REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 05 | 2019
   

Letras, libros y revistas

El pecado más vehemente


Yolitzin Jaimes Rendón

Recorrer un cuerpo en su extensión de vela
Es dar la vuelta al mundo
Atravesar sin brújula la rosa de los vientos
Islas golfos penínsulas diques de aguas embravecidas.

GIOCONDA BELLI

Mara conduce a la nostalgia, no puedo evitarlo, pero también al más excelso erotismo, al pecado más vehemente, al sexo escurrido en la pequeña Perugia, de esa fusión de dos cuerpos, uno de 17 y el otro de 24, en un paraíso postergado y envuelto en la música clásica. La poesía se hace presente en cada uno de los encuentros, el amor libre del que nos habla Mara va más allá de estereotipos, son dos cuerpos calientes y almas en remanso de paz, abatidos por la presencia del amor en sus vidas. Concibo a Mara con la absoluta libertad y el vaivén de su empoderamiento mental, inclusive menciona la paráfrasis que Marx hace sobre Fourier, refiriéndose al grado de emancipación de la mujer como la medida natural de la emancipación universal. Deshacerse de la feroz palabra “propiedad” que aniquila todo, que acaba con la magia, que pone dueño y deja indefenso al más noble amor total. Se reflejaban en ella la rebeldía de todas aquellas mujeres que desafiaron las teorías de los hombres por alzar su propia voz. Recordar a Sor Juana y hablar de los “hombres necios que acusáis a la mujer sin razón”. Mara seduce y atrapa la voluntad, se manifiesta con el control de las situaciones a su paso.
Mara envuelve, representa a la chica idealista de esos años. Asumirse comunista no era moda, asumirse comunista se lo exigía la época y la ungían como tal sus lecturas sobre el Capital y los textos, inclusive, de Milan Kundera. La primavera del 85 se iría de las manos con la promesa de una tan esperada Reconstrucción.
Me pregunto, hacia dónde realmente iba la Perestroika, y hacia dónde se dirigía la promesa de un amor por siempre. Aires de derrota llegaron a la URSS y al romance de nuestra protagonista, pero no derrota ante la vida que se le esfumaba, sino a la distancia interpuesta por un sistema que desconfiaba de todos y que separó al socialismo de la libertad de conciencia y de expresión. La libertad es el derecho universal por el que se ha luchado siempre, “El hombre ha nacido libre y por doquiera se encuentra sujeto con cadenas”, decía Rousseau.
Los jóvenes de ahora necesitamos ir en esa búsqueda de libertad y no desistir, aferrarse a la educación como el medio para no ignorar nada y tratar de aportar al mundo de las ideas y abonar al pacto social, a cambiar los improperios por los argumentos y seguir soñando con un mundo más igual, entendamos pues que la equidad es el camino a la igualdad. Cuántas Maras no hacen falta ahora, aquí en México, cuántas bastarían para que aquellas chicas que se pierden en la vanalidad y las etiquetas, se atrevan a pensar y enamorar con el espíritu, a entregar el alma antes que el cuerpo, a verse desnudos por dentro, más que por fuera. A concebir el cambio en nosotros mismos y abonar a una sociedad mejor. Agradezco a Julio César Ocaña por invitar a su humilde servidora, sin duda Mara formará parte de nuestras vidas y habrá de disfrutarse con una taza humeante de café atoyaquense, allá en ese terruño enclavado en la Sierra Madre del Sur.