REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
26 | 09 | 2020
   

Artes Visuales

A través del espejo


Carlos-Blas Galindo

Soy autor del texto incluido en el tríptico que se editó con motivo de la primera exposición individual que realizó Angélica Carrasco. La artista presentó aquella exposición, en 1993, en la galería José María Velasco, dependiente del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Y eligió con gran tino dónde comenzar a exponer individualmente, puesto que pese a que para esos años exhibir en la querida galería Velasco no era ya considerado como requisito indispensable, ni menos único, para ingresar a la esfera institucional-gubernamental de la distribución de la cultura artística en el D. F. y en el resto del país, exponer en esa galería continuaba siendo una especie de ritual iniciático para los artistas de la plástica, los visuales y los conceptuales (aura que a la fecha se conserva para “la Velasco” e incluso le ha sido incrementada). Como entonces lo escribí, Carrasco se encontraba en un momento definitorio de su carrera, en el que hubo de optar entre dedicarse de lleno a la gráfica, por una parte, o bien cultivar de manera simultánea el dibujo, la pintura y la gráfica, por la otra.

En los 18 años que han transcurrido desde que conocí a la autora y a su obra, ambas han experimentado cambios fundamentales. No me refiero sólo a los “normales” que derivan de la acumulación de experiencias y del aprendizaje a partir de lo que se ha experimentado. Me refiero a la absoluta consolidación de la trayectoria y del lenguaje individual de Angélica Carrasco, que es evidente en A través del espejo. Optó por dedicarse del todo a la gráfica, lo cual la ha llevado a una pronta fase de madurez estilística, ámbito en el que, además, ha innovado y continúa innovando en el aspecto estilístico -como artista verdadera que es-, así como en el técnico. Si lo primero es obligación de toda persona que se dedique profesionalmente a la producción artística, por lo segundo Carrasco tiene ya un sitial asegurado en la historia del arte tanto en México como fuera de nuestro país (recuérdese que es integrante de la Sociedad de Grabadores de California, en los E. E. U. U., y que como tal participa con regularidad en exposiciones en aquel país y en naciones europeas).

He tenido el privilegio de seguir muy de cerca la trayectoria de esta artista. Y lo he hecho por interés propio, también lo he hecho aprovechando circunstancias diversas, así como en atención a invitaciones que ha tenido a bien hacerme -como la presente, para escribir el texto del catálogo de A través del espejo- en distintos momentos. Así, por ejemplo, me correspondió fungir (con Emilio Payán, Miriam Kaiser, Yolanda Hernández y Carlos Aguirre), en 1994, como jurado del XIV Encuentro Nacional de Arte Joven, con sede en la ciudad de Aguascalientes, certamen en el que Carrasco obtuvo premio de adquisición por su célebre grabado en lámina de fierro (trabajado con barniz líquido para aguafuerte, aplicado con las manos; lacas en aerosol para la aguatinta y ácido nítrico como mordiente) Los perros rabiosos, de formato mayor (90 por 170 centímetros) y de una enorme expresividad, basada en sus dinámicos elementos formales. Y también fui jurado (con Octavio Vázquez, Adolfo Mexiac, Juan Manuel de la Rosa y Javier Cruz), en 1999, de la II Bienal Nacional de Pintura y Grabado Alfredo Zalce, en la ciudad de Morelia, concurso en el que ella obtuvo el premio único de adquisición en gráfica con su huecograbado de 70 por 90 centímetros, realizado con procedimientos semejantes a la anteriormente mencionada, e intitulado Parvada.

Entre las invitaciones que he recibido de esta artista y que desde luego he aceptado gustoso y honrado, destaca la que en 1999 me hizo para ser uno de los sinodales en su examen profesional en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado del INBA. Acepté, dado que Carrasco es una artista a quien le importan su formación y su constante actualización académicas. No podría ser de otra manera, si además de su labor como artista -que incluye la difusión de su obra y el cultivo de nuevos públicos- ella se dedica, por vocación y de manera muy exitosa, a la labor docente. Escribo estas líneas durante una estancia de una semana en la ciudad de San Luis Potosí, adonde Angélica Carrasco llegará en unos cuantos días más para comenzar la impartición del diplomado “Análisis gráfico para la producción”, diseñado por ella y en el que transmitirá a los estudiantes partes fundamentales de su credo artístico y profesional. El interés que esta serie de sesiones ha despertado es tal que el cupo previsto fue rebasado con creces. He tenido que interceder ante mis amigos en el Instituto Potosino de Bellas Artes –institución que alberga el diplomado– para solicitarles, a pedido de un grupo de críticos en ciernes, que admitan más inscripciones (sin que el hacerlo vaya en detrimento del proceso enseñanza-aprendizaje), lo cual han aceptado gustosos de inmediato, al igual que la profesora.
Tal y como lo anticipé hace 18 años, Carrasco ha consolidado su lenguaje individual. Y lo ha hecho por la vía de la innovación cotidiana. Es, ni más ni menos, que una de las muy pocas personas que a nivel mundial mantienen con vigencia al neo-expresionismo abstracto. Y en plenitud de originalidad. Su léxico se caracteriza por el empleo de amplios trazos, de diversos grosores y saturaciones, trazos de un fuerte dinamismo; chorreados y salpicaduras que evidencian la agilidad que existió en su aplicación; calidades y efectos que van desde el vigor rayano en la violencia hasta la más enternecedora delicadeza; una gama de grises que ella consigue que le resulte inagotable, negros profundos -matizados hacia los fríos- y el inteligente uso del blanco del papel, en zonas específicas, más allá de su función de soporte. Las suyas son obras que propician ser observadas tanto de lejos, como a una distancia media, al igual que muy de cerca, para de esta manera apreciar las soluciones generales, de suyo rítmicas; la interacción de los elementos formales que las conforman, así como los múltiples y diversos detalles, abundantes en sutilezas.

