REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 02 | 2020
   

De nuestra portada

Astrid Hadad, ecléctica cabaretera


Abraham Gorostieta M.

                  Tú ya no mandas en mí, me peine como me peine...
                  ya no peino pa’ti.


Divertida, versátil, franca, bravía... simplemente Astrid. Durante toda la entrevista -realizada en su estudio-, la cantante dejó en claro sus gustos, aficiones y desencantos. Su desarrollo artístico es bien visto y además reconocido en el extranjero, donde es ovacionada de pie y con sonoros aplausos. En ella encontramos toda una gama de talentos que la hace una de las pocas figuras del ambiente artístico mexicano contemporáneo; cantante, escritora, actriz, poeta. Creadora del Heavy Nopal, su primer show, también La mujer multimedia, Corazón sangrante y México, tierra misteriosa.
Astrid Hadad, quien ha llevado su sincretismo escénico del México de diferentes épocas a países como España, Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Inglaterra, Eslovenia, China, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Suecia, Argentina, Brasil y Canadá.
Exitosa, se ha declarado “Feminista de clóset” y “Mariachi Kamikaze” concede una entrevista a El Búho.

Inicios
Nació en Chetumal, Quintana Roo y ahí vivió hasta sus 22 años. Sus padres, migrantes libaneses, llegaron a ese puerto con grandes sueños. De niña, Astrid mostró su gusto y afición por la música y el canto: “yo canto desde que soy niña; desde que tengo uso de razón y veía que tenía cualidades, que tenía ángel”, cuenta la propia Astrid y añade: “mi madre dice que desde que nací ya canturreaba y que tenía una voz muy fuerte”.
En la escuela, cuando había algún festival, la niña Astrid hacía los papeles principales: declamaba. En sus años de adolescente estudió en el Tecnológico de Chetumal, ahí realizaba varios programas de radio: escribía los guiones, dirigía los programas, los grababa con unos amigos, el espectáculo era su vida, la cantante recuerda: “siempre supe que ésa era mi vocación”.
Salir de Chetumal no fue fácil para Astrid. Decidió mudarse a la Ciudad de México, para hacerlo les dijo a sus padres que estudiaría Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Autónoma de México, así lo recuerda la cantante:
Por una desorientación vocacional estudié Ciencias Políticas, yo estudiaba en Chetumal y quería venirme para la Ciudad de México. Mi intención era realmente dedicarme a ser cantante pero en mi casa no podía decir eso. Si yo decía que me iba a dedicar a cantar y a la actuación pues sencillamente no me hubieran dejado venir. Así que escogí entre las carreras que nos daban la que más se acercara al arte. Como yo estaba en el Tecnológico de Chetumal jamás nos mostraron carreras como Filosofía y Letras o nada que tuviera que ver con la literatura o las artes y lo más cercano que me mostraron fue Ciencias de la Comunicación y claro tenías que entrar a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y tomar los dos primeros años del tronco común.

La cantante mira al reportero, lo escudriña con la mirada y aclara:
Pero sabes, no me arrepiento. Fue muy bueno haber estado allá porque eso me dio una capacidad de investigación, de discernimiento que me sirve ahora para mis espectáculos y obviamente para la crítica política. Y entonces no me amilané y vi que no era tan malo y que no había desperdiciado mi tiempo, quise verle el lado positivo. Ya estudiando los dos primeros años me quise pasar a la Facultad de Filosofía y Letras pero me dijeron que ya no era posible, que ya había pasado el tiempo y que si quería hacerlo tenía que volver a empezar. Pensé: “ay no, que flojera”; de todas maneras yo siempre he sido autodidacta y me salí de ahí para estudiar teatro.

Y recuerda:
Ya en la Ciudad de México y mientras estudiaba Ciencias Políticas, después del primer año, comencé a cantar y me di cuenta que cantar no era algo que me iba a llenar del todo, que necesitaba algo más. Es por eso que entré a estudiar teatro. Al mismo tiempo me esforcé mucho para estudiar música y más que estudiar, aprenderla e interpretarla. Estuve en la Escuela de Música de Jalapa, en Veracruz, donde estuve seis meses. Aprendí algo de solfeo, no gran cosa pero me jaló más la escuela de teatro, me parecía más divertido que la música ya en forma, aunque claro, tengo una vocación musical muy fuerte: Yo intervengo en los arreglos y en todo lo que quiero y hago en mis shows.

