REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
18 | 09 | 2018
   
01-08-2014 
POETICA Y POLÍTICA. LOS CUENTOS INFANTILES DE JOSÉ MARTÍ
Autor: Rocío García Rey
POETICA Y POLÍTICA. LOS CUENTOS INFANTILES DE JOSÉ MARTÍ
Rocío García Rey
FFyL -Posgrado en Letras




INTRODUCCIÓN

En 1889, el escritor cubano José Martí (1853-1895) lleva a cabo una empresa editorial que marcaría el derrotero de la literatura infantil latinoamericana, pues acepta editar, en Nueva York, el periódico infantil La Edad de Oro (lamentablemente tuvo una vida escasa de julio a octubre de 1889). En él se dieron a conocer cuentos traducidos por Martí de autores como el francés Laboulaye, además de editar poemas y textos de corte histórico.
En este trabajo nos centraremos en los tres cuentos infantiles de Martí dado a conocer en el periódico mencionado: “Bebé y el señor Don Pomposo”, “Nené traviesa” y “La muñeca negra”. Vale la pena decir que la escritura de textos para la infancia se relacionaba con la preocupación del autor para promover la lectura en los niños, sin que por ello descuidara el manejo del lenguaje.
Así, el cuento modernista —especialmente el de la primera época —adopta una pauta discursiva que informa a menudo desde el símbolo, la metáfora, el símil y otros recursos habituales de la escritura en verso. No sorprenderá, pues, que el ámbito usual de la narración se convierta en una textura de imágenes y que los personajes sean, repetidamente, proyecciones muy diversas del yo narrador.

EL DISCURSO AXIOLÓGICO Y DIDÁCTICO

El cuento modernista no es ajeno al símbolo ni a la preocupación didáctica de Martí. Por ello sus cuentos son un entramado de propuestas estéticas con un discurso axiológico y didáctico. El relato hecho para los niños era una tarea para proporcionarles lecturas ajenas a la banalidad y al desconocimiento, pues nuestro autor manifestaba:
Leer escribir, contar: eso es todo lo que les parece que los niños necesitarán saber. Pero ¿a qué leer, si no se les infiltra la afición a la lectura, la convicción de que es sabrosa y útil, el goce de ir levantando el alma con la armonía y grandeza de conocimiento? ¿A qué escribir, si no se nutre la mente de ideas, ni se aviva el gusto de ellas?
La poca confianza en el sistema escolar es otro hecho importante para que el poeta elabore narraciones en las que sea visible tanto la praxis de la lectoescritura, como el exhorto para solidarizarse con los desposeídos. De esta manera, “Nené Traviesa”, por ejemplo, tiene como enseñanza paralela, la obediencia para cuidar y resguardar los libros.
Y Nené entusiasmada, arranca al libro las dos hojas. ¿Quién llama a Nené, quien la llama? Su papá, su papá que está mirándola desde la puerta. […] Está callada, callada, con la cabeza baja, con los ojos cerrados, con las hojas rotas en las manos caídas. Y su papá le está hablando: - Nené blanca como el papel se alza del suelo, con la cabecita caída, y se abraza a las rodillas de su papá: -“¡Mi papá”, dijo Nené, “mi papá de mi corazón! ¡Enojé a mi papá bueno! ¡Soy mala niña! ¡Ya no voy a poder ir cuando me muera a la estrella azul!”
“Bebé y el señor Don Pomposo” muestra el carácter dulce y solidario de un pequeño de cinco años que, aunque travieso, es bondadoso con los niños “que no tienen zapatos”.
Los tres cuentos sitúan en el escenario lo que Gutiérrez Girardot llama una vida burguesa, empero las costumbres y comportamientos de dicho sector son puestas en jaque por los niños, pues aunque son infantes ricos y pertenecientes a familias letradas, rompen las reglas del mundo adulto y burgués, lo hacen al dudar de la riqueza material o de la superioridad de la gente de piel blanca. Se trata de pequeños que no se guían por el “sistema de valores”. Martí deshace tal sistema mediante la actuación y la conducta de sus pequeños personajes.
Gutiérrez Girardet afirma: “Sociedad burguesa” o “sociedad civil este nombre designa primeramente un sistema de valores, los de los intereses privados, los de la utilidad, los del hedonismo, los del lujo […]” . En “Bebé y el señor Don Pomposo”, el personaje es descrito de la siguiente manera:
BEBÉ ES UN NIÑO MAGNÍFICO de cinco años. Tiene el pelo muy rubio, que le cae en rizo por la espalda, como en la lámina de los hijos del Rey Eduardo […]A Bebé lo visten como al duquecito Fauntleroy, el que no tenía vergüenza de que lo vieran conversando en la calle con los niños pobres.
El autor se vale del adjetivo “magnifico”, y de la comparación con el duquecito de Fauntleroy para manifestar que Bebé representa a los infantes que se han acercado a la otredad, aquella que es representada por los niños pobres. Por ello nuestro personaje no olvida a su primito Raúl, quien es huérfano, pobre, por lo cual no usa medias. Bebé es el burguesito que amplía su visión de vida; es un niño cercano al cosmopolitismo de aquel tiempo, pues viaja a París. Ahí recorre tanto lugares lujosos e icónicos de la metrópoli, como aquellos en que es mostrada la presencia de infantes trabajadores.
Bebé y Raúl han hecho muchas visitas: han ido con su mamá a ver a los ciegos, que leen con los dedos unos libros con letras muy altas: han ido a la calle de los periódicos, a ver cómo los niños pobres que no tienen casa donde dormir, compran diarios para venderlos después, y pagar su casa: han ido a un hotel elegante, con criados de casaca azul y pantalón amarillo, a ver a un señor muy flaco y muy estirado el tío de mamá el señor Don Pomposo. Bebé está pensando en la visita del Señor Don Pomposo. Bebé está pensando.

