REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
20 | 11 | 2019
   

De nuestra portada

Pedro Valtierra: Una mirada a través de la experiencia


Carolina Urbano Ramírez

Un día me preguntaba ¿Qué es lo que quiero lograr con la fotografía?, me di cuenta que es una de las profesiones más bonitas, porque cuando se captura el momento exacto de algún acontecimiento, la imagen, no sólo se queda plasmada sobre un papel o una pantalla, sino que la fotografía transmite la realidad de la vida, que algunas veces ignoramos. Eso es lo que quiero hacer, dar a conocer momentos únicos de gran significación, mostrar una mirada distinta de lo que son las cosas, y abrir los ojos de las personas que viven cegadas, en esta gran y diversa sociedad.
Esta vez, tuve la oportunidad de entrevistar a uno de los fotógrafos mexicanos de mayor reconocimiento a nivel nacional e internacional; él, es una persona con aproximadamente 37 años de experiencia en el ámbito foto-periodístico; un hombre que a través de la fotografía nos muestra la mirada real de lo que pasa en nuestro alrededor; fotógrafo de prensa que hizo sus primeros reportajes gráficos en El Sol de México, aquellos que quizá veamos ingenuos ante la fuerza de las imágenes que lo harían sobresalir en el Unomásuno, con la cobertura de guerras y guerrillas, de luchas obreras y campesinas, del dolor de los refugiados y la pobreza; de las protestas callejeras y gritos desesperados de gente que busca una salida para mejorar las cosas. En La Jornada revolucionó a su modo, el lugar de la fotografía en los periódicos y en la cual formó a un equipo, que con el tiempo se dispersó y que al igual que él, buscó una nueva oportunidad; creando así la agencia de Cuartoscuro en el Distrito Federal y la Fundación Pedro Valtierra en su natal Zacatecas, dirigido principalmente a los jóvenes que comienzan su vida profesional como fotógrafos y testigos de la verdad.

Recuerdos y realidades…
Domingo 10 de febrero de 2013, decido mandar un correo electrónico a Pedro Valtierra, con el motivo de solicitarle una entrevista con fines educativos y de interés personal.
Lunes 11 de febrero de 2013, Pedro Valtierra ha contestado, me escribe que será un placer ayudarme y que por ese medio (e mail) nos pongamos de acuerdo. Ese mismo día queda la fecha para la reunión.
El 12 y 13 de febrero de 2013, los utilizo para leer un poco más de él y formular una serie de preguntas que guíen la entrevista.
14 de febrero de 2013, llegó el día esperado, la cita era a las 17:00 hrs en la agencia de Cuartoscuro ubicada en Juan Escutia 55, Col. Condesa 06140 México D.F
Llego temprano a la cita, así que antes de arribar a la agencia, decido dar una vuelta por el bosque de Chapultepec para tomar fotos y relajarme un poco, me dedico a observar a las parejas que van de la mano, se abrazan o besan y llevan algún detalle u obsequio, porque Valentín se hace presente como todos los años.
Me doy cuenta de la hora, y faltan 20 minutos para las 17:00 hrs así que me dirijo a la agencia, camino entre la avenida de Veracruz para después cambiar de dirección rumbo a Mazatlán y de ahí a Juan Escutia; busco el lote del lugar y me encuentro en frente de una construcción que pareciera ser sólo una casa o departamento, hay 2 jóvenes platicando afuera y les pregunto de inmediato si ahí es Cuartoscuro, me miran y uno de ellos me pregunta -¿Tú eres Carolina?- le contesto un gesto de afirmación y me dice -Pasa ahorita aviso que ya estás aquí-.
Me invitan a sentar en un sillón y observo a mí alrededor; aparentemente es un lugar pequeño pintado de color blanco con detalles rojos, en una de las paredes hay varios cuadros con fotografías que reconozco al instante, son de Pedro Valtierra. Distingo un pasillo del lado derecho, al cual no le veo fin. De repente baja una señorita muy amable y me dice -Ahorita va a sonar el teléfono que está en aquella mesa (señalándome un escritorio con una computadora y un teléfono en el lado izquierdo), contestas es una llamada para ti-.