Y es que ser bohemio en la década de los setenta no era fácil, claro, en las peñas se escuchaba al cantante Óscar Chávez y el público lo vitoreaba y le aplaudía, pero eran los setenta, y Janis Joplin, Jimmy Hendrix y The Doors sonaban fuerte, junto con los inicios de Pink Floyd, en lo nacional las interpretaciones de José José y todo lo que fue la época del festival OTI dejaron huella, con todo y los hermanos Castro. Y por supuesto, la trova era cantada por los cubanos Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola, también por los sudacas como Mercedes Sosa, Jorge Cafrune, Alfredo Zitarrosa y Facundo Cabral, entre otros. La joven Astrid cantaba boleros del oaxaqueño Álvaro Carrillo, el yucateco Gutty Cárdenas, y el cubano José Antonio Méndez eran sus favoritos.
La creadora del género musical Heavy Nopal le gusta recordar esos tiempos, mira hacia el vacío, sus ojos se pierden en el tiempo y contesta:
Claro que canté a Silvio Rodríguez o a Pablo y sí, todo el rollo de la trova porque yo crecí escuchando esa música. En mi tierra se escucha mucho la música, es lo nuestro. En Chetumal no había televisión, pues ésta entró hasta casi los setenta. Yo crecí escuchando esa música, también en mi casa se escuchaba de todo pero la XEW era la reina. A través de ella oía música ranchera y por supuesto, el bolero ranchero con José Alfredo Jiménez a la cabeza, también escuchaba Radio Habana; escuchaba el son y la rumba y el bolero cubano pero lo escuchaba porque eran las dos únicas estaciones que había y son con las que yo crecí realmente.

