escribió el texto envuelto en una nostalgia que lo regresaba a su niñez, niñez que no abandonó del todo.
En un restaurant en Nueva York su editor Eugéne Reynal, le propone escribir un cuento, necesitaban forzarlo a escribir. Un tanto obligado e inmerso en la nostalgia de Saint-Maurice-de-Rémens, su casa natal y con sus tablas emocionales comienza a escribir: “Cuando yo tenía seis años vi una vez un libro sobre la selva virgen, titulado Historias Vividas, una magnífica estampa representaba a una serpiente boa que se tragaba a una fiera”.
Esas Historias Vividas son lo que Antoine narra es su libro, la primera edición surge en inglés y ha sido traducida a varios idiomas, el libro fue escrito originalmente en francés en 1943, Le Petit Prince.
“La única fuente refrescante que encuentro está en ciertos recuerdos de la infancia: el olor de las velas en las noches de navidad. Hoy tengo el alma tan desierta que muere de sed” 1
Son exactamente estos recuerdos de infancia lo que lo hacen escribir, una caja de colores le hace trazar los personajes de su historia, la narrativa de Saint-Exupéry, no está fuera de su realidad, todas las palabras vertidas en literatura son parte de su experiencia personal.
“Una vez tuvo una avería cuando se encontraba en Casa Blanca, le escribió a sus amigos en la línea en una papel con el membrete de la taberna-cervecería Le Petit Poucet (pulgarcito). En su carta había toda una serie de personajes intercalados y en uno de ellos, muy lejos todavía de ser El Principito, aparecía con un par de alas y sujeto al suelo por una cuerda… entonces aparece ya la idea de un hombrecillo que vuela, a medio camino entre el cielo y la tierra, un personaje extraordinario que viene a visitar la tierra” 2
Como piloto había surcado los cielos, con sus diferentes colores y estrellas, había cruzado la neblina y la lluvia, el sol con sus noches, había cruzados los desiertos pensando quizás en encontrar un amigo, aunque siempre estuvo rodeado de ellos.
Antoine fue ese petit bonhomme -caballerito, hombrecito- que sale de su mundo, buscando conocer el universo, y su vida se entrelaza con diferentes personajes pero todos los llevan a una misma idea “los adultos son decididamente gente muy extraña”
Los adultos son esos seres que viven contando, pensando, mandando, evadiendo y evitando crecer, se pierden en sus mismos asteroides 1980, 1992, 2012, etc. Hasta que una chispa invisible a los ojos, los hacen regresar a su origen, a su planeta.
El Principito por ejemplo “Demasiado decepcionado del universo, regresa a su planeta para encontrar a su rosa”3, esa rosa que nació en El Salvador, bajo el nombre de Consuelo Sucin, pero que dejó su aroma en los lugares donde se iba a reunir con Tonio, como cariñosamente le llamaba.
“He olvidado presentarlos. Antoine De Saint-Exupéry, piloto, aviador. Le hará ver desde el cielo todo Buenos Aires y también las estrellas. Porque adora las estrellas”4
Consuelo es la rosa, “¡ella es tan débil y tan inocente! Sólo tiene cuatro diminutas espinas para protegerse contra el mundo”
Consuelo De Saint-Exupéry dejó unas memorias narrando lo tormentoso de la relación “Ser la mujer de un piloto es un oficio, ¡pero serlo de un escritor es un sacerdocio!” Comienza a conocerlo rodeado de gente para después, volando sobre Argentina y pidiéndole que lo bese, ella, viuda, se niega pero el avión se precipita a tierra, hasta que Antoine consigue su propósito. Casarse no fue una idea romántica de la familia feliz, así como las estrellas y el volar, la infidelidad era cuestión constante, pero el aroma de su rosa siempre lo hacían volver a su lado, Consuelo lo seguía donde Tonio se encontraba, incluso a Nueva York donde comenzó la redacción del Principito, en los accidentes sufridos también estuvo Consuelo.
Los cielos y sus estrellas lo atraían como imán a hierro, en las pequeñas cabinas de sus aviones, Antoine ingresaba y era más que el piloto, era el alma del avión.
Todos los personajes viven en los cielos, El Principito proviene del B-612, un planeta que se encuentra en crisis, poco a poco en su mente comienza a gestarse la idea de conocer, intenta cubrir a su rosa y ella se niega -como lo hacía a veces con Consuelo- ninguno le satisface y cae justo con la imagen-personaje del piloto, como un desdoblamiento de su propio ser.
-Por favor dibújame un cordero-. Por su mente de adulto cruzan los conceptos del cordero, sin embargo son rechazados, por fin unos trazos lineales forman una caja y dentro el cordero libre de imágenes, pero visibles a la petición del Principito, los diálogos que entablan son las preguntas de Antoine, -si quieres tener un amigo, ¡domestícame!- le dice el Zorro, más adelante le explica los lazos que tiene con la rosa -Es el tiempo que has perdido con tu rosa lo que la hace tan importante, ahora eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa.- -Uno corre el riesgo de llorar un poco, si se ha dejado domesticar-.
Antoine se dejó domesticar por Consuelo, pero como el Zorro de vez en vez se escabullía en las arenas de los desiertos de su mente, en los cielos de sus ojos con otros modos de domesticar.
