REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 10 | 2019
   

Letras, libros y revistas

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David A Figueroa Hernández

La edad de la punzada. ¿Quién no recuerda las travesuras de una etapa soñada en la vida? Como una máquina del tiempo, así, nos transporta Xavier Velasco a nuestra infancia-adolescencia, para recordar todas las peripecias que se cometían en la escuela, en el barrio y en el hogar.
Cada hoja de la lectura nos invita a seguir adelante y terminar de regocijarnos con las travesuras de Xavier, un niño como cualquier otro, que goza de una posición estable en casa pero que en el colegio resulta todo lo contrario; en las aulas se desarrolla gran parte de su frustración al no poder aprobar las materias de manera ordinaria. Conforme reprueba cada asignatura, Xavier se vuelve un objetivo del resto de su clase y de la escuela misma (hasta del Director del colegio) por lo que se hunde cada vez más al no tener alicientes que lo rescaten de su tragedia.
Pese a ello, en su barrio, Xavier es popular entre sus compañeros de colonia pero su mundo cambia cuando, sin tenerlo previsto, se topa con un rostro angelical, una joven que lo eclipsa de forma irracional al punto de establecer una obsesión por ella; al tiempo, descubre que la chica posee otros gustos y acepta su destino. Poco después, comienza una fiebre por las mujeres, se enamora una y otra vez de cuanta muchacha le agrada para convivir con ella “toda una vida”; sus hormonas lo llevan a espiar -inclusive- a las dos trabajadoras domésticas que laboraban en su casa y por las cuales tenía especial afecto.
Una motocicleta y posteriormente un auto, regalo de sus padres, fueron los grandes alicientes que impulsaron a Xavier para poder escapar de sus frustraciones estudiantiles y sentimentales; sus amigos, como era en antaño, solían acompañarlo por las tardes para ir a ver a la mujer amada; la complicidad era parte de estas etapas de la vida. Ejemplo de lo anterior, resulta en sus escapadas con las mujeres “de vida galante” con quienes Xavier decide explorar sus caricias y recrear el mundo que sus amores platónicos han desperdiciado a su lado.
Aunque el joven protagonista poseía una vida en cierta forma acomodada, resulta que un buen día su padre se ve implicado en un problema legal que lo lleva a prisión y entonces la oscuridad se acrecienta en él y en su madre al permanecer solos por un buen tiempo. Atormentado por esta cuestión, Xavier aprende a vivir y sobrellevar una nueva faceta de la vida, a la que considera abrupta y cruel pero a la que tiene que sobreponerse para llevar una vida medianamente normal ya que no deseaba que nadie se entere de tan desdichado episodio.
A través de estas peripecias, es que Xavier Velasco nos envuelve en una historia que -de manera personal y sin saberlo- pareciera una mezcla de imaginación con hechos biográficos -que pudieron acontecerle en su etapa más sensible, en ésa en la que como todos nosotros, se forja lo que será nuestro ser para el resto de la vida.
De esta forma, el adolescente Xavier nos muestra las diferentes etapas de ese mundo maravilloso por el que pasamos todos y en el que los vaivenes lo llevan de un estado de ánimo a otro; tal vez, el más crudo suceso y que el autor nos hace parte de él (ya que su estupenda escritura hace que nos sintamos parte de su desgracia) son los momentos cuando el padre del personaje principal es llevado a la cárcel y donde el joven y su madre tienen que dejar sus ataviados emolumentos, su forma de vida elegante para vivir como cualquier persona de clase media. Asimismo, cuando el padre es liberado y sin importar lo demás, el calor de hogar y la relación familiar, cobran especial atención en la trama.
La edad de la punzada se convierte en una novela que explora y revive las relaciones familiares, las personalidades, los hechos, los enemigos, la amistad, el amor, el sexo, el ambiente, el barrio, la aventura, el éxtasis, el perro fiel, el primer carro, los viajes en moto y el gusto por las chicas que sin duda alguna, el lector compartirá una y otra vez haciendo una retrospectiva a esa parte de nuestra vida en la que pensamos que el mundo era más pequeño de lo que es hoy; de ese mundo que nos lo comíamos lo más pronto posible; de ese mundo que es sólo de aquellos de quienes no han dejado de soñar, porque cuando eso falta, el hombre deja de ser él mismo.


La edad de la punzada. Xavier Velasco. Alfaguara. 2012, 406 pp.



Comentarios: David Figueroa
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