REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 07 | 2019
   

Apantallados

Él, sin “ella”


Martha Chapa

Casi omnipresente, “ella” deambula con su voz sensual y carente de cuerpo, pero con una definida identidad bajo el nombre de Samantha.
Así transcurre la película Ella, en la que una mujer producto de la realidad virtual perturba en extremo a un hombre de carne y hueso –un escritor solitario llamado Theodore– al grado de llevarlo al enamoramiento y la dependencia sicológica.
Un original tema que implica un alto grado de dificultad para lograr un correcto abordaje cinematográfico. No es casual que la cinta haya ganado ya muy diversos premios, como el Globo de Oro al mejor guion.
Hace unos días tuve la oportunidad de ver esta película dirigida por Spike Jonze y debo decir que no sólo me conmovió, sino que me provocó diversas inquietudes sobre temas que rodean la vida moderna, de modo particular en Estados Unidos de América.
El filme me hizo pensar en la soledad y orfandad anímica de tantos seres que buscan compañía infructuosamente en medio de abrumadores aparatos electrónicos y señales de telecomunicaciones que acentúan su aislamiento e incomunicación social.
En ese contexto, de entrada la película nos sorprende con la exposición de todo un sistema de inteligencia artificial que va seduciendo al espectador conforme avanza la historia. A la vez, asoma en el argumento esa dependencia creciente, ese apego a las nuevas tecnologías que puede derivar hasta en la enajenación humana, con filones de comportamiento autista o esquizoide.
Ella (protagonizada por Joaquin Phoenix, con la voz de Scarlett Johansson como Samantha) nos lleva también por vericuetos existenciales que develan lo mismo esa eterna amenaza del desamor que la resistencia al compromiso sentimental y emocional que parece multiplicarse hoy entre el hedonismo, la incertidumbre sobre el futuro y la incapacidad misma de sentir, querer o amar, sobre todo entre las y los jóvenes.
Hay una escena, por ejemplo, que resume tales distorsiones cuando retrata al personaje principal en sus relaciones fallidas tras ponerse en contacto por correo electrónico con una desconocida y hacer una cita con ella.
Y, si me apuro, además de la evidente deshumanización reinante en un mundo acorralado por los antivalores de lo material, percibo en la historia un intento de “psicoanálisis cibernético” mediante un diálogo aparentemente intimista entre “ella” y el protagonista principal, quien a fin de cuentas parece retornar trabajosamente hacia un acercamiento real y vívido con una excompañera de escuela, además de buscar perdón por tantas omisiones y desvaríos con las mujeres que se cruzaron por su vida en el pasado.
Ya próximos a la entrega de los premios Oscar cabe considerar que ésta es una más de las películas nominadas que incide en el recurrente –aunque no redundante– tema de la descomposición social de la vida estadunidense en los tiempos actuales.
Interesante, pues, y sin pretensiones aleccionadoras, Ella resulta recomendable y provocadora en estos tiempos, cuando millones de seres se acompañan día a día de un aparato electrónico del que no pueden despegarse, como si fuera la sombra inseparable de su propio y desvirtuado perfil humano.

enlachapa@prodigy.net.mx
www.marthachapa.net
twitter: @martha_chapa
facebook: Martha Chapa Benavides