REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 09 | 2020
   

Arca de Noé

Breve reflexión con relación al complejo del gran pendejo


Obed González Moreno

Ayer por la tarde un amigo me comentaba que unos coreanos le habían vendido un piano, pero que este piano nunca existió. Para mi percepción denoté extrañeza y le comenté que esa no era una actividad que los coreanos practicaran frecuentemente porque la cultura asiática conlleva unos códigos que no le permiten realizar estas acciones, pero claro, se pueden romper (aunque algunos aseguran que sí cometen este tipo de fechorías).

Según Freud en el escrito Obsesiones y Fobias señala que en toda obsesión hay dos cosas:

1) una idea que se impone al enfermo
2) un estado emotivo asociado.

Además de Freud, otros autores refieren que la neurosis obsesiva compulsiva se caracteriza por la presencia de ideas, sentimientos e impulsos no deseados por el sujeto, quien a pesar de sus esfuerzos, se imponen de manera intrusiva en su mente, acompañándose de desagrado y ansiedad. Estos defectos o trastornos son debidos a un alto grado de frustración y negación en el sujeto que producen una alteración en la conducta de quienes la padecen provocando cambios dicotómicos en sus estados de ánimo. Las obsesiones al no encontrar una salida inmediata comienzan a hacer estragos en el individuo orillándolo a un sufrimiento terrible donde el infierno es él mismo. En algunos casos estas son debidas a un problema biológico o neuronal, pero en otros casos cuando no existe la patología se convierte en otra cosa y es una forma de manipular a los demás, que también es enfermo pero no llega al grado de psicopatía, aunque sí existen antecedentes en el historial de quien pretende manipular a otros por medio del chantaje y la conmiseración propia, donde se juega descaradamente con la doble moral, esa conducta dicotómica salvadora/castigadora. Personas que pertenecen a ese lugar donde parece que estuvieran penando por algo que no se han podido perdonar. Estos rasgos adquiridos que conciernen a la personalidad de ciertos individuos que siguen por un derrotero que a lo único que los va a conducir es a un infierno más profundo.

Al seguir conversando con este amigo me comentó que no hubo problema y le devolvieron el dinero y su argumentación fue: ¡No, no quisieron verme la cara de pendejo!

Ante tal y profunda tesis, una reflexión reafirmó la frase de mi amigo: ¿Qué es un pendejo?, ¿por qué sentirse pendejo? Y ¿por qué no escribir con relación al pendejo? Para algunos sería muy pendejo escribir sobre este tema, pero investigando y reflexionando, de verdad, que es muy apasionante e importante la observación de los otros para el reconocimiento de uno mismo.

Me di a la tarea de recurrir al diccionario y encontré la siguiente acepción: La palabra pendejo proviene del latín pectinicŭlus, significa 'vello púbico' o 'pelo anal'. En México la palabra denota estupidez, idiotez y otras acepciones que son ofensivas y denigra el núcleo interno de la personalidad de quien se le señala con esta palabra. Investigando más a fondo también tiene que ver con la fase anal de la que habla Freud (expulsión/retención), donde se presenta esa conducta obediencia/desafío. Podemos tener diferentes percepciones con relación a esta palabra en el plano psicológico pero lo más cercano a la palabra pendejo es la culpa no razonada.

Si ahondamos un poco más nos daremos cuenta que la palabra también denota estar abajo y ser pequeño. Los pendejos son los vellos púbicos más pequeños y que están en lo más bajo del pubis. También es un pelo anal, por lo tanto está muy cerca de ser cubierto por el excremento, esta acepción nos habla de que el pendejo se siente en lo más bajo por lo mismo el más pequeño y con posibilidades de ser defecado y a la vez que está en una parte muy encubierta y difícil de mostrar. Entonces el pendejo no desea ser descubierto como tal, e intenta esconderse aún consciente de que todos saben dónde está.

