REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
26 | 09 | 2020
   

Confabulario

Poemas


Margarita Ríos-Farjat

Juego del viento

El viento juega a las horas amarillas
juega a las casas de las sombras
a las cosas escondidas

Nos llena el tablero de lejanías

El viento arrastra ramas sobre su cara
arranca las venas de la hoja
y de la hoja la mirada

Nos mira el horizonte en la distancia

Arranca el viento recuerdos al ojo
y se nos caen las hojas secas
los pasados días de oro

Se esparcen recuerdos en la hojarasca

El viento juega a los segundos aires
nos jala de una luz ligera
y nos sopla sobre el tiempo

Y entonces el destino juega un poco

La reina

La vida la puso en su lugar
en el escaque más oscuro
frente al radiante alfil de la acechanza
la reina vulnerable
de rodillas dando cuentas
Un filo de conciencia arde sobre ella
qué reina más desconcertante
ya no se conoce
quisiera deshacer los movimientos
pedir perdón por todas partes
qué caminos más sembrados
de negras exigencias
en realidad no quería asustar a nadie
el destino juega los papeles
pero debe poner cara de reina
aceptar el paredón de los rabiosos
aceptar el castigo de jugársela
de ser espada de fuego
la espada primera del rey que se esconde
viento vociferante
la provocadora oficial de tempestades

El caballo

Extraña
el carrusel y sus niños sin tiempo
extraña la simple bandera del aire y el sube
y baja circular de la fortuna.
Pero los reyes están en disputa
y le han mandado traer desde la infancia:
en realidad no es caballito de feria aunque prefiera
las vueltas de colores y los lúdicos espejos y jugar
a la inocente monotonía en vez de ser llamado a la milicia
a los aires silenciosos de alta escuela
a las reglas del cuadrado a jugar en serio.
No, no es caballito de feria ni en el carrusel del ajedrez:
cimbra y siega de golpe el tablero
y nadie respira
cuando avanza.

El enroque

Agazapado tras el enroque el rey cavila, se da cuenta.
repasa los hechos del escaque contiguo, rodeado de cinta amarilla.
Sus enemigas son las negras pero los ojos de las blancas
le miran con castigo. El rey se asusta, se da cuenta.
El rey devuelve las miradas, “me mueve la mano de Dios”.
Peritos y forenses dictaminan el inútil sacrificio de la torre,
para qué enrocarla sin motivo, para qué gastarla así
y ponerse en interdicto ante las negras. Era buena pieza,
casi una dama en el tablero y feroz en las batallas.
La torre y el rey nunca son iguales: la que vale más
tiene el menor valor. La mano del destino para ambas
es la misma pero a una la ciega ser el rey
y corre a ponerse la corona en lugar de la cabeza.
El rey se da cuenta, tarde. Su ambición
es una derrota anticipada, un suicidio tardío.

Chamán

El chamán le dijo “eres tú misma”
y sacó de su boca una piedrita,
un pequeño cuarzo blanco.
Le habló de energías detenidas,
de ríos internos buscando su cauce,
ríos revueltos y estancados.
Indígena del alto cerro mexicano
sabe cosas de alta vida.
En la vida está la magia, lo sabemos,
pero él conoce algunos ritos: es chamán.
La piedra es símbolo, fluyen los ríos.
Mira hondo con los ojos cerrados
y mira también con el tacto
con los ojos sabios de la mano.
La piedra es símbolo: fluye al fin
el ojo calmo del espíritu.

* Del libro Cómo usar los ojos, de Margarita Ríos-Farjat, coedición de Conarte (Nuevo León) y Editorial Bonobos (Estado de México), en prensa.