En México se hacía buen cabaret desde principios del siglo XX, legendarios son los cabarets Agua Azul, Rio Rosa, Ba-ba-lú, Cuba Libre, El Burro, Can can, Las Islas Marías, Marroquí, El Tranvía, Leda, Olímpico, Mata Hari, Quinto Patio, Tabaris y muchos más. Y es que pintores, escritores, actores de cine e intelectuales eran clientes asiduos. Se cuenta que María Cenobia Izquierdo frecuentaba mucho el Leda, un cabaret situado en la calle de Dr. Vertiz No. 118 en la colonia Doctores, la dueña era Clotilde Ortiz de Rubio y el encargado Luis Aguado, apodado El Príncipe -por su forma elegante de vestir- quien era compadre de la pintora. En ese entonces María no era muy valorada como pintora, más bien su modo provinciano y folclórico le ganaron la estima de pintores y poetas, y es que María incorporó a medio mundo en la bohemia y las parrandas nocturnas de los barrios pobretones.
Y es que a estos desveladeros concurrían “peladitos”: albañiles, sastres, mecánicos, boleros y carpinteros, conductores de tranvías, estudiantes y desde luego, los tarzanes. Pero María Izquierdo le dio un gran impulso a los cabarets, en especial al Leda y entonces asistían también figurones como Diego Rivera, Frida Kahlo, David Alfaro Siqueiros, Roberto Montenegro, Guerrero Galván, Aurora Reyes; gente de cine: Julio Bracho, El Indio Fernández, María Félix, Isabela Corona, Luis Buñuel, Chano Urueta, los fotógrafos Lola y Manuel Álvarez Bravo, los músicos Carlos Chávez y Agustín Lara y Lucha Reyes quien de vez en vez cantaba en el lugar, el orador Muñoz Cota y el torero Silverio Pérez, también extranjeros, entre los que se encontraban directores de orquesta, actores, deportistas, boxeadores que venían a trabajar a México.
Se dice que ese México murió junto con los centenares de víctimas y muertos del terremoto de 1985. En los sexenios que siguieron, la fastuosa y gloriosa vida nocturna de México se convirtió en leyenda y luego en mito. Pero un grupo de cantantes lucha día tras día por recuperar ese espectáculo y de alguna manera, ese México. Entre ellas están, Eugenia León, Liliana Felipe, Jesusa Rodríguez, Susana Zabaleta, Regina Orozco y Astrid Hadad. Los inicios de Astrid en el cabaret mexicano inician cuando forma parte del elenco de la ópera Don Giovanni, que era dirigida por la joven Jesusa Rodríguez, Astrid lo recuerda así:
Esta ópera la dirigió Jesusa Rodríguez y éramos puras mujeres en escena pero la cantábamos una octava abajo, por eso te digo que nunca he cantado ópera, aunque claro, cantes una octava abajo. Y es que era imposible -con lo que hacíamos en el escenario- cantarla como se cantaba, tenías que cantarla igualito. Es una obra que yo me aprendí en quince días. Estaba saliendo de la Escuela de Teatro, me presenté a la audición y me quedé pero necesitaban estrenar en quince días y no me preguntes cómo pero me la aprendí.
Y de ahí en adelante, la cantante sui generis se adentró en el mundo del cabaret. Y nació su idea de hacer espectáculo de cabaret imprimiéndole su sello, la actriz nos relata: “Comencé a leer a Bertolt Brecht y quedé fascinada, enamorada. Comencé a buscar, a idear: ¿cómo hacer un cabaret? Que dijera algo nuevo y en donde yo pudiera cantar, actuar y que además pudiera decir las cosas que no me gustaban -tanto sociales como políticas-, es cuando inicié mi propia investigación. Hice una mezcla entre lo que era el teatro de revista y el cabaret alemán. Estudié mucho sobre eso y pues como nada me llenaba, hice mi propia versión de lo que es el cabaret: un “cabaret a la mexicana” porque está lleno de colorido y es otra forma de expresión también”. Y como toda artista que se respete, empezó por armar un grupo: Los Tarzanes:
Los Tarzanes es el grupo que yo armé cuando presenté mi primera obra músico-teatral en el Poliforum Siqueiros. Después de haber estado con Don Giovanni, reuní un grupo de músicos. A partir de ahí decidieron seguir tocando conmigo y decidimos ponerle un nombre: Los Tarzanes, que es una canción de Lucha Reyes de los años cuarenta y, también, los tarzanes eran como los pachuchos, como Tin Tan, así que se les quedó ese nombre.
Los espectáculos de Astrid son aplaudidos en diversas partes del mundo, llenos de vida, color, folclor y sátira han arrancado aplausos a diversos públicos en distintos países: Japón, China, España, Francia, Italia, Inglaterra entre otros. Cosa muy peculiar es el vestuario que la propia Astrid confecciona para sus shows, en ellos imprime su visión de México. Vírgenes Guadalupes, vestidos con decenas de labios, o velas encendidas, o un maguey en su espalda, o catrinas, nopales, mazorcas multicolores, sobre su vestuario la cantante cuenta que: “La verdad es que nunca lo pensé, no es malamente intencionado, fue algo que surgió así, creo que por inercia del propio espectáculo. Cuando yo empecé a hacer mis vestuarios me di cuenta que realmente no necesitaba escenografía, puesto que ya mi vestuario cubría perfectamente la necesidad de una escenografía”. Con Lucy Orozco hizo uno de sus primeros espectáculos Heavy Nopal en una cantina, en el centro aparecía Astrid echando tiros al aire con un sobrero lleno de condones y trenzas bordadas. En distintas partes de “El viejo continente”, Astrid Hadad es mejor conocida como la “Janis Joplin” de la canción ranchera. Ella se sorprende al escuchar el mote y dice:
Para mí es un gran homenaje por que es una de las cantantes que más admiro. Tenía una gran voz y esa forma tan pasional que tenía de cantar, creo que eso me vincula a ella, porque yo para todo lo que hago soy muy pasional, nunca escatimo, ni un momento de energía, ni de intensidad, ni de amor para estar en el escenario.
El cabaret está asociado con el cine mexicano de mediados del siglo XX, con Tin tan, con las rumberas. A Astrid le gusta esta época, se sonríe y nos sonríe al hablar de la época de oro del cine mexicano y explica:
El cine mexicano, en especial el de cabaret nos enseñó muchas cosas, ¿no? Bueno, primero nos enseñó a mover muy bien el “bote”, yo pienso que fue un momento como mítico que todavía permanece en la gente. En serio, la gente aun permanece viendo telenovelas y sigue pensando que es como en las películas de cabareteras: que pobre-pobre pero hermosa, piernona y cinturita y que mueves muy bien el bote y ya te haces famosa y millonaria, pienso que es un momento tan surrealista y tan mítico que sigue permeando en las expresiones culturales de nuestro pueblo. Dentro de mis sueños realizables me di el gusto de que Tongolele estuviera en uno de mis videos, y me siento feliz, es una artista que admiro mucho.