Este vello también habita el mismo espacio que los órganos sexuales sólo que la acepción de pendejo a la que nos referimos está más ligada al órgano sexual masculino. El mexicano posee una cultura falocentrista y esto podemos percibirlo a través de su lenguaje donde este órgano mantiene una importancia simbólica dentro su estructura social. El mexicano para designar al pene utiliza la palabra “verga”, que en realidad es el palo más grueso y alto de un barco, es un mástil, no puede ser una astilla ni una lanza o un bastón, tiene que ser algo enorme, colosal comparado con las grandes pirámides prehispánicas, algo que contenga fuerza y memoria. Esta palabra contiene no sólo una carga erótica y de fertilidad sino es más fuerte su carga significativa, también manifiesta sumisión, sometimiento, rendición, humillación y poder. Juan Rulfo en la novela Pedro Páramo nos metaforiza de cierta forma este vacío que mantiene al macho mexicano en una creencia fantasmal pero que a través del mismo hábito se convierte en una realidad social, en una parte del libro uno de los personajes expresa: “Todos somos hijos de Pedro Páramo”, manifestándonos que él es padre de todos como lo cree el pendejo. El pendejo al habitar el mismo espacio que el falo también se encubre en él y a veces hasta se apropia de la identidad de éste, por lo mismo se cree padre de más de cinco, quien lo provee todo, por lo mismo también cree que puede tener las mujeres que quiera porque las puede mantener a ellas y a sus hijos, cree ser el mejor dentro de su ramo profesional, cree ser necesario e indispensable y es el mejor en todo, en pocas palabras, se cree la verga aunque todos sabemos que tan sólo es un pobre pendejo.

La palabra existe en otras partes del continente pero con otro significado, como en Argentina que se usa para designar a alguien joven, como principiante en equis tarea por asentar un ejemplo. En México esta acepción es más intensa y tiene que ver también con la entonación e intención en la forma de pronunciarla, el sentido tiene que ver con un lenguaje un poco más en conjunto porque para que tenga poder tiene que conjuntarse con el lenguaje primero hablado, después corporal y gesticular para que logre mover algo en el interior del individuo. La carga potencial en el resultado de la designación “Pendejo” tiene que provenir de alguien que tenga autoridad sobre la persona a la cual se está designando para que éste se paralice y se sumerja en una depresión, que es paradójico porque también puede ser que sea el detonante para que esta persona reaccione y dé un giro a su vida y obtenga logros en el área profesional y humana, pero también puede causar la ira y el sentido de destrucción. En algunas personas sólo sirve para que sigan con su camino de vacío y destrucción y se llenen todavía más de odio y resentimiento. Esta palabra tiene mucha energía tanto que quien la transmite se puede llenar de vigor si surtió efecto como se puede vaciar más si confirma que no surtió el efecto que esperaba. Este concepto más que ser sinónimo de tonto o soso se perfila a una concepción más profunda y destructiva dependiendo de quién venga y con qué intención, se percibe como la destrucción del núcleo de identidad personal en individuos con baja estima o maniaco depresivos y lo paradójico es que quien se deja destruir tiene un autoconcepto tan exiguo de él mismo como la misma persona que intenta destruirlo expresando esta palabra con toda una argumentación de respaldo sea falsa o verdadera.

El complejo de pendejismo podríamos pensar que se lleva desde la niñez a través de algunas experiencias culturales que se sucedieron en casa o en el entorno social. Este concepto también denota errores, fallas o hasta eventos circunstanciales donde realmente quien las experimentó está fuera del contexto pero que para los demás fue pendejo porque no las previó. El dramaturgo Hugo Argüelles en alguna clase comentó que los pendejos son imprescindibles en la historia de la humanidad y por tanto en la dramaturgia porque ellos de alguna manera detonan el conflicto, como el emisario de Fray Lorenzo quien al llevar el mensaje a Romeo se introduce en un pueblo infectado y tiene que quedarse en cuarentena y no puede darle el mensaje, donde Fray Lorenzo le explica sobre la bebida que le producirá la catalepsia. Aquí las circunstancias que no dependen de él lo hacen ver como pendejo aunque todos sabemos que el emisario no es responsable de lo que le sucedió.

