REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 07 | 2019
   

Letras, libros y revistas

La única posibilidad de salvación…


Karla Galarce Sosa

Vi mi rostro frente al espejo y me sentí perdida. ¿Qué diré de la obra de un hombre que ha vivido tan intensamente su vida? ¿Quién soy yo para hablar sobre su concepto del amor, para opinar sobre el amor? Entiendo que se trata de compartir espacios, momentos, gustos, ideas, conceptos. Compartirse con el otro, con los otros, y andar un camino fortalecido, más decidido y más seguro que antes.
Pero ¿qué hay de cuando se es diametralmente opuesto? ¿Qué ocurre cuando se es completamente diferente a quien se ama? ¿Qué sigue cuando sólo hay oposiciones? ¿Surgen el contrapeso o los complementos? El blanco y lo negro, ¿dónde queda la infinita gama de grises?
En Mara, vivir por siempre, Julio César Ocaña nos ofrece una historia de amor entre dos jóvenes que se conocen en Berlín.
Narrada en primera persona, nos lleva, a través de 120 páginas -organizadas en ocho capítulos-, por lo vivido en dos años que marcaron de por vida a sus protagonistas (incluido él mismo), a través de viajes por la Alemania Socialista y la Italia de 1984, año en que comenzó la historia que nos comparte, cinco años antes de la caída del muro de Berlín.
Sin importar hasta dónde llegó la fantasía que le dejó la realidad, el autor nos advierte en los primeros párrafos que decidió escribir la historia “en la contemplación de un bucólico paisaje entre Bolonia y la ciudad de Innsbruk en el verano del 87”, aunque aclara que terminó por escribirla 25 años después de todo lo que vivió, o imaginó.
En las primeras páginas nos adelanta, breve y apasionadamente, cómo conoció a Mara “muy cerca del muro de la ignominia”, en el corazón de la Alemania socialista, con el tridente de la efigie de Neptuno como testigo.
“Charlamos, caminamos y hasta corrimos juntos… Avanzábamos, nos deteníamos y continuábamos; mirábamos al frente, hacia abajo, hacia arriba, a los tilos protectores y más alto, hasta el cielo. Nos veíamos a los ojos, sonreíamos, reíamos a carcajadas, nos poníamos serios, seguíamos hablando y arrastrando los pies passo dopo passo, como no queriendo llegar al final del inicio de aquel romance apresurado, como no deseando que el tiempo pasase, como si fuésemos orugas sin destino anunciado… Nos tomábamos de la mano (sudaban nuestras palmas, nuestras almas exhalaban ansiedad y añoranzas adelantadas) y, finalmente, nos abrazamos, nos acariciamos, nos dijimos un aventurado “te quiero” y un temerario “yo más”; y nos besamos a la orilla de un río Spree tranquilo, sereno, indiferente… Inevitablemente le alcanzó la premura. Intercambiamos direcciones. Nos despedimos como amantes enajenados. Ofrecimos encontrarnos otra vez y no dejar de encontrarnos nunca, encontrarnos siempre…”
Ocaña ofrece deliciosas intertextualidades de autores como Dante, Shakespeare, Cervantes, Johann Wolfgang von Goethe, Schiller, Heine, Mann, Saramago, Kundera, Sor Juana…, e invita al lector a reflexionar sobre la politeísta cultura romana, al describir a la protagonista como una exquisita semidiosa italiana que gusta del rock and roll y la música de Beethoven, que habla perfecto español y que es una comunista light, que es hija de un reportero gráfico un tanto ortodoxo y que adora a los Beatles también. En diferentes partes de la historia, enriquece la lectura cuando hace referencia a los nombres de distintas diosas de otras culturas originarias de diversas partes del mundo. Nos muestra la riqueza de las religiones, los caminos en los cuales confluyen al amor como su motor, como su camino, como su principio y final, como el Alfa y el Omega.
Dante Alighieri y Milan Kundera, La Divina Comedia y La insoportable levedad del ser, se muestran como cómplices del abrazo que originó la eterna simbiosis que Ocaña desarrolla en las páginas siguientes.
Entre los paseos que ofrece al lector, describe un escenario entre las calles de Berlín: el autor defiende, en voz de la protagonista que “ser comunista no es cosa de moda ni de arrebatos sentimentaloides, ni de afiches, como este –decía mientras tocaba con la yema de su índice izquierdo la hoz y el martillo de su boina–, es un asunto muy fuerte del pensamiento y la razón, pero sobre todo de lo profundo del corazón: es una cuestión de amor”. A partir de eso, muestra que la ideología no sólo es una postura ante el sistema, sino también una forma de amar.
La Fontana Maggiore de Perugia, sus museos y calles, así como su intensa vida cultural, son el escenario de la más feroz batalla entre el conocimiento, la política y la pasión de sus protagonistas. Es una ciudad de encuentro y de conocimiento entre los personajes, pero también de promesas que el destino no tardaría en romper. Perugia se convierte también en un paseo arquitectónico por antiguos edificios, bellas esculturas y aromas, sabores, colores y texturas que casi se tocan y se disfrutan en la lectura.
Desencadena una adictiva historia epistolar entre los protagonistas que impide soltar el libro de principio a fin, pero que en su desarrollo intuye un paréntesis que Julio César resuelve con un paréntesis de espionaje, en el que adentra a quien lee a seguir con la historia cuyo final es inesperado.
Una carta póstuma es el preámbulo del desenlace que establecerá al lector en el retorno a la eternidad, en cuyo camino, el amor le llevará de la mano hasta adentrarlo en una realidad alterna, que ofrece como única posibilidad de salvación al amor mismo.
Ahora pienso en lo complicado que era comunicarse con el ser amado cuando había tierra o mar de por medio. Vivo un romance con alguien lejos de aquí. Nos escribimos casi todos los días y nos hablamos por teléfono cuando lo deseamos. Nos encanta reír y revivir nuestros reflejos en los ojos; eso me hace pensar que nos conocemos desde hace años, aunque apenas han pasado unos cuantos. Le conté de Mara y quiso estar aquí, pero sus obligaciones laborales le impidieron atestiguar personalmente la presentación de la chica de Julio César. Me atrevo a decir que MI CÉSAR también está aquí y que en unos minutos verá quiénes son cómplices de este acontecimiento cobijado por el amor.