Compositores

En tu boquita, la sangre marchita
que tiene el coral


En todos tus espectáculos es recurrente el bolero. Escuchaba la XEW y en ella los grandes compositores de boleros hicieron gala de sus mejores canciones. ¿Qué compositor le parece a usted como el más completo?
Hay dos compositores que me parecen maravillosos entre los muchos que hay, porque hay muy buenos compositores mexicanos, sobre todo en esta época mis favoritos son Agustín Lara y Gutty Cárdenas.
Carlos Monsiváis escribió que: “De Agustín Lara siempre se le conoció como cursilería absolutamente real y demoledora será en verdad porque dio una imposición legendaria pero Agustín Lara compuso para cierto sector por ejemplo en el estado revolucionario fue adquiriendo la época de Lázaro Cárdenas pasiones morales que llegaron a proclamar abolida la prostitución y Don Salvador Novo dice que era una aberración era como quien quiere extinguir el hambre por decreto, en fin gran parte de la vida de la elite transcurre en burdeles y casas de citas en la película Santa de Federico Gamboa”.

Pero Agustín Lara recrea en su persona toda una época, ¿no lo cree así? ¿no le parece un poco cursi?
Yo creo que Agustín Lara no es totalmente cursi -sí tiene mucho de cursi, es verdad- pero también hay metáforas maravillosas; algunas cosas de él las he comparado con Baudelaire -que me perdone Baudelaire- pero hay momentos de su poesía que las metáforas me parecen absolutamente afortunadas, tiene canciones que son realmente unas joyas en cuanto a la poesía: la construcción de las frases y las metáforas que usa. Agustín Lara, siento que sigue siendo el compositor más fino además de que su música hace cosas totalmente distintas que salen de los parámetros establecidos en ese entonces y usando música comercial logra transformar cosas nuevas y que canta a un mundo totalmente prohibido incluso hay todo un escándalo en ese entonces de las familias, de hecho Manuel Esperón consideraba a Lara absolutamente negativo para la música mexicana pero Lara logra revolucionarlo todo. A mí me gusta mucho.
Por otra parte, Gutty Cárdenas tiene canciones muy bonitas pero no logra la trascendencia, además de que lo matan muy joven, no logra trascender el estilo que se usaba en esa época mientras que Agustín Lara es un Hombre que utiliza muchos géneros que trasciende la forma de tocar de esa época y eso me parece admirable.

Su repertorio musical, en sus espectáculos, es también recurrente otro compositor: José Alfredo Jiménez, ¿por qué le gusta tanto José Alfredo?
Más que José Alfredo Jiménez son las canciones que cantaba Lucha Reyes porque José Alfredo Jiménez viene después. Yo empecé cantando las canciones que cantaba Lucha Reyes porque me gustaba su estilo. Cuando comencé a cantar quería saber quién fue Lucha Reyes -no es que no lo supiera- pero empecé a indagar sobre su vida. Me parece muy importante saber que fue la iniciadora de la canción ranchera del género vernáculo, digamos de la forma de interpretación hacia afuera: bravía, fuerte. No estaba permitido en las mujeres -en ese entonces- tal comportamiento.
Lucha Reyes fue una cantante que empieza a cantar canciones de cantina, La tequilera, Por un amor y otras más, por ejemplo, cantaba este tipo de canciones, cosas más agresivas, -en esa época si había cantantes mujeres de ranchero pero eran puros tríos y las que eran solistas cantaban canciones campiranas siempre con voces muy chillonas y nada que se saliera de lo establecido.
Lucha Reyes empieza a cantar canciones de “hombre” y tiene mucho éxito pero es prohibida en las casas de clase media. Cuando ella cantaba en la radio simplemente apagaban el aparato las amas de casa porque era algo inmoral, como de un atrevimiento y de un escándalo tremendo y claro la vida de Lucha Reyes fue muy escandalosa pero fue una época en la que muchas mujeres sobre todo las pintoras se desataron y crearon una nueva forma de vida aunque muchas de ellas se liberaron estuvieron bastante sometidas -entre ellas, Frida Kahlo- a sus maridos y al mundo varonil además que se continuaba una tradición. Y mira cómo son las cosas, con todo lo que nos hemos liberado las mujeres seguimos siendo víctimas de tantos y tantos siglos de opresión.