Viéndolo de esta forma, todos tenemos un poco o hemos caído en ello por fallas conscientes, inconscientes o circunstancias eventuales, lo cual nos exime un poco de tal acepción porque no es parte del actuar cotidiano, en pocas palabras sé es pendejo de vez en cuando, pero en algunas personas este complejo se convierte en parte de su personalidad; existen de varias clases, pero veamos la clase de aquél que siéndolo lo intenta cubrir con una máscara de prepotencia y seguridad, el del gran pendejo, que es aquél que se sabe subestimado y lo cambia o voltea hacia el otro lado, haciéndose creer a él mismo que es todo lo contrario y que aun sabiendo que es pendejo se cree inteligente y perfecto, veamos por qué.

Tomemos como ejemplo el caso de los coreanos que anteriormente cité. Si hubiese sido un gran pendejo en lugar de un coreano, éste hubiese creído que le vio la cara de pendejo a otro y por lo mismo es tan pendejo que hubiese creído que efectivamente le vio la cara de pendejo a otro reafirmando que él se siente tan pendejo que le quiere ver la cara a otro para sentirse menos pendejo. Esta pendejada lo hace sentirse bien, mejor que el otro y lo peor es que lo cree. Aquí no importa si sé es político/a, empresario/a, maestro/a, abogado/a o vendedor/a de pepitas o naranjas o indigente. El complejo del gran pendejo es que siempre compite y cuando se ve rebasado comienza a hacer pendejadas, ahí reside su verdadera identidad de pendejo. El pendejo piensa que nadie le ve la cara de pendejo a él, al contrario, éste cree que todos son pendejos porque nadie se ha dado cuenta de su pendejismo y por lo mismo les ha visto la cara de pendejos. Descalifica a todos y a todo lo que no esté dentro de su control.

William Shakespeare al recrear el personaje de Coriolano lo presenta como un ser altivo y soberbio a quien todos desprecian y que llega al grado de manipular a su propio hijo para alcanzar al senado en un ardid bajo y empequeñecido que lo único que logra al final es su propia destrucción, lo mismo sucede con el gran pendejo a quien todos desprecian pero cree que todos lo aman y que tienen que hacer lo que él imponga porque eso es la manifestación de ese gran amor que él está otorgando a los demás.

El gran pendejo es manipulador y utiliza técnicas de provocación para que el otro se sienta pendejo e inmovilizarlo, cuando no puede conseguir lo que se propone comienza a desenmascararse y usa la mentira y la difamación para hacer que la otra persona acceda a sus caprichos, se violenta. El gran pendejo es caprichoso y a la vez denota una conducta pueril y cizañoza, es tan pendejo que no se da cuenta que está exhibiendo su pendejismo. Este individuo presenta un narcisismo agudo que se convierte en una neurosis compulsiva donde cree que todos están conspirando contra él porque todos los demás son pendejos y tienen que destruirlo porque él es más inteligente que toda esa bola de pendejos donde se desenvuelve. Este ser es aquél que cree que todas las circunstancias están en su contra cuando deberían de estar a su favor porque él es simpático, muy buena persona y ayuda a todos, y es tan pendejo que todavía lo dice. Es aquél que cuando se encuentra con un conocido por causas circunstanciales ya está pensando que éste está ahí con alguna intención porque el motivo de su presencia tiene que ver con él, siente que es el centro del mundo y hasta piensa que Bush -aunque éste no sepa que existe, que así es- está hablando de él porque en alguna ocasión escribió o dijo algo en una cantina con relación a este personaje. El gran pendejo cuando ve a un grupo de personas conversando es tan pendejo que piensa que están hablando de él para bien o para mal pero siempre de él. Es aquél que cuando tiene una diferencia con alguien piensa que el otro se va a vengar y para no verse tan pendejo lo primero que comienza a hacer para detener esa venganza es tratar de convencer a los demás que esta persona es muy mala y vengativa, no le importa difamar y mentir con tal de destruir la reputación del otro, que lo que realmente desea es vengarse y justificar su acto, pero es tan pendejo que hizo y deshizo y el otro jamás se dio cuenta y lo único que logró es que a todos a los que trató de convencer sobre la maldad del otro se den cuenta que él es el más pendejo de la tribu.

