REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
18 | 11 | 2019
   

De nuestra portada

Mujeres en el País de las Nubes


Marcela Magdaleno

-EL DULCE SABOR DE LA MIXTECA LA POESÍA EN EL CORAZÓN DE LA COMUNIDAD-

Pese a que las noches de Oaxaca ya no se miden por el toque de queda, aún quedan bandurrias, desveladas y doloridas rezongones de la parranda y el bucólico andar de la Sandunga. Alcohol, amor y poesía renacen en esta zona de encanto y delirio, donde se llevó a cabo el veintiún encuentro de mujeres Poetas en el País de las Nubes. El encuentro además de ser un cenzontle de voces femeninas, se hizo homenaje, en todos los lugares donde se poetizó, a su creador el poeta y periodista Emilio Fuego enamorado de la Mixteca, fallecido hace pocos meses.
El camino fue largo, una semana completa asistiendo a internados, escuelas, plazas públicas, montañas, templos y pirámides donde las poetas le pegaban alas a sus palabras y las dejaban volar con los vientos de nubes bajas, sumidas de nostalgia y alegría, de llanto y carcajadas, invadidas por letras, versos, metáforas, protestas, todo en estrofas como los labios de las mujeres trovadoras, de frases cortas y cantadas, bellas, escarlata de labios lugareños y extranjeros.
La gran libertad de ser y hacer de este encuentro es que básicamente se sostiene por el amor de las, la organización de las mujeres y el espíritu de Emilio Fuego, por eso nadie se hospeda en hoteles lujosos ni se recita en auditorios suntuosos, sino que amables anfitriones de lugares mixtecos albergan a las escritoras permitiendo convivir, compartir alimento, leyendas y sonrisas en la calidez de sus hogares; así mismo las escenografías de los recitales resultan de éxtasis, plazas públicas con niños asomados en las fuentes, escuelas rurales, atrios con arcángeles dominicos, casonas, capillas, viejos recintos donde jardineros ancianos cuentan leyendas y resplandecen con lúdicos talantes que permite llegar a la raíz de las comunidades fortaleciendo la identidad y el amor por México. El círculo de mujeres poetizando permite tocar aspectos relegados como es el lado vulnerable, las voces sofocadas; y por lo mismo de ser frágiles, es el punto más poderoso, porque “la mayor debilidad traída a la luz se convierte en la mayor fortaleza”, y este encuentro permite tejer un lugar seguro para la expresión del alma. El comentario evoca el poema de Carmen Julia Holguín Chaparro de Nuevo México “Con el corazón”:
Cuando mi voz alcanzó el sonido y hubo quien escuchó lo que decía, el hombre que me amaba me cortó la lengua. Cuando mis manos grabaron palabras y hubo quien leyó lo que escribía, el hombre que me amaba me partió los brazos. Cuando aprendí a hablar con la mirada y hubo quien descifró el código de mis pupilas el hombre que me amaba me sacó los ojos. Casi sorda de nacimiento con un hálito mínimo para beber en la huida, una noche tomé mi corazón entre las piernas y abandoné al hombre que me amaba.