En ese sentido la música ranchera puede ser el vehículo de desamparo, un momento de franqueza, del llanto por el dolor y por mis merititos calzones, es una identidad “mexicana” muy al estilo de las películas de Ismael Rodríguez que muchos mexicanos se la creyeron de verdad. ¿No cree?
Yo creo que la canción ranchera se convierte en identidad cuando uno está fuera de México. Cuando yo empecé a cantar ranchero todo mundo me dijo: “estás como loca, ¿qué te pasa? Ésa es música para gente raspa, nadie te va a ir escuchar”. Y es que la canción ranchera sólo se canta en fiestas, cuando uno está ya después de diez copas y para cantar dos o tres canciones que te recuerden cuál es el punto de identidad, cuando uno está fuera de México y uno canta: México lindo y querido. Ésas son las dos formas de ver la canción ranchera, bueno, las formas más “convencionales” pero sabes, hay más.
Ya había un desprecio cuando yo empecé a cantar ranchero, hace poco más de veinte años, pero necia y pasional como soy no le hice caso a la gente que veía la música ranchera con prejuicios y no hice caso afortunadamente, seguí cantando y después mucha gente que odiaba ese tipo de música, que ni siquiera escuchaban a Juan Gabriel, les empieza a gustar la canción ranchera.

La canción ranchera o parte de ella nos remite a las pasiones al rojo vivo, los desconsuelos o las pérdidas de viejos o nuevos amores…
O de lo macho que se hace el hombre, ¿no? ¿Quién no ha cantado eso de... te vas por que yo quiero que te vayas…?

Además el bolero ranchero legítima el derecho del llanto.
Exacto, mientras yo cantaba las canciones de Lucha Reyes que eran cosas como La tequilera, La mujer abandonada, La mensa, La panchita, Por un amor, o por el otro lado canciones muy nacionalistas como Yo me muero donde quiera o como La feria de San Marcos que son las canciones que cantaba Lucha Reyes, la gente se emocionaba pero cuando tiempo después canté a José Alfredo Jiménez, la gente se le venían las lágrimas, los ay, ay, ay. Es todo un fenómeno.
La gente que me conocía decía que la canción ranchera no era para mí ni para lo que yo debía de cantar, que yo tenía que cantar cosas más elevadas pero yo no le veía lo no elevado al bolero ranchero. Sé que la canción ranchera es muy simple pero también tiene unas melodías hermosísimas y tiene algo que te provoca energía y una vitalidad fantásticas.

Oiga, y para usted ¿Qué es Patria?
Es una frase. (risas). En serio, es una palabra que me indica que es como una Madre que me acoge, que me da mi identidad, eso sería para mi Patria, más o menos lo que me enseñaron en la escuela. Ahora, me parece cuando uno dice Patria, es como un recuerdo lejano o una ilusión.

Etimólogos dicen que World Trade Center es una palabra otomí que significa globalización. Oiga, y ¿quién para usted ha sido un buen presidente?
Lázaro Cárdenas. Lo que hizo Cárdenas con el petróleo fue un gran avance para este país. La nacionalización del Petróleo y su política educativa. Ahora pienso en lo que vivimos, en la desnacionalización, que es lo que estamos viviendo.

De eso ya llevamos varios años, décadas…
Si pero cada vez mas remarcado. Se va acabando la magia en la venta de nuestro patrimonio. La globalización que decías va permeando cada vez más duro, se ha insertado en la conciencia o subconciencia de la gente a través de la televisión, aunque hay que reconocer que no se da de un lado sino también para el otro. Por ejemplo, yo que voy mucho a Estados Unidos, te puedo decir que ya la fiesta mexicana forma parte de la cultura americana de una manera natural, ya es algo común. Mira, si tú vas a Chicago y vas a encontrar restaurantes de lujo impresionantes, son restaurantes mexicanos. En Nueva York la salsa picante ya forma parte de la dieta de cualquier norteamericano, sobre todo la tortilla. La comida, tradiciones y hasta gestos que consideramos “muy mexicanos” ya están en la dieta de los norteamericanos como algo natural, en sus mesas, en sus conversaciones.