No puedo evitar sentir emoción y nervios; suena el teléfono en menos de un minuto, al levantar la bocina escucho su voz diciéndome -Buenas tardes Carolina, soy Pedro, mira no podré llegar a la agencia, pero déjame invitarte un café por aquí cerca- le contesto que sí, que estaba bien y me explica cómo llegar al lugar, el cual estaba aproximadamente a 5 minutos de la agencia y me dice que le diga por favor a Viridiana (nombre de la señorita, que me pasó la llamada) que me dé algunas revistas.
Acto seguido, fue salir de la agencia rumbo al café; con la dirección y revistas en mano me dirijo hacia la calle Juan de la Barrera, volteo de un lado a otro, siento el aire que poco a poco me va relajando; llego al lugar y ahí estaba Pedro Valtierra esperando, en un pequeño local llamado Chocolatería y Café Stereo; el lugar estaba vacío, pero con un ambiente muy ameno para una buena plática; nos sentamos en una mesa barnizada en color madera, la cual estaba fuera del local.
Se presentó cordialmente con un -Buenas Tardes, soy Pedro Valtierra- me presenté: Hola mucho gusto soy Carolina Urbano Ramírez; y antes de iniciar pidió un té de limón y me hizo varias preguntas como: en qué escuela estudio, qué es lo que estoy estudiando, en que trimestre voy, etc. Esa pequeña conversación me ayudó para que los nervios se fueran por completo y se creó un ambiente de confianza entre ambos.
Valtierra con su cabellera larga y decorada con algunas canas; de piel acanelada y una mirada llena de experiencia tomó un poco de té; así que comenzamos una charla sobre su niñez y lo que quería ser de grande; “Yo fui campesino hasta los 12 años, vivía en un rancho donde no había luz, un rancho donde teníamos que traer el agua del arroyo; yo cuidaba chivas y vacas; les ayudaba a mis padres a traer leña, etc., en fin era un niño de campo; me acuerdo que me tiraba al pasto cuando cuidaba a las chivas para que los coyotes no se las comieran y entonces veía los aviones pasar y sí, decía: algún día me voy a subir a un avión de esos”.
Con una expresión de emotividad y asombro, me contaba las cosas que más le gustan de Zacatecas como: el cielo azul, las nubes, el campo, los animales y el olor a la tierra mojada “disfruto mucho el olor a tierra mojada, yo puedo llorar si me toca la ocasión en que llueva y la tierra desprenda ese olor que es uno de mis máximos disfrutes. También el olor a tinta me gusta, porque cuando yo llegué a Fresnillo trabajaba en un periódico que se llamaba La Voz de Fresnillo y en el periódico La Nueva Era, yo iba a la imprenta para esperar a que saliera el periódico, entonces ese olor a tinta me produce también una sensación maravillosa”; pero así como hay cosas agradables, Pedro confesó que, lo que le da miedo son las nubes negras y las tormentas fuertes; son cosas que no soporta.
Después de otro sorbo de tal bebida; continuamos platicando sobre su vida en aquellos años, en los que disfrutaba de las maravillas del campo, hasta que la naturaleza hizo que su vida diera un giro por completo y llegara a México a sus apenas 14 años; “mi familia era campesina y nuestro mundo estaba en aquel rancho, pero en aquellos años dejó de llover y perdimos: el rancho, el terreno, la siembra, en fin todo lo que teníamos; terminamos muy mal y tuvimos que buscar la vida y la encontramos en México, ya que el DF era un lugar de muchos migrantes y siempre fue una alternativa para poder chambear y salir adelante”.