SER Y TENER
En el entramado de los cuentos martianos es posible observar personajes recurrentes: niños pobres y desvalidos, a ello se unen la imagen de libros y de los lectores. Así, lo que desde una lectura superficial podría considerarse un pasaje menor, es el puntal para entender que el subtexto es la oposición entre opulencia y miseria. A ello se incorpora, como hemos dicho, la cuasi omnipresencia de los libros y las prácticas de lectura, que funcionan como parte de las “configuraciones discursivas”, por ello es básica la presencia de iconos relacionados con los estereotipos de los buenos ciudadanos: lectores, viajeros y nacionalistas. Y en el caso de la madre de Bebé, es rica, pero no le gusta serlo porque es buena. Bajo la óptica dicotómica martiana el ser es opuesto al tener.
Martí, en sus cuentos, construye escenarios donde los elementos que para él son icónicos forman parte del entramado básico para el desarrollo de la historia. De esta manera, por ejemplo, la figura del libro se hace más nítida en “Nené traviesa”. La personaje es una niña huérfana de madre. “Siempre traía el papá de Nené algún libro nuevo, y se lo dejaba ver cuando tenía figuras; y a ella le gustaban mucho unos libros que él traía donde estaban pintadas las estrellas”. En el caso de “La muñeca negra”, el padre de la niña Piedad, es un hombre de letras: un traductor, por ello, a veces “pone un libro de sueco en español”.
Nuestro autor, a diferencia de varios de sus contemporáneos, no presenta en sus cuentos arquetipos del burgués, en cambio ofrece estereotipos que, como hemos señalado, son puestos en duda por los personajes niños. Un claro ejemplo lo hallamos en “Bebé”, en este cuento, el tío Don Pomposo representa al viejo burgués que excluye de su trato al pequeño Raúl, por ser pobre. Bebé, empero, pone en duda los comportamientos vueltos estereotipos al reflexionar, por ejemplo, en torno de la conducta clasista del tío.
Y Bebé vuelve a pensar en lo que sucedió en la visita, en cuanto entró al cuarto el señor Don Pomposo le dio la mano, como se la dan los hombres a los papás, le puso el sombrerito en la cama[…] y le dio muchos besos, unos besos feos que se le pegaban en la cara, como si fueran manchas. Y a Raúl, al pobre Raúl, ni lo saludó ni le quitó el sombrero, ni le dio un beso.