En la mayoría de sus espectáculos un tema recurrente es el Amor, sus modos y ni modos, ¿de veras eres una persona muy pasional o por qué el tema tan clavado?
Porque es algo que no debe faltar, afortunadamente. Porque si no me quedaría sin trabajo, (risas) creo que forma parte esencial de la vida de todo ser humano. El amor y desamor, la necesidad afectiva que puedas tener independientemente de la que te estén dando tus padres. Creo que la necesidad de la afectividad amorosa es algo que está inserto en todos nosotros o sea es algo inherente a nosotros y es algo que nunca se termina de hablar de ello porque si no entonces hasta la misma poesía -que no siempre habla de amor- pues dejaría de ser esencial para nuestro existir.
El amor necesita idealizarse; precisamente por eso existe la poesía, porque si dejamos que todo permanezca tal como es la realidad, entonces sí sería imposible vivir. Creo que necesitamos de esos ingredientes, ilusionismo o idealismo o como le quieras llamar que es como adornar las cosas para poder vivir de una manera mejor, es como comer, hay gente que se la puede pasar comiendo hamburguesas toda su vida ¡Ay que horror!
Uno tiene que comer comida elaborada, para eso uno vive, para conocer, para vivir, para oler, para gustar, para amar. Una de las formas de civilización más sofisticadas es la comida y lo mismo pasa con las palabras, con la música.
Por supuesto que no dejaría de hablar del amor porque es algo que se renueva siempre. El amor es como la luna, es decir, que aunque aparentemente ya se ha dicho todo del amor y los sentimientos pasionales siempre hay nuevas formas y maneras de hablar y pensar del amor y de las formas pasionales.

Hace tiempo vi una entrevista en canal 22, la entrevistaba Sasha Sökol, en ella usted hablaba de que tienes un trauma y es no saber tocar un instrumento y no componer.
Escribo canciones pero no les pongo música. Hace muchos años, cuando vivía todavía en Chetumal yo tocaba la guitarra, muy mal pero la tocaba y componía canciones. Ya después por exceso de trabajo no la seguí tocando, dejé a un lado los estudios, me hice de músicos y la dejé. Ahora estoy retomando otra vez eso de la guitarra pero es algo ya como una cosa mía para relajarme. Canciones sí escribo, la última que escribí se llama La Multimedia. No puedo decir que soy una compositora nata, no, para nada, soy mucho más de inspiración aunque sé que si me dedicara como todo lo que hago saco las cosas. Tengo una mente bastante barroca.

Todo un show, todo poesía
¿Cuándo estaremos mi amor como los pies del señor?
Uno encima del otro y clavito entre los dos.


Los espectáculos de Astrid son color y locura. Entre cada canción se cita un poema, un fragmento. Astrid en verdad ha estudiado lo que es el cabaret alemán, sus espectáculos recuerdan lo descrito en libros sobre el Moulin Rouge. Las luces del escenario se encienden y aluzan la figura de la cantante. Sus ojos miran al público y comienzan las citas poéticas. La poesía es parte de la cantante como lo es también el folclor, ella lo describe así:
Para mi la poesía es parte necesaria de mi vida. Crecí diciendo poemas. Mi madre me los enseñaba y tuve una maestra, una monja, que me fomentó el amor por la poesía y es algo que para mí es absolutamente necesario.
Al hablar de poetas, los ojos de Astrid se encienden, entre sus predilectos están Efraín Huerta, Jaime García Terrés, Rubén Bonifaz Nuño, Jaime Sabines, Xavier Villaurrutia, Rosario Castellanos, Carlos Pellicer; y añade: “A Xavier Villaurrutia lo usé durante mucho tiempo, mis primeros espectáculos fueron con poemas de Villaurrutia, también me gustan los poetas franceses Baudelaire, Omar Khayyam, Alejandrino Cavafis”.
Pero en todo hay consentidos. Para Astrid el poeta Renato Leduc lo es:
Gracias a Alejandro Aura conocí los poemas de Renato Leduc, Alejandro me los hizo leer, pues hicimos un espectáculo juntos; yo me enamoré de Renato. Los poemas de Leduc tienen mucho humor pero mi poeta favorito es Pessoa, lo amo. Cuando lo descubrí me cambió la vida porque sus poemas tienen otra forma de ver la vida, las cosas. Otra forma de hablar de la naturaleza, de lo que te pasa en tu interior. Leí a Pessoa y hubo un clic muy fuerte, instantáneo te podría decir.

