REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
06 | 12 | 2019
   

Letras, libros y revistas

La poesía de Viridiana Blanco Anzures


Roberto Bravo

La poesía en Tuxtepec sufrió una ruptura a mediados de los años ochentas cuando se instauró el primer taller literario en la ciudad. Después de asimilar la técnica y mecánica de cómo se coordina un taller literario, Antonio Ávila Galán, se dio a la tarea de continuar los trabajos iniciales, y a través de su desempeño creó una nueva generación de poetas que se alejaron de la forma tradicional con la que se ejercía el género. La poesía pasó de lo declamatorio al terreno de la intimidad. Se canta a lo mismo, pero de una manera diferente, más para ser leída que escuchada, más para decírsela a sí mismo que para ser trovada. Recuperó esta generación de poetas el diálogo solitario con el lector. El esfuerzo de este grupo, no sólo trastocó el ejercicio poético, sino que se convirtió, bajo la coordinación de Ávila Galán, en un polo de desarrollo cultural que trascendió Tuxtepec, y se expandió por las ciudades de la Cuenca del Papaloapan. Editan una revista, Plan de los Pájaros, organizan un premio nacional de poesía, han publicado antologías, y libros testimoniales de las historias, y de los usos y costumbres de la región. Su esfuerzo ha ido sumando cada año nuevos logros, que entregan a la comunidad en diferentes eventos (conferencias, presentaciones de libros, lecturas, etc.).
En ese grupo destaca Viridiana Blanco Anzures, quien desde sus primeros poemas, publicados en Plan de los Pájaros, dio muestras de una expresión eficaz, madura en su riqueza de imágenes, y su fraseo particular: Sus poemas semejan delicados nocturnos, que por momentos se vuelven dramáticos. Su voz narrativa pasa de la seguridad, a una fragilidad quebradiza, a través de una extensa gama de matices.
La presencia de la mujer en la literatura y de ella en la mexicana y de la Cuenca del Papaloapan ha estado determinada por la fuerza de su pensamiento y la belleza de su palabra, independiente de las torpezas con las que ha sido tratado su género, en el arte termina imponiéndose, a pesar de las vicisitudes, las cualidades de un discurso tanto en forma como en contenido si es que podemos disociarlos. Por lo tanto la existencia de voces femeninas en la poesía de la región está dada desde que hay registro de ella. Josefa Murillo, y Refugio Pratz, son dos de sus antecedentes ejemplares
La poesía de Viridiana Blanco Anzures irrumpe en la poesía tuxtepecana conjugando el uso de imágenes impactantes y sugestivas y el verso libre; por otra parte también influye en ella el tono coloquial de la trova sotaventina, y su compromiso y responsabilidad por los problemas que tienen la mujer de su tiempo.
Agregaríamos a esta caracterización, tomando como principio la selección de poemas de este libro, la inteligencia cultural de la autora, el entorno y su belleza, y las enseñanzas de la poesía moderna que es afrontada en Lo oscuro del vientre, como un diálogo sugestivo entre la experiencia intelectual y la experiencia sensible, donde la presencia de los objetos remite al mundo, aunque también remite a lo afectivo a una percepción más allá de lo tangible, y en este mecanismo inconsciente encontramos la influencia de poetas mexicanos contemporáneos como José Emilio Pacheco, poeta en donde lo objetivo, lo concreto, lo existente, son el vértice de su expresión, tan aparente, profunda, y tangible como el movimiento de las hojas de un sauce. En estos versos de Blanco Anzures se llega a la certeza de que lo real se encuentra en el pensamiento que lo describe, que sólo con esa complicidad es posible la belleza. Por ejemplo:

En el mes de abril
amargos pétalos pintan el campo.

Diamantes nocturnos
arañan el aroma en el viento.

Los desvelos del hombre
-ambulante y terco-
se acompañan con tazas
e incienso.
Los sueños se diluyen
en la agitación
de un eterno despertar.

El café florece en abril
al igual que mi existencia.

En lo oscuro del vientre, la experiencia sensorial y de reflexión sobre el mundo crea un debate cuya síntesis da a luz una poesía más allá del concepto como origen, y acepta a la percepción como una puerta que conduce al centro de las cosas, a la esencia del ser.

IV
El tiempo
es cuerpo de muerte
en la simplicidad
del universo.

Poeta impecable, de una fuerza magnética que tira hacia un pensamiento cristalino que armoniza al Hombre con su entorno.
Cuando en su discurso enfrenta a la mujer con su pareja brota de él, el hacer humano, no el heroico, estridente, sino el callado hacer del hombre en la tierra. De comprensión y compromiso por la vida hablan las voces de estos poemas:

Domesticas a la noche
animal salvaje,
la alimentas
con maíz hervido
y pedazos de queso blanco.
La noche
lame la ceguera del sol
y se presta a tus constantes
eclipses,
desgasta la mirada de la mujer
con la luz en los tobillos
hasta mantener
su cuarto menguante.

En tiempo de abismos
rasguña la puerta
y el hombre le teme,
pero la luna la acaricia y sostiene
bajo el mismo almendro.

Blanco Anzures, en sus hermosos y estremecedores poemas usa un tono sobrio, un lenguaje medido que a pesar de contener la emoción logran caracterizar con ternura lo otro, lo que consideramos ajeno en lo propio, y que por lo mismo, nos importa lo que le pasa:

Fue en las regiones íntimas donde se gestó el olvido
donde todo sueño, ahora es llovizna de abandono.

No ocurres en la palabra certeza.

Únicamente desmemoria, hacedor de un camino distante,
eso fuiste.
En ti, ahora descansa en el que nunca entrega.
¿Quién recibe un alma sin historia?
Son las diez en punto, soledad sella esta noche.
Desmenuza un presagio mal habido.

Noche ¿qué guardas?
Tu mancillado cuerpo también es el mío.

No me es posible hablar de una poesía si ésta no me produce un entusiasmo parecido al que sentí al leer estos poemas, este primer libro, esta primera apuesta de Viridiana Blanco Anzures, En lo oscuro del vientre, bienvenido sea.