El autor presenta cómo debían ser significados ciertos conductas de la burguesía en la vida moderna de un territorio – nación; se trata de espacio libres políticamente. La representación del constructo histórico y nacionalista está en la mención de los héroes y de los criados venidos de África – quienes en un tiempo fueron príncipes y reyes- .Nos enfrentamos, entonces, a lo que Eagleton llama un proceso de significación textual .
Los personajes de los cuentos -trabajados en este apartado- funcionan como pequeños apóstoles que predican con el ejemplo. No son niños que nieguen ser burgueses, son niños en contacto con los libros y con los viajes. Son infantes que no buscan el hedonismo de su clase sino la propagación de la solidaridad con los desposeídos. Así, en “La muñeca negra”, cuando Piedad -la protagonista- recibe como regalo una muñeca rubia y vestida de seda, ésta es vista con desconfianza por la niña, porque sabe que la gente rubia tiene sirvientes.
Vamos señora muñeca, vamos a pasear. Usted querrá coches y lacayos, y querrá dulces de castañas, vamos a pasear. Pero en cuanto estuvo Piedad donde no la veían dejó a la muñeca en un tronco, de cara contra el árbol.
La niña prefiere la muñeca negra, pues aunque la llamen fea, es quien le transmite amor, en oposición a la “la muñeca de seda [que] no hablaba.” No es vano, en este sentido, que el nombre de la niña sea Piedad, lo que significa virtud, devoción, amor al prójimo.
Aunado a lo anterior, la negritud gana espacio en los cuentos de Martí y se hace visible en las futuras generaciones representadas por Bebé y Piedad; se trata de niños arquetípicos, leales a la inclusión y aceptación del otro.
En “Bebé y el señor Don Pomposo”, Martí construye a un niño lleno de virtud y piedad. “(Bebé) en cuanto ve a un niño descalzo le quiere dar todo lo que tiene […]”
Si consideramos el planteamiento de Eagleton, con respecto a la relación entre ideología y texto, podemos decir: los significados que Martí toma como reales son aquellos emparentados a su praxis política y cultural. Sus anhelos los significa en los cuentos, mediante la presencia cotidiana de los libros y de la sabiduría y piedad per se de los infantes. Dichos elementos serían parte del andamio hacia nuevas relaciones sociales.
LA INFANCIA Y LA CULTURA
La realidad textual no es una realidad histórica, pues “[…] la obra literaria es la producción de cierta representación de lo real originada en un objeto imaginario”. Se entiende así que las significaciones se conviertan en ficción, como en los cuentos trabajados. La historia de Nené, Piedad y Bebé parten de la imaginación del Martí comprometido con su propio convencimiento de que era posible revolucionar el mundo mediante la infancia y la cultura. Por para ganar verosimilitud echa mano del lenguaje enfático y lleno de encabalgamientos de imágenes, de comparaciones, de preguntas, y del uso del polisíndeton.
Bajo esta aseveración entendemos que los escenarios creados por Martí estén formados por el modelo de ciudadano decimonónico letrado y cosmopolita, y que por extensión posee conciencia histórica. Así, en “La muñeca negra”, la imagen fuera del texto (como es llamada por la sociocritica) se encuentra en la descripción detallada de una parte de la casa. Se trata de la sala donde se hallan retratos de los héroes de aquel momento:
Hay un cuadro en la sala, que tiene detrás, para que no se caiga, un pomo de olor, y es una niña de sombrero colorado, que trae en los brazos un cordero. En el pilar de la cama, del lado del velador, está una medalla de bronce, de una fiesta que hubo con las cintas francesas: en sus grandes moñas de los tres colores está adornando la sala, el medallón con el retrato de un francés muy hermoso, que vino de Francia a pelear porque los hombres fueran libres, y otro retrato del que inventó el pararrayos , con la cara de abuelo que tenía cuando pasó el mar para pedir a los reyes de Europa que lo ayudaran a hacer libre su tierra: esa es la sala, y el gran juego de Piedad. Y en la almohada, durmiendo en su brazo, y con la boca desteñida de los besos, está su muñeca negra.
El texto literario, aun siendo para infantes, era un espacio de mediaciones entre lenguaje y socialidad del propio texto. En el caso del ejemplo dado la imagen fuera del texto se presenta mediante la decoración, los retratos de La Fayette y Benjamin Franklin, presentados como héroes. De acuerdo a Duchet “no es simple memoria icónica que intente modelar al texto, sino un proceso de textualización y de ideologización”.
Se trataba de mostrar que para un ciudadano culto y amoroso con sus hijos era posible unir la memoria histórica de los padres de la patria Norteamericana con los recuerdos cotidianos de una vida apacible, representados en el cuadro de la niña que carga el cordero. Este es el ambiente que Martí proyecta como el de la buena vida –en términos éticos- y en el cual todos los niños deberían crecer. Tampoco es menor la presencia de Francia como el país que coadyuva con la liberación de Estados Unidos.
Los cuentos de Martí responden a su ideario en el que está presente la formación de futuros ciudadanos que amen su tierra, en esta caso, América, y que como consecuencia de este apego “no vivan infecundamente, como ciudadanos retóricos ni como extranjeros desdeñosos nacidos por castigo en otra parte del mundo”.
Existe una operación en la que mediante el despliegue de iconos, ora patrióticos, ora axiológicos, ora históricos, se proyecta una yuxtaposición entre el afán para escribir una literatura propia para la infancia latinoamericana y la convicción política para alcanzar la libertad. Por ello suscribimos la afirmación de Sánchez Aguilera: “En el proyecto martiano de cambio social, la poesía, como en general, la literatura y la creación artística no se concibe como apéndice: ella es también objeto y parte del proyecto”.
En el caso de Nené Traviesa, la diégesis, vista someramente, narra cómo la niña destruye un libro caro que no le pertenecía al padre. Sin embargo si observamos el texto utilizando algunas nociones como el de la literariedad (es decir la manera en cómo se organiza internamente el texto), podemos entender que en la organización interna del cuento hay un despliegue de juegos de imágenes, como la presencia del libro y del himno nacional. De esta manera la inscripción de lo social se hace presente en tres fases del inicio del cuento:
a) Nené es presentada y caracterizada como una niña, mediante las acciones que realiza con sus muñecas “[…] A Nené le gusta más jugar a "mamá o a tiendas, o a hacer dulces con sus muñecas, que dar la lección de los treses y los cuatro con la maestra que le viene a enseñar: Porque Nené no tiene mamá: su mamá se ha muerto: por eso tiene Nené maestra”.
La niña es tal porque se apega a los juegos, como todos los niños, pero para Martí la madre sustituta no es una nana, sino una maestra para que forme como niña letrada a Nené.
b) Aparece el padre viudo. Hombre letrado y altamente amoroso con Nené, a quien llama “la hijita”. Tal expresión de amor se manifiesta mediante una comparación, propia del lenguaje martiano: “[…] su papá la alzaba del suelo, como quien coge de un rosal una rosa”. La hijita, entonces, es el fruto de la belleza de la vida.
c) El padre y la niña son una familia y aunque el padre está triste debido a la muerte de la esposa, la hija lo rescata de la melancolía. “[…] Pero enseguida se ponía contento, se montaba a Nené, en el hombro, y entraban juntos en la casa cantando el himno nacional. Siempre traía el papá de Nené algún libro nuevo y se lo dejaba ver cuando tenía figuras […]”
Con estas tres fases de presentación en la historia podemos decir que la organización interna del texto sitúa a los personajes, en apariencia cotidianos, en una nación que les proporciona seguridad y bienestar. El padre ama a la nación por ello cantan el himno nacional. La otra marca de la literariedad está en la presencia del libro que será el eje en el desarrollo del cuento.