En el estudio de Astrid hay un ambiente: una mesa al centro, decoraciones en las paredes que nos llevan a lo prehispánico, colores, varios objetos de colores y una copia de un Velázquez. Sobre sus gustos pictóricos la cantante confiesa que:
Soy renacentista. Me gusta mucho la pintura de esa época. Me gustan sus escritores clásicos. Los leo seguido, pero sobre todo me gusta mucho Goya, Velázquez, el Greco, y sobre todo la pintura flamenca. Mi predilecto: son los primeros cuadros que hizo el Tintoreto aunque son cuadros muy sencillos para mí es de una belleza excepcional. El Bosco me parece fascinante y de los mexicanos me sobrepasa Diego Rivera, Frida Kalho y Héctor Sano.

Se confiesa también una gran lectora aunque dice no tener escritor de cabecera:
No tengo un escritor al que recurra siempre. La poesía, los poetas son a los que siempre recurro, Pessoa. Sabes, soy una lectora como de etapas, de leer por épocas. Me gusta José Saramago. Cuando me regalaron su libro Historia del cerco de Lisboa me gustó tanto que al terminar de leerlo de inmediato me compré todos sus libros y me los leí todos, te puedo decir que Ensayo sobre la ceguera me encantó, y he de confesar que ya los últimos no los he leído por falta de tiempo.
Me gusta mucho leer novelas y odio cuando no tengo tiempo de hacerlo, ahora por ejemplo, estoy metida leyendo Historia de México. Estoy leyendo sobre los mitos, sobre los dioses, los reyes. También sobre los mitos griegos. Me gusta leer periódicos.

La mirada de Astrid se centra en el entrevistador, indica con el dedo puesto sobre la mesa, hace énfasis acústicos cuando habla sobre los diarios y la manera en la que se informa. Dice leer los diarios mexicanos incluso cuando está fuera del país. Los diarios que lee para informarse son tres, un semanario y un par de revistas sobre literatura y ensayos:
Yo leo tres diarios que son obligados. La Jornada, Milenio diario y Reforma. Compró Proceso los fines de semana. Leo La Jornada yo creo por costumbre, me quedó de mis años universitarios. El Reforma porque escribe todo tipo de gente, es plural y Milenio pues por algunos columnistas, en sí, Reforma y La Jornada. En Reforma hay noticias que de pronto no encuentras en La Jornada. Es una combinación informativa que me sienta bien.

Y nuevamente su voz se enciende. La prensa es un tema que apasiona a la cantante.
Me parece que ya no se puede hablar de una prensa desinteresada. Ahora ya no es como antes, uno lee La Jornada y vez que tiene sus preferencias como todo a lo que el Sol Azteca se refiere. Mira, la izquierda se ha deformado tanto y se volvió tan cochina como la derecha y que se echan las mismas puñaladas y tienen las mismas fórmulas para romperse la madre entre ellos. Además, la izquierda no es tan efectiva como habíamos pensado. Hay una desilusión en la gente; yo soy una gente de izquierda pero desilusionada.
El periodismo, como la política y como todo, ya no tienen la ética de antes. Es natural, supongo, todo mundo lucha por su pedazo de poder. Se nota cuando está sucediendo algo y cómo entre los mismos periodistas ocultan cosas o tratan de “dorar la píldora” de otra manera. Toda la gente que era de izquierda resultó que están con Carlos Slim, cosa que no es mala, pero eso no es ser congruente con los postulados de la izquierda. Todo lo que criticaron y los ves mendingando las migajas del poder. Ahí es donde uno dice: Algo ha cambiado y el poder se convirtió en el amo de todas las conciencias.