Su neo-expresionismo abstracto o abstracción neo-expresionista es un léxico que está del todo alejado de la semi-abstracción; es decir, de lo abstrayente o semi-figurativo. Empero, y a pesar de su rigor estilístico, Carrasco gusta de suscitar, entre ciertos sectores de los públicos, la sensación de “descubrir” o “creer ver” elementos figurativos en sus estampas. Y esto lo refuerza con los títulos que da a sus series. Tales son los casos de Alcantarillas, correspondiente a 1987 y Diálogos de claro a oscuro, de 1992. Y, ya en este siglo, Apuntes, Paisajes y De las cenizas al viento, las tres de 2009, así como La Samotracia y sus sueños y Amo aquellos párpados que cubren tu alma, ambas de 2010. Sabedora que la expresividad acentuada es garantía de atención por parte de los públicos -tanto de los especializados como de los que no lo son-, pero asimismo porque la fuerza expresiva es inherente a su léxico, con la penetrante elocuencia con que dota a sus estampas, Carrasco capta de inmediato la atención de los destinatarios de sus obras y, además, la mantiene durante extensos lapsos.

He publicado comentarios acerca de dos de las numerosas exposiciones de Angélica Carrasco. Y desde luego que lo he hecho en mi periódico: El Financiero. En 1997, en ocasión de la individual Caras vemos, consanguíneos no sabemos que mostró en el Salón de la Plástica Mexicana. Y en 2003, en referencia a la exposición Itinerario gráfico que montó en la galería de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Ambas, en el D. F. Hace 14 años apuntaba que la obra de esta artista contenía elementos estéticos que estremecían, conmovían e incluso intimidaban. Encuentro que las obras que ahora exhibe suscitan, en las sensibilidades de los públicos, reacciones de atracción, impacto, impresión, sorpresa y asombro, básicamente, si bien con muchas de sus estampas causa conmoción. Hace 14 años afirmé que esta artista basaba la expresividad de sus obras en recursos como la dramaticidad, la ironía o lo terrorífico. Me parece que en la producción que exhibe en A través del espejo continúan presentes lo dramático y lo irónico, aun cuando esta segunda categoría esté algo atenuada. Y que, en cambio, ahora tienen preponderancia lo placentero, lo novedoso y lo lúdico, más una presencia simultánea de fragilidad y rudeza, que Carrasco combina con extrema habilidad.

Hace 14 años resaltaba lo violento en las obras de Carrasco. Ahora, como ya lo he mencionado, descubro un vigor que está próximo a la violencia pero, asimismo, una sutileza que enternece. En 1997 encontraba que la actitud artística de esta autora, detectable en su producción, era rebelde, vital y, de igual manera, violenta. Todo parece indicar que, para fortuna suya -y para la nuestra, en tanto que públicos-, nunca abandonará su rebeldía artística. Y que, hoy en día, ha incrementado la vitalidad que exudan sus grabados, en proporción inversa al apaciguamiento de la violencia que ya forma parte de sus constantes estilísticas. En estos 14 años, la artista ha incrementado la destreza, la determinación y la audacia a las que entonces me referí. Es más: ha conseguido que su destreza devenga virtuosismo pleno. En cuanto a sus aportes técnicos, me reservo su mención a la espera que ella misma publique el manual o los manuales sobre estos procedimientos. Baste con dejar constancia que Angélica Carrasco es pionera en nuestro país en el empleo de procedimientos no tóxicos para el grabado. Y que, en este campo, cuenta con investigaciones originales que constituyen aportes indiscutibles para la gráfica, a nivel mundial. Presenciamos pues, en este 2011, en A través del espejo, la completa consolidación de la trayectoria y del lenguaje individual de Angélica Carrasco. Con el título de esta exposición suya, por cierto, la artista alude tanto a Through the Looking-Glass, and What Alice Found Ther (1871) de Lewis Carroll, como al que la impresión de todo grabado aparece invertida con respecto a su matriz, cual si se tratara de una imagen reflejada en un espejo.

San Luis Potosí, S. L. P.