El viento comienza a soplar con más intensidad, se escucha el sonido de las hojas que barren las calles y el tiempo no pasa en compañía de aquel hombre, que en medio de suspiros relata cómo es que nace su interés por la fotografía: “Un día conocí un laboratorio de fotografía en la Presidencia de la República, donde trabajé desde los 16 años primero como bolero, después como conserje y luego de conocer el laboratorio me quedé encantado, me fascinó, me embrujó, porque desde ese momento mi vida ya dependía de la foto; ya con el tiempo me dediqué a aprender, a ayudarle a los fotógrafos y así poco a poco fui tomando confianza para encontrar el valor estético de cada fotografía; eso fue en 1971 hace ya 42 años”.
En 1973 Valtierra inicia su vida profesional bajo la tutela de “El Chino” Pérez, y, sobre todo, de Manuel Madrigal, quien le fue mostrando de manera artesanal los secretos de este hermoso oficio. Pocos años después bajo la dirección de Manuel Becerra Acosta, fundador del periódico Unomásuno, en 1976 Valtierra recibió su bautizo de fuego enviado a Nicaragua a cubrir la guerrilla sandinista: “Me dijeron: te vas a la guerra y me fui a la guerra… te echan la bendición, te dan dinero y Dios te bendiga, al estilo mexicano”. Pedro se va a los 23 años a la guerra, con temor a no regresar.
Fue durante este conflicto donde aquel joven, sufre una de las experiencias más impactantes de su vida profesional: “en Nicaragua me iban a matar, a mis acompañantes y a mí nos tiraron al piso, me pusieron el fusil aquí (señala la cabeza y su mirada se transporta a esa escena) ese momento sin duda fue terrible, de sufrimiento, de angustia; yo pensé que ya no la contaba, pero afortunadamente no pasó nada”, comentaba Valtierra. Y de momento aquel ambiente ameno se llenó de silencio.
Parece ser que el clima se adapta a la conversación, el viento es frío, la calle se convierte en un lugar solo y silencioso; pasamos a un tema que aqueja actualmente a la sociedad: la muerte de periodistas; Valtierra dice que México está viviendo un momento muy complicado y difícil en la historia del periodismo, lo cual lo llena de tristeza y dolor; “Este México está viviendo un momento de muchas tristezas, ahora han muerto muchos más periodistas, que en otras épocas, que en otras tiempos; me duele mucho, estamos en grave peligro todos, yo creo que en especial los fotógrafos y los camarógrafos, ya que somos objetos que estamos en la mira de cualquiera”.
Hay algunos acontecimientos donde los fotógrafos son más vulnerables: “Si vas a una marcha los más golpeados son los fotógrafos, por los dos grupos, por los buenos y por los malos, siempre te golpean; eso es muy distinto a lo que ahora está pasando: una guerra estúpida en la que no sabes quién es quién”. Para él, es el peor momento del periodismo, no sólo en México sino en todo el mundo; “Yo no creo que haya tantas muertes en México, de pronto quiero confundir o esconder diciendo que en Irak o en Afganistán es más peligroso pero, la verdad es que no, allá hay una guerra, hay un conflicto, aquí no”. Sin duda alguna esta afirmación hizo que aterrizara en una cruel realidad. Sin embargo, así es esta profesión donde los fotógrafos y periodistas, siguen trabajando a pesar de estar arriesgando su vida.
Pero, ¿qué es lo que pasa?, ¿dónde quedan las supuestas leyes, que nos protegen?, ¿qué se necesita para acabar con la muerte y la violencia? A lo que Valtierra contesta: 'Ya no necesitamos más leyes para que protejan al periodista en general, necesitamos que se cumplan las leyes existentes y los acuerdos internacionales que México firma. En las guerras los periodistas tienen respeto de todas las partes. Aquí no, ¿de qué sirven las leyes si los que las aplican no funcionan? Hay que exigir que nos respeten”.