Y añade:
La democracia para mí no es la legitimación del voto. Es cuando se gobierna para todos y no para unos cuantos. Ahora no se está gobernando para todos. Tengo un desencanto total por toda la política. Hay una enorme impunidad y los políticos se protegen los unos a los otros. Los empresarios explotan al pueblo, pero también hay empresarios muy eclécticos, como Carlos Slim, que es un hombre triunfador, que ha sabido amasar una fortuna y que conserva su prestigio. Es muy listo.

El escritor Carlos Monsiváis se “apropió” de un bolero: Amor perdido. Este comentario le gusta a Astrid, se ríe. Si ella pudiera apropiarse de una canción ¿cuál escogería? La cantante se queda pensando, mira hacia el techo como si de repente se le aparecieran todos los nombres de las canciones y contesta: “la de Agustín Lara la de Siempre te vas o la de Amalia Rodríguez Lágrima o El último trago de José Alfredo Jiménez. Hay canciones que uno dice: ‘las cantaría una y otra vez’ capaz eso le sucedió a Monsiváis”.

Pintando los deseos
Trópico, para qué me diste
las manos llenas de color

¿Se considera coqueta?
No, para nada. Seductora, es más inteligente. La seducción se da por la inteligencia, por una serie de miradas, es algo mucho más interno.

¿Cómo la trata el amor, sus modos y ni modos?
Afortunadamente a mí me ha ido muy bien el amor. No me puedo quejar aunque también he tenido mis bajas como todo el mundo, ¡vaya que las he tenido! Pero para mi fortuna me tocó conocer la pasión, cosa que no toda la gente puede decir. Nadie es completamente feliz, quien lo diga es un mentiroso y además qué aburrido sería. También tengo el amor del público, la gente me quiere y me quiere bien y es algo que yo agradezco.

¿Cuáles son sus inquietudes?
Relacionadas con mi trabajo. Hace mucho que dejé de preguntarme qué hago en esta Tierra y a qué venimos y todo ese rollo. Ese tipo de inquietudes no las tengo. Mis inquietudes son con el conocimiento: de qué manera puedo superar lo que yo misma he hecho, encontrar la forma de expresión correcta, de qué manera puedes hablar sobre cosas complejas y expresarlas de una manera sencilla. Otra de mis inquietudes es la comida y el tequila.

¿Cuáles son sus miedos?
Tengo mis miedos muy apegados a esta Tierra, no son etéreos; mis miedos son a la violencia, a la inseguridad, a que te asalten, a que te golpeen. Eso es lo que me da miedo.

¿Le gustó el documental que hicieron sobre usted: La Tequilera?
Me gustó mucho. Ese documental se presentó en París, luego en la Cineteca Nacional, ya tiene rato y luego en el Festival de Guadalajara y es como ver a México a través de la mirada francesa, es ver a Astrid Hadad La tequilera. Es una mirada muy amorosa y habla de mí y mi trabajo.

¿Para usted qué es el humor?
El humor es una gran arma. Con el humor puedes llegar mucho más a la gente y hacer que comprendan diferentes situaciones. Mi discurso es de mucho humor y sentimiento profundo, soy muy apasionada en esto. Con el humor la gente acepta escuchar. Me pasó en Suecia: Gente muy joven que iba a divertirse, a bailar disfrazados escucharon mi show, yo decía cosas en inglés, recurrí al humor y al finalizar, muchos se me acercaron, me dijeron que no les importaba la política -como a la gran mayoría de los jóvenes- pero que en esta forma de que tengo de decir las cosas les interesó, que les movió algo. Con el humor puedes provocar una forma de reflexión.

¿Cómo se ve a sí misma?
Soy una sanadora de espíritus porque a final de cuentas los artistas estamos para darle al publico lo mejor que tenemos. Mi aportación es placer puro, intento recuperar algunas tradiciones, ciertos símbolos, elementos de la cultura popular mexicana y universal. Lo único que pretendo es hacer feliz a la gente de una manera amable, agradable e inteligente, porque a este país se le deben muchas cosas inteligentes.

¿Se considera exitosa?
Mi mayor logro consiste en hacer lo que me gusta. El verdadero éxito llega cuando haces lo que realmente quieres y vives de ello.