REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
15 | 11 | 2019
   

Arca de Noé

Esther Williams las pesadillas acuáticas


Francisco Javier Guerrero

Las películas norteamericanas que exhibe la televisión comercial, son generalmente espantosas están mal dobladas al español y son una pequeña muestra de la involución humana, ya que enseñan cómo el ser humano puede sufrir regresiones y convertirse en un Chuck Norris o en un Sylvester Stallone. Además, habría que preguntarse el porqué con demasiada frecuencia se exhiben tantas cintas con antropoides matones si en el cine del país vecino hay producciones donde se muestran múltiples aspectos de la vida en ese lugar. El cine norteamericano se caracteriza no solamente por su profusión y cantidad de productos, sino porque tiene una capacidad de encandilamiento que lleva a terrenos oníricos a millones de personas en el mundo, de tal modo que muchas gentes no soportan las películas de Bergman o Visconti porque les parecen muy lentas en comparación con las gratificaciones fílmicas norteamericanas.
En el artículo de Rene Avilés Fabila del 9 de junio del 2013 titulado “Esther Williams, Sirena real y cursi” (publicado en Excélsior) el autor nos conduce a los senderos de la nostalgia y nos hace penetrar en un universo en el cual es difícil no sentir arrobos de toda especie. Como escribe René Esther Williams nos hacía preguntarnos si las mujeres eran dignas de ser amadas ya que muchas veces sentimos que el cavernario Galindo era más atractivo que esta gran nadadora. Cuando era niño me preguntaba por qué no podía enamorarme de Esther ni de la insoportable Doris Day; sentía que a veces era arrastrado a la homosexualidad porque me parecían más atractivos Jorge Negrete y el Piporro. Sin embargo al lado de estas mujeres capaces de espantar a Freddy Krueger, existían divas arrebatadoras y atractivas como Rita Hayworth, Cid Charisse o Eva Gardner. Aunque se enojen algunos campeones de la izquierda radical, tengo que confesar que el cine norteamericano me hizo enamorar de una notable actriz británica: Lassie.
El cine gringo era considerado una “fábrica de sueños” en él se expresaban una gran variedad de aspectos de la vida en el país del dólar, su complejidad, su dinámica e incluso su pluralismo cultural. He cierto como escribe René que John Wayne era más pesado que muchos de los animadores de la televisión comercial mexicana pero también en las producciones fílmicas yanquis aprecian convocatorias a la libertad y a la emancipación humana como en las películas de Stanley Kubrick, de Elia Kazan en sus inicios, antes de capitular ante el macartismo vilmente persecutorio.
El Cine norteamericano será cada vez más influido por el carácter pluriétnico y pluricultural del país vecino, y actrices adocenadas como Esther Williams serán cada vez más prisioneras de nuestros recuerdos.
Por otra parte los paraísos de colores chillones que nos hacían soñar pesadillas acuáticas y en donde nadaba Esther han sido sustituidos por junglas llenas de vegetación que expresan anhelos de todo tipo pero envueltos en la incertidumbre.