Se dice que esta profesión requiere de valores éticos, compromiso con la sociedad, espíritu crítico, etc., pero qué pasa con la supuesta sangre fría; “aparte de tener la sangre fría, también hay que estar un poquito desatinadon, la misma experiencia te va haciendo, hasta cierto punto, fuerte sentimental y emocionalmente. Yo por fortuna cuando empecé con esto, cubrí las fotos de la nota roja con la cruz roja y la policía; que es donde te mandan primero cuando estás comenzando; ahí ves muertos y muchas cosas, si te gusta ahí te mides; creo que desde que estuve en policía, me sentí digamos como contento, alegre, feliz, y por eso fui a la guerra. Tienes que tener un control de ti porque uno hace locuras y si uno hace locuras nos puede ir mal”
El tiempo seguía su curso, la tarde caía poco a poco, el té se evaporaba con cada trago, las palabras fluían encadenándose como engranes que se entrelazan sin cesar y cada momento se aprovechaba, como aquellas oportunidades que tuvo Valtierra para crear la Fundación Pedro Valtierra; “La fundación la hice hace unos 5 años con la idea de apoyar a fotógrafos jóvenes que no tienen recursos y que quieren ser fotógrafos, también la hice porque hay una fototeca en Zacatecas a la que le pusieron mi nombre, decidí donar más o menos unos 1000 libros fotográficos de mi colección, mi laboratorio también está ahí; sin embargo, la hice así para poder tener una figura legal.
Y así como surge la Fundación, también nace el proyecto que se vuelve realidad; Cuartoscuro; “Cuando estuve en Nicaragua conocí a muchos fotógrafos: gringos, franceses, brasileños, particularmente gringos y veía que tenían sus agencias, entonces desde Nicaragua tuve la idea de hacer una agencia. Primero fundé con otros fotógrafos Imagen latina en el 85 y en el 86 fundo Cuartoscuro con el objetivo de hacer una agencia que me permitiera vivir, que me permitiera ganar y que por supuesto me permitiera apoyar lo que me gusta”.
Durante su recorrido mental a un pasado que sigue muy presente en su vida, Valtierra con una sonrisa disimulada, platica un poco de su experiencia laboral: “Yo digo que soy un fotógrafo afortunado, porque me ha ido bien desde que empecé a trabajar; sin duda alguna mi experiencia en Nicaragua fue y será la mejor, aprendí mucho y maduré con todo lo que mi cámara captó. Otra de mis mejores experiencias es cuando estuve en la guerra Centro Americana: Guatemala, Honduras, Panamá, Costa Rica, el Salvador, África, Cuba, Colombia o en Haití, etc. Bueno en general, me gusta todo mi trabajo, todo lo que he hecho me gusta, me siento bien, nunca califico mi trabajo porque finalmente ustedes son los que lo califican ¿no?, yo no digo que son buenas fotos, yo lo que digo es que he disfrutado de mi trabajo con mucha emoción, con muchas ganas”.
Quizá es en las exposiciones fotográficas, donde Valtierra muestra su lado más sensible al revivir momentos que quedan plasmados en un solo instante; “Me gusta exponer, compartir lo que hago para eso fotografiamos, para eso trabajamos en comunicación: para mostrar, entonces cuando hay una exposición yo siento eso; pero mayor es mi satisfacción cuando observo que a las personas les gustan mis fotos. Una de las exposiciones que más me ha gustado es una que hice en Chetumal hace unos 7 u 8 años de refugiados guatemaltecos en México. Yo tuve la suerte de trabajar con ellos y fotografiarlos en el 82 cuando llegaron a México, entonces fui a hacer esa exposición allá con ellos y realmente fue una cosa maravillosa, porque la gente lloraba, la gente se veía y lloraba con las fotos. La sensación que a uno le da es de satisfacción, no porque veas llorar a la gente, sino lo que significa y produce la fotografía. Realmente son momentos únicos”.