En la cinta mexicana Ánimas Trujano: el hombre importante el protagonista es un indígena oaxaqueño con aires de grandeza y desea ser mayordomo del pueblo porque esto es representar al más rico y honorable del lugar, mientras ello está por suceder su mujer le dice que trabaje en una destilería pero Ánimas se rehúsa y le echa la culpa a su mujer por molestarlo, su hijo no habla, sólo lo mira con cierto resentimiento por lo que le hace a su madre, se acerca Trujano al adolescente y lo golpea en la cara hasta sacarle sangre de la nariz y le dice a su hijo quien no ha pronunciado una sola palabra cual fue el motivo del golpe:

-¡Para qué no piense eso de su padre!

El gran pendejo sabe hasta lo que piensan los demás y estos pensamientos siempre tienen que ver con él, su egocentrismo llega a una locura que lo orilla a exhibirse y cometer errores o sea pendejadas. Este tipo de ser miente y después se olvida de sus mentiras y cuando las vuelve a contar ya no se acuerda de lo que platicó antes y cuando alguien le señala el error es tan pendejo que trata de justificarse con más mentiras refirmando su pendejismo. Este personaje si se entera que alguien engañó a otro y le produjo un beneficio de esta acción en lugar de hacérselo saber se calla y en su soledad piensa la forma de ser tan listo como aquél porque él no va a ser más pendejo, se pendejea a sí mismo, el no haber sido él quien engañó al otro lo lastima, lo ulcera, carga una gran culpa. En la época actual con la implementación de la internet en la vida cotidiana este ser usa tal medio para inventarse seudónimos y echarse flores a él mismo en algunas páginas y es tan pendejo que en ocasiones usa nombres de personajes conocidos para realzar su deteriorada e ínfima estima aún a sabiendas que estos personajes pueden descubrirlos, es osado, carente de realidad, su ignorancia lo hace ser atrevido. También utiliza este medio con seudónimos para atacar a personas las cuales le causan heridas por sus méritos u otras circunstancias y que son conocidos de él, haciendo gala de su cobardía e insignificancia axiológica. Es un ser devaluado que llega a la total demencia con relación al autoconcepto valorativo de su personalidad. Se crea títulos y honores imaginarios y lo peor, que afirma son verdaderos. El gran pendejo se siente pendejo solo, se hace pendejo solo… sabe que sólo es un pendejo. El complejo del gran pendejo es en realidad su propia percepción de pequeñez e insignificancia con relación a sí mismo.

Todos alguna vez hemos usado algunas técnicas para manipular a alguien sea consciente o inconscientemente pero en quienes padecen de este complejo ya es una línea de conducta, es parte de su estilo de vida y no desea cambiarlo, desea seguir en la misma habitación de sus dolores y ahí, ahí hay que dejarlos. Ser gran pendejo es el arte de hacerse infeliz sólo.

Para ser gran pendejo se necesita tener todas las características escritas en esta pequeña reflexión, quien le falte una sola de las características descritas anteriormente queda eximio de ser gran pendejo, no debe preocuparse, se necesita tener todas para ser gran pendejo, debe tranquilizarse y pensar que solamente es un pendejo cualquiera.

Para concluir esta breve reflexión casi puedo asegurar que quien sufre el complejo del gran pendejo es tan pendejo que se siente aludido y de seguro ya está pensando que esta reflexión fue escrita para él y es tan, pero tan pendejo que todavía se lo hace saber a otros.