CONCLUSIÓN
Gracias a que el proceso estético está presente en los cuentos de nuestro autor, es que podemos leer un texto cuya forma y estructura apelan a una estrategia narrativa en la que la descripción y las comparaciones hacen que el discurso martiano contenga símbolos como el ramo de no me olvides en “La Muñeca Negra” para aludir que la muñeca está presente en el recuerdo de Piedad. Y una estrella azul, en Nené Traviesa, para referirse a la muerte.
Con los textos de La Edad de Oro, Martí contribuía a la circulación cultural de las ideas, las imágenes, de las formas, de los estereotipos, de las configuraciones. Se trataba de la circulación de ideas en un terreno recién conquistado: aquel conformado por lectores niños de nuestra región americana.






















REFERENCIAS



[1] Martí, José, La Edad de Oro, La Edad de Oro, La Habana, Ediciones Cubanas/ Centro de Estudios Martianos, 2011.

[2] __________ Correspondencia a Manuel Mercado, México, Centro de Estudios Martianos / DGE Ediciones, 2001.

[3] Eagleton, Terry, “Hacia una ciencia del texto”, en Nara Araújo y Teresa Delgado, (Selección y apuntes introductorias), Textos de teorías y críticas literarias (del formalismo a los estudios postcoloniales), México, UAM/ Universidad de la Habana, 2000, (Libros de texto, manuales de prácticas y antologías).


[4] Gutiérrez Girardot, Rafael, Modernismo. Supuestos históricos y culturales. Colombia, F.C.E. , 2004, (Col. Tierra Firme).

[5] Robin, Régine, “Para una sociopoética del imaginario social”, en Perus, Franoise Historia y Literatura, México, Instituto Mora, 1997, (Antologías Universitarias).

[6] Sánchez Aguilera, Osmar, ”José Martí, entre inercias y lecturas”, en Rocío Antúnez Olivera y Aralia López González (Coordinadoras), José Martí: Poética y Política, México, Centro de Estudios Martianos, UAM – Iztapalapa, 1997.

[7] Varios, Acerca de la Edad de Oro, La Habana, 1995, Centro de Estudios Martianos, / Editorial Letras Cubanas.


PÁGINA WEB

[1] Pupo - Walker, Enrique Rasgos formales del cuento modernista 471. Versión en PDF.
cuento modernista2 - Scribdwww.scribd.com/doc/54550435/cuento-modernista2‎.
[Fecha de acceso 20 de junio 2013].