REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
17 | 01 | 2020
   

EDITORIAL

año 12, núm. 126 2011

Cultura y medios de comunicación

Existe una impresionante oferta cultural a lo largo y ancho de la República. No hay estado, ciudad o comunidad en México que carezca de intensas actividades culturales.

Unas son de la llamada alta cultura, otras pertenecen al ámbito de la cultura popular. Pero en todos los casos son formidables, llenas de vida y entusiasmo. Las ferias del libro aumentan en cantidad y calidad, los festivales cuentan ya con seguidores nacionales e internacionales. El esfuerzo que se hace tanto en las ciudades capitales como en ciudades de menor importancia política, constituyen un sólido conjunto que sorprende gratamente e impresiona y enriquece
a sus asistentes. El nuestro es de muchas maneras un pueblo que arropa sus tradiciones culturales y se esfuerza por llevar a cabo nuevas tareas, cada vez más ambiciosas.

Pero si la oferta es grandiosa y visible, uno se pregunta ¿dónde está la reacción de los medios de comunicación escritos y electrónicos? Con toda honestidad, apenas aparece reflejada. Acaso los festivales o exposiciones, las ferias de libro y los concursos literarios de mayor enjundia, los más destacados por sus recursos económicos, se ven favorecidos por alguna nota perdida entre multitud de informaciones de envilecida política, de nota roja que expone en detalle la violencia que padecemos, la inseguridad, los fracasos de la guerra contra el narcotráfico, hidra de mil cabezas, le cortan una y surgen cuatro… Las hazañas deportivas y la frivolidad de sociales se llevan planas enteras. La farándula nos satura. ¿Dónde están los jóvenes que experimentan nueva literatura, teatro distinto, artes plásticas novedosas? No aparecen. Los medios escritos apenas dan cuenta de todo ello porque sus páginas están concentradas en las perversiones políticas y la ruindad económica. Para qué hablar de los electrónicos.

A pesar de ello, el país, casi en secreto, sigue siendo un distinguido productor de cultura. Nuestras universidades públicas, como la UNAM, la UAM y el IPN consiguen avances espectaculares. Editan libros hermosos y útiles, tienen ciclos de conferencias de todos los órdenes. Como están las cosas y con miles y miles de asesinados anualmente, es
tiempo de encontrar en la cultura un sólido soporte para contrarrestar la violencia. Burocráticamente retrocedemos en materia cultural. El Estado en su conjunto deberá hacer un esfuerzo para darles su mayor apoyo a todos esos miles y miles de jóvenes que no encuentran salida a su producción artística, mientras que los medios deberían replantear
sus intereses, percatarse de la importancia de nuestra cultura.

Las secciones dedicadas al tema se reducen y mezclan con otras informaciones y los suplementos culturales parecen cosa del pasado.

La política nos envilece y degrada, la cultura nos enaltece.

La solución para avanzar es evidente. ¿Por qué la desdeñamos?

El Búho