Y así iban delineándose los talentos de las poetas. Voces de Colombia, San Luis, Fortín de las Flores, Islas Canarias, Juárez, Guerrero, Estado Unidos, Chiapas, Veracruz, Nuevo León, Aguascalientes. Diferentes naturalezas ungidas de talentos metafísicos, etéreos, eróticos, siniestros, y de amorosos encuentros con la vida y la naturaleza femeninas. Voces que irrumpen con dulces coplas Andinas como la de Martha Elena Hoyos, y otras con el nostálgico himno de la Sandunga como el canto de Martha Toledo entonado el Martiniano del amigo poeta del Itzmo Andrés Henestrosa, -no llores sobre mi tumba, no llores-.
Mujeres aldea de campos añejos e inspiraciones intrépidas, entre ellas escuchamos a Mariángel Gasca Posada que recita como dulce hoguera levitando las aguas de su ancestral Veracruz con ciertos tonos de magia africana. Clara Schoenborn compartió algunos poemas de su libro Los oficios en clave de Atenea de matices lingüísticos elegantes filosóficos y reflexivos. Y en el autobús iba la horda cantando y paseando de pueblo en pueblo saboreando paisajes con los ojos llenos y la lengua excitada catando el cacao. En Tepexcolula lugar de fierro torcido, donde reina el Señor de las Vidrieras, los recitales fueron amenizados con bailes tradicionales y faldas que al girar exponían el arcoíris mixteco en la Cacica, recinto abierto de vetusta historia, entre los muros blancos en tierra de fósiles.
Elizabeth Guerrero y su dulce poesía costarricense irrumpió entre vientos torrenciales, ella ha participado casi en todos los veintiún encuentros y fue quien integró y coordinó los grupos contra viento y marea, ayudada por Liz Durand, Marina y Campos, coordinadora en la Región mixteca. Mariana hija de Emilio Fuego y su madre, fueron las anfitrionas llevando la logística en cada fiesta y recepción incitando a las poetas a regar líricas en tierras fértiles.
En Oaxaca, presencias y cantos volaban como brisa, de la plaza de la Libertad de Expresión, a Santo Domingo, de la Capilla del Hotel Quinta Real a las calles del centro histórico, del Recinto Paraninfo, a Huajuapan de León, de la Capilla de Santo Domingo Yanhuitlán, a Tepoescolula, de Huajolotitlán donde el Alcalde nos recibió con un poema de Sabines, deleitándonos con dulces, flores, mole y una tacita de mezcal, al fascinante e inolvidable recibimiento en Nochixtlán, que reventó mi cordura de emoción por el arrebato con que todo el pueblo salió a recibir a las poetas. El cronista, el encargado de cultura y asuntos indígenas, la banda de viento, los reporteros, las niñas vestidas de mixtecas y el pueblo entero con carteles -Bienvenidas mujeres poetas-. Después la calenda hasta el atrio de la iglesia, acompañada de banda de viento donde una especie de mojigangas danzaron, rematando la surrealista recepción con un breve recital en el altar rodeado de joyas arquitectónicas de los dominicos. En la noche el magno recital con la escenografía ataviada de artesanía de la zona, cestos de colores, flores, trajes y danzas, conchas de dulce, café y ponche, y en medio de aquel festejo, las poetas entregaban sus lecturas.
Fueron varios apoteosis dedicados al hombre visionario que se dio cuenta que mujeres unidas entregando sus talentos en la mixteca transformaría valores no sólo de comunidades sino de mujeres, quienes al llegar a sus sitios de origen divulgarían las riquezas culturales y la inocencia aún vigente. Así los santos de todas las iglesias nos acompañaban con velas, cohetones y fruta, Santiaguito, Santa Elena, Santa Úrsula, el Señor de la Vidriera. Todos los templos de todos los pueblos acompañaban a las poetas y el espíritu de Emilio liderando. En la travesía algunas mujeres luchaban contra sus cuerpos porque la enfermedad siempre sigue pero el espíritu de entrega inyectaba de vitalidad. De Islas Canarias cantó a la tierra con aires latinos y vestimenta musulmana la poeta y cineasta Berbel detonando almas, destrozando cadenas con su poesía insurrecta.
Compartir una semana también abrió los ojos de la conciencia porque tanto se dice que Oaxaca es uno de los estados más pobres, pero ¿qué es la pobreza? Acaso no tener lo que los anuncios exigen comprar, saturarnos de cosas inservibles, vivir en utopías capitalistas, o acaso será la vida simplemente existir en convivencia disfrutando la exuberancia de la naturaleza, comunidades y familias que sí tienen qué comer porque tienen tierras y sobre todo, tienen aún ese don de compartir, esa es la verdadera riqueza que es dar, sonreír, disfrutar lo que hay. Uno de los puntos que iluminó criterios fue visitar el internado de las pocas Normales Rurales que quedan en nuestro país y la cual el gobierno ha hecho hasta lo imposible por desaparecer. La Normal Rural de Vanguardia en Tamazulapan del Progreso, Oaxaca, fundada en 1925, cuenta con centro ideológico, ejido, instalaciones de primer nivel y alumnas conscientes y centradas en las necesidades del país. Ahí nos tocó asistir a la estación de radio comunitario “Vanguardia”, donde participaron la queridísima poeta Dolores Castro quien heroicamente asistía vehemente a todos los eventos en sierra, comunidad, atrio, plaza, en largas caminatas, e incansable sonreía repartiendo versos, besos y consejos. Leticia Ricardez poeta y escritora de niños, promotora del programa de lectores voluntarios, coordinadora del programa en la Fundación Harp Helú. La joven poeta Alejandra Lerma de Colombia que en su poesía refleja el fuego cruzado y las incongruencias y crueldades sociales que reinan en su país y Arminé Arjona escritora irreverente, irrespetuosa y lúdica de Ciudad Juárez famosa por sus frases en bardas, puentes y banquetas: “Ni una más”; “soy totalmente falacia”; “vas a pasar de balazo”. Arminé con sus poemas desgarra alientos dibujando la realidad en Juárez y con lágrimas en los ojos, me susurró al oído, mientras escuchábamos la orquesta infantil de Huajapan de León: -Mientras un grupo de niños de Juárez es encadenado a las maquiladoras chinas, los niños de Huajuapan nos deleitan con sus timbales, violines y clavicordios “Sabes que en Juárez no hay ni una casa de cultura”. Porque definitivamente la cultura aleja de la delincuencia enseñando a pensar diferente, sensibilizar, llenar de esperanzas hace que las dendritas y los talentos se canalicen creativamente, teniendo la mente ocupada, el espíritu lleno.
De regreso a casa la nostalgia me invadió, mis oídos enfocaban versos, rimas, nueva música entre metáforas y versos libres, coplas, entraban y salían por cuevas poéticas, canciones, sonrisas, encuentros, pero sobre todo compartir la poesía en diferentes escenografías con distintas voces latinoamericanas, entre poetas talentosas de manías obsesiones y hábitos extraños para esta época. Ser poeta implica valentía porque es romper los esquemas, tejer nuevas realidades, ser poeta parece ser que está en vías de extinción porque no es lucrativo, a menos que seas el poeta de los presidentes, pero con espíritu y pensamiento libre es difícil serlo, conservarse intacto, recogerse en el silencio para extraer las voces del interior, asumir el riesgo y provocar el canto del alma, escribiendo poesía hasta el último día, manifestarse hasta muerte.