Y claro está, que como todo grande también ha tenido una fuente de inspiración, en este caso el corresponsal de guerra Robert Capa quien alentó a Valtierra para continuar con esta profesión: “Una vez me planteé ser como el Robert Capa, me gusta mucho su vida, estaba un poco tiradon porque dormía siempre en hoteles, su vida era la guerra. Entre mis fotógrafos favoritos están: Cartier Bresson, conocí a Alberto Korda del que me gustaban mucho sus fotos; mexicanos indudablemente Don Manuel Álvares Bravo, yo creo que todos los mexicanos hemos aprendido algo de él, otro personaje que me gusta mucho es Héctor García con quien tuve el honor, placer y gusto de trabajar, fuimos compañeros de trabajo y hasta de parranda”.
Pero, aparte de la fotografía, este personaje hace otras cosas como ir al cine y leer, sin duda la lectura juega un papel importante en su vida, entre sus autores favoritos se encuentran: Octavio Paz, Juan Rulfo, Jorge Ibargüengoitia, Cervantes Saavedra, John Steinbeck y Truman Capote, entre otros.
Las personas pasan y se nos mira, Pedro responde con miradas fijas, como si en cada parpadeo captara una imagen única; pero, cómo saber cuál es el momento exacto para tomar una fotografía: “Tienes que estar observando mucho, caminar, imaginar la composición, ver a las personas; a mí eso me encanta ver a la gente. Ahí es el momento; dependiendo de lo que quieras tienes que controlarte, la fotografía requiere de concentración, de mucha calma, de observar, conocer sitios diferentes, gente diferente, por supuesto tienes que leer poesía o literatura, en fin todo lo que puedas leer, porque uno trabaja con información y ahora muchos jóvenes se complican la vida, dicen que no hay necesidad de leer, pero sobre todo en el periodismo tienes que leer, te tienes que poner las pilas con ese aspecto”. Una vez más se confirma que la lectura es básica, si quieres volar alto y no bajar de ese lugar anhelado.
Hace frío, el té está por desaparecer, Valtierra recibe una llamada, veo el reloj y sólo han pasado 37 minutos desde que comenzamos a charlar, el tiempo fue corto pero, el recuerdo duradero. Por último Pedro recomienda y aconseja a aquellos que inician su vida como fotógrafos: “Es una profesión y un oficio muy bonito, no te enriqueces pero, si te gusta es un oficio que ayuda al prójimo, más que aconsejar, yo no soy quien para aconsejar, pero sí puedo decir eso de los jóvenes que empiezan: no hay que desesperarse, esto es de tener paciencia, hay que tener mucha calma y hay que tomar pocas fotos, pocas y buenas”.
Con una felicidad indescriptible, Valtierra reafirma que la fotografía es lo más importante en su vida, y que sin esta profesión él no sería nada: “es lo más maravilloso que me pudo haber pasado, yo le debo a la fotografía todo lo que tengo, todo lo que soy; la foto me permitió conocer a muchas personas, me ha permitido viajar desde muy joven; me siento más que satisfecho, contento porque he logrado lo que me he propuesto, porque como he dicho la fotografía es todo para mí”.
Apago la grabadora, que fue testigo de aquella voz que suena como un retumbe de ideas y experiencias; la pregunta final fue: ¿Podría tomarle una fotografía?, sin duda alguna la respuesta fue por supuesto, saco a mi compañera y la preparo para disparar; “click” tomo 1 y 2 fotos, Valtierra se preocupa y pregunta si ha salido bien, me pide que le muestre la imagen, la observa con detenimiento y dice: ¡eres muy buena fotógrafa!; en mi cara se dibuja una gran sonrisa y sale de mi boca un ¡gracias!
Es hora de partir siendo las 18:00 hrs. en punto, paga la cuenta y me acompaña hasta la esquina de Juan de la Barrera y Pachuca; nos despedimos con un fuerte abrazo y un hasta pronto, porque sé que algún día nos volveremos a ver para compartir nuevamente: gestos, miradas, sonrisas y palabras.
Camino hasta llegar al metro Chapultepec, con la alegría de haber conocido y platicado con Pedro Valtierra un fotógrafo que en cada fotografía nos da una mirada a través de la experiencia.