El Principito no era sólo un cuento o una fábula sino una autoficción perfecta en la que aparecen entrelazados todos los motivos que han tejido la esencia de Saint-Exupéry”5
Escribía cosas como “estoy triste hasta más no poder, completamente desesperado” y huye de su patria para instalarse en un hotel de Nueva York, donde su soledad se hace más patente y en las estrellas vislumbra los elementos para poder evitar hundirse más, parece decir -no subo me estoy hundiendo-, tal vez esos motivos lo hacen escribir -Creo que el Principito aprovechó una migración de pájaros silvestres para evadirse-.
Los pájaros de Antoine son los aviones, los asteroides: Nueva York, Paris, Marsella, etc. donde ha surcado cielos.
La hora de partir
“-Yo también vuelvo hoy a mi casa, esta noche sentiré más miedo”.
El 20 de abril parte a la guerra, secretamente Consuelo realizaba entrevistas para obtener el permiso y volver a pilotear, lo consigue y se integra a la guerra con misiones de reconocimiento; la periodista Silvia Hamilton “le regala una pulsera de oro en la que ha hecho que graben su apellido, su nombre y su grupo sanguíneo”6 en agradecimiento le entrega un manuscrito en francés del Principito.
Consuelo una vez más se encuentra sola y peleando con las palabras que tardan en llegar de Tonio, ella escribe: “Las estaciones pasan y tú no regresas”7.
“A las 8:45 sale con destino a Saboya. A las 13:00 hrs. No ha regresado. Los radares alertados, no detectan su presencia. En tierra comienzan a preocuparse. A las 14:30 hrs. El diario de abordo declara que ya no hay esperanza alguna de que siga volando… Robison, el oficial de enlace, anota en letras mayúsculas en su informe “PILOT DID NOT RETURN AND IS PRESUMED LOST” 8
Los misterios
“-Es cierto que las serpientes muerden, pero no tienen veneno para la segunda mordedura”.
En 1998 al sur de Marsella se encuentra una pulsera de identificación hecha de plata con el nombre Saint-Exupéry, Consuelo y sus editores. “En 2000, un buzo llamado Luc Vanrell encontró un P-38 Lightning estrellado en el fondo del mar frente a las costas de Marsella, cerca de donde se encontró el brazalete”9. Sin embargo no es la pulsera regalo de Silvia Hamilton, sino una pulsera regalo de sus editores, pudiese ser.
Al recuperarse los restos del P-38 Lightning, comienzan las investigaciones, una persona de 88 años llamado Horst Rippert, sentencia 'Pueden dejar de buscar. Fui yo quien abatió a Saint Exupéry'. Rippert narra el suceso al periódico marsellés La Provence “Después de seguirlo me dije: chaval, si no te largas, te acribillo. Piqué en su dirección y disparé, no contra el fuselaje sino contra las alas. Le di. El zinc se estropeó. Derecho al agua. Se estrelló en el mar. Nadie saltó. El piloto, yo no lo vi. Me enteré unos días después que era Saint-Exupéry. He esperado, y espero todavía, que no fuera él (…) En nuestra juventud todos le habíamos leído, adorábamos sus libros. Sabía describir admirablemente el cielo, los pensamientos y los sentimientos de los pilotos. Su obra suscitó la vocación de muchos de entre nosotros. Amaba al personaje. Si lo hubiera sabido no hubiera disparado. No sobre él.”10 Tal vez el avión, el trozo de tela y una pulsera de plata sentenciarían “Tonio necesitaba tierras más suaves, cosas más tiernas, equipajes más ligeros para dejarlos en cualquier sitio”11
Aún así el escritor-piloto se pregunta por la rosa del Principito, “¿Qué habrá sucedido en ese planeta? Quizá el cordero se haya comido a la flor. (…) Pero miren al cielo y pregunten: ¿El cordero se habrá comido a la flor? Entonces verán cómo todo cambia ¡y ninguna persona mayor comprenderá jamás que estas cosas sean verdaderamente importantes!

VIRCONDELET, Alain, La verdadera historia del Principito, editorial Memorias 2009, Madrid. Pág. 29.
2 Ibídem pág. 59.
3 VIRCONDELET, Alain, La verdadera historia del Principito, editorial Memorias 2009, Madrid. Pág. 114.
4 DE SAINT-EXUPÉRY, Consuelo, Memorias de la Rosa, Ediciones B Grupo Z, Barcelona España, 2000, pág. 32.
5 VIRCONDELET, Alain, La verdadera historia del Principito, editorial Memorias 2009, Madrid. Pág. 15.
6 Ibídem. Pág. 131
7 Ibídem. Pág. 136
8 Ibídem. Pág. 155
9 http://es.wikipedia.org/wiki/Antoine_de_Saint-Exup%C3%A9ry
10 http://www.papelenblanco.com/escritores/yo-derribe-a-saint-exupery.
http://www.laprovence.com/article/region/ils-ont-retrouve-le-pilote-qui-a-abattu-saint-exupery
11 DE SAINT-EXUPÉRY, Consuelo, Memorias de la Rosa, Ediciones B Grupo Z, Barcelona España, 2000, pág. 137.