REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 02 | 2020
   

Confabulario

Minicuentos


Yurazzy

ENCUENTRO
Te encontré en los volcanes, en los barcos, en mis campos yermos y en la húmeda almohada en la que reposan mis inútiles compases de jazz…
Puse mis películas sobre ti aunque seas sólo un recuerdo de orgasmo, un tanque en el que mis ideas se queman en explosión, una secundaria bala que me disipa sombras en el espíritu. Te encontré en el viejo poemario que guarda mi abuela en su alma, en los “praz” de mis puños contra paredes que disminuyen fotografías memorables y al final te metí en mis cajas vacías donde cada mañana duermen galaxias.

VAMOS
Un paradigma llega, se instaura, se adueña de mí. Soy ajena a las mentiras propagadas en el humo dilatador, no quiero ser la mancha indeleble en tu vestido favorito, sólo sueño con atraparte en el jardín y alejarnos para siempre de los cazadores descubiertos por los sonidos depositados en las bellezas. Atrás de sus espaldas perdimos protagonismo gracias a los poemas visitados años atrás en mi poesía disfrazada de bestia danzante en ridículas líneas, danzante en tu interior.

CUENTO 1
Este viernes guardé tus manos entre mis memorias para poder alimentar a mis palabras que sólo deciden vagar en tus piernas que son costas celestiales donde mis lanchas no necesitan de la sal… donde mi boca puede verte en lo invisible y mis ojos pensarte en lo vaciado de la ceguera. Le abro paso a mi deseo si tu esencia decide detener mi tiempo lejano de pensamiento. Si tus brazos deciden costurarse a mis sábanas para romper la presencia de la errante soledad. ¿Qué dices?

VISÍTAME LOS OJOS
Un mar lejano de azúcar me miraba desde el fondo de los vientos que plasmé con métrica en las cartas que le envié desde Madrid. Desmayadas las auroras repetían una parte de nuestro diálogo que fue manchado con sangre. Entre las olas, un espeso plumaje se construía excedido de espejos, repetido en su misma luna, en la historia antigua que le enamoraba en disparo (vómito de calma en escrito) que no hacía daño, que no hacía mal, que me dejaba guardarme entre arenas compuestas de sereno y de nubes.

NOSTALGIAS Y ESPEJISMOS
Un espejismo de ciudad, naufragio entre nostalgia y los misterios conocidos de tus ojos. Sospecho que nos demoramos al cruzar avenidas imprecisas, al no bastarnos las bengalas ni las ramas intrusas que asustan el tango. Entonces te ajusto a mis notas en leve fragancia de botones de flor. Los realismos de la vida nuestra son matados en dos y en tres flechas cuando comienza a distraerme un aleteo que se desdibuja en mi mano izquierda.

UNA CARTA DE AGUA
Imagino un viaje a la lectura de tus lápices, se dejan prometerles cuando todo es X… Al volver la cara hacia un espejo empeñado una solar indecencia me arrastra y soy secuestrada, me encierran entre cincuenta rayas, en carbón.
Imagino en un sólo pie el escrito transcrito bellamente desde mí, pulverizando un recuerdo hospedado en los caminos fingidos donde se rielan mis trenes. Una mortal evocación futura horada mis marcos y llego hasta tu tránsito cotidiano y peculiar.

TRANSPARENTES
Llegan mis mañanas en sólo una noche tan clara que se quedó en ti y los cantos de golondrinas enloquecen tu venida y me despojan de peligros y de bienes. Ayer la madrugada te embarazó los gustos y volviste a lamer mi sudor mientras una escritura deslizada sobre frases pintaba sueños para dos y tú te despojabas de las máscaras, rompías amores bastardos, arrancabas de mi pecho los falsos espacios de piedra. Y yo me reinventaba en los movimientos de nuestro universo, entre todo mi sexo.

“LAUCHA”
Llueve mi sinceridad, me mira tu ahogo sin el principio de la tormenta provocada. Me mojan mis defectos, me mojan mis pasados y mis futuros. Te ahogas y yo floto en todo esto que soy y en todo lo que no. Esta realidad, mi “Laucha”, la risa que premedita mi absurdez porque las risas me son revelaciones pero sólo cuando ríes tú.
Nadaré en los cuerpos para rescatar mis deseos de ser mi dueña y no tú de mí. Voy a quererte a ti y amarla a ella -la que redacta- que nunca se entregará sin mí.
RECUERDO
Recito poesía a la par de mis latidos en voz baja y sin habitantes en la puerta de mi clóset. Bajo el techo se me caen oscuridades que corresponden a los miedos que tenía cuando niña y se van desalojando en el desnivel enlentecido de una cabina donde me resguardo cuando hay luz. Cada que le escucho recitarme en la quietud sus más recientes versos se inclinan mis lágrimas hacia sus papeles amarillentos de su libro inédito. Me resumía que entre sus palmas podrían calmarse mis tintas enfurecidas al descargarse la batería de mi alma.